No todo espacio sin inteligencia artificial es un espacio libre.
No todo espacio sin inteligencia artificial es un espacio libre. A veces es un lugar abandonado.
Una comunidad sin conectividad no necesariamente vive fuera del sistema por decisión propia. Puede estar fuera porque la infraestructura no llegó, porque el servicio es caro, porque la señal es inestable, porque no hay dispositivos suficientes o porque el acceso depende de datos móviles que se agotan demasiado rápido.
En México, la expansión de internet convive todavía con una brecha material profunda. La ENDUTIH 2024 estimó que 28.8 millones de hogares tenían acceso a internet, equivalente a 73.6% del total nacional. Eso significa que más de una cuarta parte de los hogares seguía sin acceso doméstico.
de los hogares en México tuvo acceso a internet en 2024, según ENDUTIH.
de los hogares en Chiapas tuvo acceso a internet; frente a 84.4% en Ciudad de México y Sonora.
Este dato obliga a empezar con cuidado. Hablar de espacios libres de IA no puede significar romantizar la desconexión ni convertir la pobreza de infraestructura en virtud. No es lo mismo estar fuera de una plataforma por autonomía que estar fuera porque no hay red, no hay dinero, no hay cobertura o no hay condiciones materiales para conectarse.
La pregunta de esta pieza es otra: cómo construir zonas de autonomía en un mundo donde la vida tiende a ser leída por sistemas.
Después del sujeto aprobado, viene la pregunta de supervivencia: ¿dónde respiramos si todo empieza a evaluarnos?