Los tramposos de la fila: estrategias, mañas y la cultura de la impaciencia

Los tramposos de la fila: estrategias, mañas y la cultura de la impaciencia

Las filas son un ejercicio de paciencia y convivencia, pero para algunos representan un obstáculo que debe ser sorteado a toda costa. Ya sea adelantándose disimuladamente, fingiendo distracción o abusando de la confianza del personal, ciertas personas han perfeccionado el arte de colarse sin remordimientos. Estos comportamientos, lejos de ser simples descuidos, reflejan una falta de empatía y una cultura de la impaciencia que afecta la convivencia social.

Todos los que esperan en una fila tienen un mismo objetivo: ser atendidos. Sin embargo, algunas personas no parecen dispuestas a perder ni un segundo en la espera. Este tipo de individuos buscan justificar cada segundo que pasan en la fila, y a menudo consideran que este tiempo es un obstáculo abstracto que les separa de su trámite, compra o servicio. Olvidan, sin embargo, que esa fila está compuesta por personas que, al igual que ellos, deben esperar su turno. Para muchos, avanzar lo más rápido posible, incluso a costa de los demás, parece ser el objetivo principal.

Los “neuróticos de las filas”, como podrían llamarse, han desarrollado con el tiempo ciertos rituales o mañas que consideran parte de una ingeniería para avanzar, sin importar el perjuicio hacia los demás. En su mente, ganar tiempo a expensas de otros es una estrategia válida.

El Acechador de Turnos

Uno de los casos más comunes es el de «El Acechador de Turnos», quien no pierde de vista a la persona que está frente a él. En cuanto esta se distrae, voltea hacia otro lado o se concentra en su teléfono, estos individuos aprovechan la ocasión para adelantarse. Este comportamiento suele ocurrir cuando ya está cerca de ser atendido, y a menudo no se cuestiona si el “saltarse” es justificado, pues se tiene tan normalizado este “asechamiento” que, en su mente, si alguien se distrae o no avanza en el segundo en que se les indicó, ha perdido su turno.

El Doblador de Fila

Otro comportamiento frecuente es el de «El Doblador de Fila», quien empieza a romper la formación lineal y se hace doble fila junto a la persona que tiene delante. Disimuladamente, comienza a mantenerse junto a ella durante un largo rato, y si por alguna razón esta persona se distrae, rápidamente se mete en su lugar, saltándose la fila.

El Conversador Discreto

También hay quienes, bajo el pretexto de hacer una simple pregunta al personal de atención, se cuelan en el proceso y, una vez que les responden, inician su trámite o realizan su compra sin necesidad de esperar en la fila. Otros se acercan a alguien en la fila, y entablan una conversación aun cuando no lo conocen y luego, discretamente se colocan delante en la fila.

El Espiador del Mostrador

En algunos casos, el individuo se coloca directamente en el mostrador y se mantiene cerca de la ventanilla, esperando el momento en que considera que le corresponde ser atendido. Este comportamiento es conocido como «El Espiador del Mostrador», quien se queda junto a la ventanilla o mostrador durante unos minutos, espiando su turno en vez de hacer la fila como los demás. A veces se presenta en tiendas de conveniencia, donde parece que este sujeto se mantiene “vigilante” hasta que, según él, es el momento de hacer su pedido.

El Saludador VIP

Un comportamiento particularmente molesto es el de «El Saludador VIP», quien llega al lugar llamando la atención, saludando al personal de servicio o a los vendedores, y se cuela directamente para realizar su pedido, sin importar si hay otras personas esperando. Este tipo de actitud es muy común en mercados, taquerías o tienditas, donde algunas personas no solo responden a las preguntas del vendedor, sino que piden su orden sin importar si la consulta iba dirigida a otro cliente.

El Empujador del Mostrador

En un escenario similar, hay quienes se acercan directamente al mostrador y hacen su pedido, sin importar si el comerciante está a la mitad de una orden o está a punto de atender a otra persona. Esta persona, conocida como «El Empujador del Mostrador», a veces incluso empuja a otros clientes para ponerse primero en la fila, sin ninguna consideración.

El «Fila Fantasma»

La neurosis de las filas ha llegado a tal punto que ahora existen personas que se alquilan para hacer fila durante horas. Una vez que llegan al final, su “patrón” o contratante se presenta fresco y listo para tomar el lugar que le corresponde sin haber esperado. Este comportamiento es realizado por «El Fila Fantasma», quien, con la ayuda de un amigo o familiar, evita tener que hacer la fila. Este tipo de maniobras refuerzan la cultura de la impaciencia y el egoísmo.

El Tempranero Insistente

Algunos van aún más lejos y se presentan a primera hora en ventas especiales, convencidos de que, por llegar mucho antes de la apertura de los comercios, el tiempo de espera será notablemente menor. «El Tempranero Insistente» es aquel que, por llegar varias horas antes de que se abran los comercios, cree que el tiempo de espera se reduce, aunque esto también genere conflictos con otros clientes.

¿Qué se debe hacer para corregir estos vicios?

Es fundamental comprender que la fila no es un obstáculo entre uno y su trámite o compra. No está ahí para obstruir la movilidad de nadie; es un proceso que involucra a todas las personas que esperan su turno. La idea de que la fila no puede demorarse un segundo, o de que quien se distrae pierde su turno, es una falta de respeto hacia los demás. Adelantarse en la fila o intentar colarse disimuladamente no refleja astucia ni agilidad, sino una profunda falta de consideración por las demás personas.

Magnificar la espera y asumir que un minuto en la fila es más largo que fuera de ella no solo crea malestar, sino que también demuestra una falta de empatía. La espera en una fila debe anticiparse con tiempo y paciencia. Si sabes que vas a esperar mucho, debes mentalizarte y entender que es un proceso largo, pero no solo para ti, sino para todos los involucrados. Aprender a ser paciente y no apresurar a quienes están delante de ti es crucial.

Robar un lugar, adelantar a alguien en la fila o negarse a hacerla son comportamientos antisociales que probablemente oculten algún problema mayor. Si este tipo de conductas persisten, lo más recomendable sería tratar de abordarlas con la ayuda de un terapeuta, para así mejorar la convivencia social y el respeto mutuo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *