El expresidente Ernesto Zedillo acusó a la presidenta Claudia Sheinbaum de calumniarlo y de encubrir, con ataques personales, lo que él considera un proceso de demolición democrática en México. En una nueva columna publicada este 1 de mayo, advirtió que el país se encamina hacia un “régimen de tiranía” con un partido hegemónico y un poder judicial subordinado.
El expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León respondió este 1 de mayo a los señalamientos de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre el rescate bancario de 1998, conocido como Fobaproa, al que ella calificó como “una mala decisión” tomada durante un “terrible sexenio”.
En un artículo publicado en la revista Letras Libres, Zedillo acusó a la mandataria de incurrir en “calumnias e insultos” para evitar enfrentar “su grave responsabilidad como cómplice de la muerte de la democracia mexicana” y advirtió sobre el avance de un “régimen de tiranía con partido hegemónico”.
“Trata de anular a un mensajero de la noticia de la muerte de nuestra democracia –un servidor–, suponiendo que así se distraerá la atención de las felonías contra la democracia cometidas por [Andres Manuel] López Obrador, su partido y demás cómplices”, escribió el exmandatario, quien ha roto su silencio político desde el 15 de septiembre de 2023 para criticar al actual gobierno.
Las declaraciones de Sheinbaum fueron realizadas durante su conferencia del 1 de mayo, luego de que el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Pablo Gómez, presentara un recuento del Fobaproa y entregara simbólicamente documentos sobre las “cuentas secretas” asociadas al proceso de conversión de deuda privada en deuda pública.
La presidenta aseguró que el objetivo de esa exposición fue que el pueblo de México conociera cómo se multiplicaron las deudas del país tras la crisis de 1994, responsabilidad que atribuyó a decisiones tomadas por el entonces presidente Zedillo.
En su artículo, Zedillo defendió su gestión al recordar que encabezó una renegociación de deuda externa a través del FICORCA, mecanismo que —según él— arrojó utilidades al Estado mexicano, a diferencia de otros instrumentos financieros. También explicó que su jubilación por parte del Banco de México fue posterior a su gobierno y conforme a la ley, y negó que reciba una pensión como expresidente, beneficio que canceló voluntariamente antes de que fuera eliminado por decreto en el actual sexenio.
Zedillo también arremetió contra el proceso de reforma al Poder Judicial, al que calificó como una “farsa vergonzosa de elecciones” para colocar a jueces “empleados e incluso familiares” de quienes controlan los poderes Ejecutivo y Legislativo. Señaló además vínculos con el crimen organizado, sin presentar pruebas, y advirtió que, de consolidarse esa reforma, “quedará liquidada la democracia mexicana”.
“La presidenta insiste, y está en su derecho, en el tema del rescate bancario que formó parte de la respuesta a la crisis financiera que tuvo que enfrentar mi gobierno. Que lo haga, pero sin incurrir en falsedades ni calumnias. También pudiera ocuparse en pensar qué haría ella de enfrentar el riesgo de quiebra del sistema bancario y con ello de la economía del país. Confío en que aún a costa de su popularidad personal, tomaría graves decisiones para evitar esa quiebra y asimismo cumplir con la ley que protege los depósitos bancarios, sin reparar en el oportunismo de quienes gustan de lucrar políticamente de cualquier circunstancia. Asimismo, quiero insistir, que como se hizo con el rescate del sistema bancario, vea ella misma que se realicen auditorías independientes y profesionales de la destrucción del aeropuerto a medio terminar para la zona metropolitana de la ciudad de México, la refinería de Dos Bocas y el tren Maya. Se debe saber cuánto costaron y que beneficios se perdieron con esos caprichos de López Obrador”, añadió, en alusión al rescate bancario que sigue generando debate más de dos décadas después.
