Durante el juicio contra OpenAI, Elon Musk pareció reconocer bajo juramento que su empresa de inteligencia artificial utilizó modelos de la compañía rival mediante destilación. La declaración complica su narrativa como fundador traicionado: mientras acusa a OpenAI de desviarse de su misión original, xAI habría aprovechado sus capacidades técnicas.
El juicio entre Elon Musk y OpenAI sumó una contradicción incómoda para el empresario. Mientras acusa a la compañía de haber traicionado su misión original y de convertirse en una estructura comercial alejada de sus fines filantrópicos, Musk pareció reconocer en corte que su propia empresa de inteligencia artificial, xAI, ha usado modelos de OpenAI para mejorar sus sistemas.
La admisión ocurrió durante el tercer día de testimonio de Musk en una corte federal de California. De acuerdo con WIRED, el abogado William Savitt, representante de OpenAI, preguntó al empresario si sabía qué era la destilación de modelos. Musk respondió que consiste en usar un modelo de inteligencia artificial para entrenar a otro. Después, Savitt preguntó si xAI había hecho eso con modelos de OpenAI. Musk evitó una respuesta directa y dijo que, en general, todas las compañías de IA hacen algo parecido. Cuando el abogado le respondió que eso equivalía a un “sí”, Musk contestó: “parcialmente”.
La frase importa por el contexto. Musk está demandando a OpenAI bajo el argumento de que la empresa abandonó el propósito con el que fue fundada en 2015: desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad y no como una compañía dominada por intereses comerciales. Pero su propio testimonio coloca a xAI, su competidora directa, como beneficiaria de la tecnología que ahora impugna. Reuters reportó que OpenAI ha respondido al juicio presentando a Musk como un competidor que busca dañar a la empresa para favorecer a xAI, fundada después de su salida del ecosistema de OpenAI.
La destilación no es ilegal por sí misma. Es una práctica común cuando una empresa usa sus propios modelos para crear versiones más pequeñas, rápidas o baratas, preservando parte de su desempeño. El problema aparece cuando un competidor usa modelos ajenos para reproducir capacidades que no desarrolló desde cero o que le habría tomado mucho más tiempo y dinero construir por cuenta propia. The Verge reportó que Musk reconoció el uso parcial de destilación y lo presentó como una práctica extendida dentro de la industria.
Ese límite se ha vuelto uno de los puntos más sensibles de la carrera por la IA. Laboratorios como OpenAI, Anthropic y Google han advertido sobre el riesgo de que competidores usen sus modelos para extraer capacidades mediante destilación no autorizada. En ese contexto, el testimonio de Musk no solo introduce una contradicción narrativa, sino también una pregunta legal y técnica: ¿cuándo la destilación es aprendizaje legítimo y cuándo se convierte en apropiación de capacidades?
La admisión no resuelve el juicio ni demuestra por sí sola una infracción. Pero sí golpea el centro simbólico de la demanda. Musk busca presentarse como el fundador que defiende la misión original de OpenAI frente a una empresa que, según él, fue capturada por intereses comerciales. Al mismo tiempo, su propia compañía habría usado parte de esas capacidades para acelerar el desarrollo de Grok.
La contradicción es difícil de ignorar. Musk acusa a OpenAI de haberse desviado de su misión, pero su testimonio sugiere que xAI no solo compite contra OpenAI: también aprendió de ella.
En una semana marcada por correos internos, contrainterrogatorios tensos y la disputa por la memoria fundacional de la empresa que creó ChatGPT, la declaración sobre xAI añade una capa más incómoda. El juicio ya no solo pregunta si OpenAI traicionó su promesa original, sino hasta qué punto sus rivales —incluido Musk— dependen de la tecnología que ahora impugnan.
