Ansiedad por separación en perros: un problema que afecta a vecinos, familias y otras mascotas

Ansiedad por separación en perros: un problema que afecta a vecinos, familias y otras mascotas

La ansiedad por separación en los perros no solo afecta a la mascota que la padece, sino que puede generar estrés en los animales vecinos y en los propios habitantes del hogar. Un caso reciente en Guanajuato ha puesto en evidencia el impacto de este problema, luego de que un tribunal impusiera una multa a un hombre debido a los constantes ladridos de su perro, que afectaban el bienestar de un menor. Este fallo abre el debate sobre la responsabilidad de los dueños y las consecuencias de ignorar el sufrimiento de sus mascotas.

La ansiedad por separación en perros no solo afecta al animal que la sufre, sino también a los perros vecinos, quienes pueden desarrollar ansiedad, temor o incluso depresión al escuchar los lamentos de otro perro durante todo el día. Para ellos, los gemidos y ladridos no son simples ruidos, sino señales de auxilio ante una situación de riesgo. Además, este problema también impacta a los vecinos humanos, quienes pueden experimentar estrés, dolores de cabeza, migraña o incluso problemas mayores en personas neurodivergentes.

Curiosamente, quien menos sufre las consecuencias de este problema es el dueño del perro, quien al salir de casa se olvida del sufrimiento de su mascota. En muchos casos, no se trata de indiferencia, sino de desconocimiento sobre la gravedad del problema y la necesidad de solucionarlo. Sin embargo, este tipo de acciones enfrentan cada vez más resistencia legal.

Sentencia inédita en Guanajuato

En marzo de 2025, el Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Guanajuato emitió una sentencia histórica al imponer una multa a un hombre debido a los constantes ladridos de su perro, un Husky Siberiano, los cuales afectaban el bienestar de un menor de edad. Según los padres del niño afectado, el ruido provocaba insomnio, bajo rendimiento escolar y alteraciones emocionales.

El caso inició en 2023, cuando la familia afectada demandó al dueño del perro por los ruidos molestos que perturbaban la tranquilidad de su hogar. En un principio, un juez de primera instancia falló a favor del dueño del perro, argumentando que no había pruebas suficientes del daño moral. No obstante, los padres del menor apelaron la decisión y el caso fue revisado por la Novena Sala Civil del Supremo Tribunal de Justicia de Guanajuato.

Tras analizar las pruebas, incluyendo peritajes psicológicos, el tribunal concluyó que los ladridos tenían un impacto negativo en la salud emocional del menor. Aunque no se realizó una medición de decibeles, los estudios indicaban que el niño presentaba síntomas de ansiedad y estrés. Como resultado, el tribunal revirtió la decisión inicial y ordenó una sanción económica al dueño del perro, cuyo monto aún no ha sido revelado.

Este fallo podría sentar un precedente legal en México, donde los ruidos molestos ocasionados por mascotas son una queja recurrente en zonas urbanas. En muchos edificios y conjuntos residenciales, los ladridos constantes generan conflictos entre vecinos, pero pocas veces estos casos llegan a instancias judiciales.

Un problema que requiere atención

La ansiedad por separación en perros es un problema grave que debe ser atendido para evitar el sufrimiento del animal y sus consecuencias. Un perro que experimenta este trastorno puede desarrollar conductas destructivas, como rascar paredes, intentar escapar o incluso autolesionarse. Otros síntomas incluyen aullidos, defecación involuntaria, hiperventilación e incluso problemas gastrointestinales.

Este trastorno suele originarse por:

  • Hiperapego al dueño.
  • Destete prematuro, antes de las 8 semanas de vida.
  • Experiencias traumáticas en solitario.
  • Cambios de entorno, como mudanzas o separaciones.
  • Factores genéticos.

Modificar el comportamiento de un perro con ansiedad por separación requiere acción antes de la salida y al regreso del dueño. Algunas estrategias incluyen:

  • Evitar rituales de despedida, como caricias o frases de afecto antes de salir.
  • No seguir rutinas predecibles que alerten al perro de la partida.
  • Al regreso, actuar con indiferencia hasta que el perro esté tranquilo.
  • Ignorar las conductas nerviosas y premiar solo cuando esté calmado.
  • En casos severos, podrían requerirse feromonas calmantes o medicación, bajo supervisión veterinaria.

La ansiedad por separación es un problema creciente que afecta no solo a los perros, sino también a su entorno. La reciente sentencia en Guanajuato pone en evidencia la importancia de abordar este trastorno desde una perspectiva de bienestar animal y convivencia vecinal.

Con información de Anicura y Kivet.

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