Sam Altman declara en juicio contra Elon Musk y niega haber “traicionado” la misión de OpenAI

Sam Altman declara en juicio contra Elon Musk y niega haber “traicionado” la misión de OpenAI

El CEO de OpenAI sostuvo ante una corte federal en California que Musk no se opuso al giro corporativo de la empresa, sino que buscó controlarla. El juicio reabre la disputa sobre el origen, la gobernanza y el futuro económico de una de las compañías más influyentes de la inteligencia artificial.

Sam Altman, CEO de OpenAI, declaró este martes 12 de mayo ante una corte federal en Oakland, California, en el juicio iniciado por Elon Musk contra OpenAI, Altman y el presidente de la compañía, Greg Brockman. En su testimonio, Altman rechazó la acusación de que él y otros directivos hubieran “robado” una organización sin fines de lucro para convertirla en una empresa orientada al beneficio privado. «Me resulta difícil incluso comprender ese planteamiento», expresó Altman y agregó que el esperaba que «a medida que OpenAI siga teniendo éxito, la organización sin ánimo de lucro lo haga aún mejor».

El caso enfrenta a antiguos aliados que participaron en la fundación de OpenAI en 2015. Musk sostiene que aportó alrededor de 38 millones de dólares bajo el entendimiento de que la organización permanecería dedicada al beneficio público, pero que después Altman y Brockman desviaron el proyecto hacia una estructura comercial. OpenAI, por su parte, argumenta que Musk conocía los planes de crear una entidad con fines de lucro antes de dejar la junta en 2018 y que su conflicto actual se explica por haber perdido influencia sobre una compañía que terminó convertida en una de las más poderosas del sector.

Durante su declaración, Altman afirmó que Musk no se oponía al modelo con fines de lucro, sino “todo lo contrario”. Según el CEO de OpenAI, Musk llegó a pedir una participación de 90% en la compañía y mantuvo durante años la intención de conservar el control mayoritario. Altman dijo que esa posibilidad le resultaba “extremadamente incómoda” y también rechazó una eventual fusión con Tesla, al considerar que habría puesto en riesgo la misión de OpenAI. “No creo que hubiéramos tenido la capacidad de garantizar que se llevara a cabo nuestra misión”, dijo.

El juicio, que ya entró en su tercera semana, ha expuesto fracturas internas que durante años permanecieron detrás de la imagen pública de OpenAI. Además de Musk y Altman, han declarado figuras clave de la industria como Greg Brockman, el CEO de Microsoft, Satya Nadella; la exdirectora tecnológica de OpenAI, Mira Murati; Shivon Zilis, exintegrante de la junta, e Ilya Sutskever, exjefe científico de la compañía.

Uno de los puntos más sensibles del proceso ha sido la credibilidad de Altman. Testimonios citados en el juicio han recuperado episodios de la crisis de 2023, cuando Altman fue destituido brevemente como CEO y reinstalado días después tras una rebelión interna. The Guardian reportó que antiguos integrantes de OpenAI, entre ellos Murati, Helen Toner, Natasha McCauley e Ilya Sutskever, describieron problemas de confianza, comunicación y liderazgo dentro de la empresa. Este lunes Sutskever señaló ante la corte que durante alrededor de un año reunió pruebas de que Altman había mostrado un «patrón constante de mentiras».

La declaración de Murati no ocurrió como una aparición presencial ordinaria, sino mediante una deposición en video reproducida ante el jurado durante la segunda semana del juicio, entre el 4 y el 8 de mayo. Aun así, su testimonio se convirtió en una de las piezas más delicadas para Altman: la exdirectora tecnológica de OpenAI sostuvo que sus críticas eran de gestión y acusó al CEO de crear caos interno y de socavar la capacidad de sus ejecutivos para dirigir la compañía.

Sin embargo, la defensa de OpenAI ha buscado mover el foco hacia Musk. Altman declaró que el estilo de gestión del empresario dañó la cultura de investigación de la compañía y que su salida en 2018 fue, en algunos sentidos, un alivio para parte del equipo. Según Altman, Musk exigía evaluaciones agresivas de investigadores y un ritmo de resultados incompatible con el trabajo de largo plazo que requiere un laboratorio de inteligencia artificial. «No creo que el señor Musk entendiera cómo dirigir un buen laboratorio de investigación […] Había desmotivado a algunos de nuestros investigadores más importantes», sostuvo.

Musk pide alrededor de 150 mil millones de dólares en daños, que serían destinados al brazo sin fines de lucro de OpenAI. También busca que la compañía revierta su estructura con fines de lucro y que Altman y Brockman sean removidos de sus cargos. Reuters reportó que el testimonio podría concluir esta semana y que el jurado podría empezar deliberaciones hacia el 18 de mayo, aunque las posibles medidas finales quedarían en manos de la jueza Yvonne González Rogers.

Más allá de la disputa personal, el juicio se ha convertido en un examen público sobre la arquitectura de poder detrás de la inteligencia artificial generativa. En el fondo, la corte no solo revisa si OpenAI rompió o no una promesa fundacional, sino cómo debe gobernarse una tecnología que nació bajo el lenguaje del beneficio común y terminó en el centro de una carrera global por capital, cómputo, talento e influencia.

Para Musk, OpenAI abandonó su misión original. Para OpenAI, Musk busca por vía judicial el control que no obtuvo dentro de la organización. El resultado del juicio podría influir no solo en el futuro de Altman y Brockman, sino también en la manera en que se entiende la relación entre filantropía tecnológica, poder corporativo y seguridad de la IA.

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