Mi Filosofía formativa[1]
Gilberto Magaña Hernández
Julio 2025
El clima positivo que instituye la relación alumnado – magisterio es la fortaleza educativa mayor, según mi experiencia en la educación. Las personas que alentamos el aprendizaje somos capaces de impulsar o hacer emerger talentos duraderos y proyectos esperanzadores, en la medida en que tal aprendizaje es continuo y de por vida. Estos proyectos de aprendizaje esperanzadores son el motivo que soporta mi quehacer a favor de una enseñanza con resultados.
Los espacios de trabajo e interacción que nos han permitido prevalecer en la generación o procuración del saber y las habilidades para conocer y dominar campos académicos son numerosos, así como ricos en alternativas vitales. Pero descubrir a una persona nueva al cabo del trayecto del aprendizaje, así como una mejora del docente y sus entornos es igual de importante, y por lo cual definiría entonces como congruente y trascendente el esfuerzo formativo.
Hablo de congruencia para referirme al principio que permanece mientras lidiamos con incertidumbres y tropiezos; y al que arribamos también desde varias vías pero, principalmente, por introspección y el diálogo de pares, con humildad, y reconociendo la autenticidad que cada persona o grupo de aprendizaje podemos desarrollar.
Y por trascendencia en la docencia y el estudio entiendo atender a las causas, procesos e impacto que puedan conllevar los usos y prácticas. Con miras en su eficacia, un primer paso es sondear al alumnado en sus conocimientos, expectativas y percepciones, cuidando siempre que esta exposición no fomente la propagación de estereotipos en la clase. Si bien interrogarles puede facilitar un escenario de convergencia rápida en el grupo, las sesiones de escritura sirven para quitar trabas de comunicación e iluminar las zonas más recónditas en donde las subjetividades anidan; y luego derivar a una intervención progresiva y a manera de foro.
Siempre es mejor tener ambientes de seguridad y confidencialidad, de camaradería, así como un temple adecuado para promover la transparencia. Para el caso de la juventud dar retroalimentación, y comprender cuál es el trato equitativo o proporcional a su situación concreta. La juventud debe saber que no sólo evaluamos el conocimiento acumulado, ni las destrezas o competencias que nos hacen más o menos distintos. El componente genuino de una evaluación justa es el grado de complementariedad entre los conocimientos y competencias que, en una programación van jerarquizados, siempre y cuando unos y otras queden dispuestos a las varianzas que los grupos muestran. De aquí que como valoración absoluta me generen desconfianza los exámenes “departamentales”.
De la mano de la sencillez y la preparación viene dada la cercanía humana necesaria. Estos tres rasgos de la formación me permiten compartir la responsabilidad y la libertad de cátedra con quienes son las otras agencias implicadas: madres o padres de familia, y el personal académico, administrativo y directivo en caso requerido.
Otro elemento consiste en defender la capacidad de hacerse escuchar y atender por un alumnado asediado por influencias de moda y desorientadoras, es decir: una autonomía frente a la voz del exterior, que sea distinguible del “control” u “orden” impostado. Podríamos hablar entonces de criterio al emplear como recurso válido la exposición magisterial, que consiste en con-fluir a un polo del grupo -y de preferencia a la vez-: el habla concisa, la asequibilidad de lo cierto, y hasta la contundencia honesta de una(s) bien formulada(s) duda(s).
El uso de material didáctico lo considero el apoyo y guía destacable de ordinario para la revisión y perfeccionamiento profesoral. Los formatos audiovisuales que han dominado la comunicación, así como su fugacidad, tienen que ponderar el compromiso de la palabra escrita y de la oralidad. Para ello pretendo que las prácticas lectoras logren ser un punto de confluencia en el cual la reflexión se apuntale, dinámica, y ya con el descubrimiento técnico que nuestro currículo contemple, ya con la creatividad y el entusiasmo de procurar el pensamiento articulado en razonamientos, tanto como en destellos de lucidez espontáneos.
Las pautas que el profesor sigue debemos mostrarlas durante las horas de clase, y con recursos accesibles en línea posteriormente. Además fuera de la interacción presencial pretendo contar con una moderación amplia, que permita conectarnos sin caer en la inercia de intervenir a toda hora y en todo lugar. Esto supone garantizar un uso prudente de los lenguajes verbal y corporal, así como de la conexión remota en servicios como los de correo, las plataformas de contenido, y recursos de mensajería digital (instantánea). Significa mostrar un autocontrol armonizado con las reglas de autoridad generalmente establecidas.
Esto además hace necesaria una estrategia de evaluación que soporte dichas pautas en evidencias o “predicar con el ejemplo”. Las rúbricas ayudan también a encuadrar esta meta con doble afán: cualitativa y cuantitativamente; pero hay que explicarlas y cuidarnos de no sobreexplotar la productividad en aras de unas métricas artificiales y, peor aún, rebuscadas. Por ello considero deseable también estimular las habilidades negociadoras ante cualquier imprevisto.
Finalmente, la educación es progresiva en tanto enlaza y religa pasado, presente y futuro. Por eso apelo a usos de repositorios físicos como los de las bibliotecas. Y si nos fuera permitido, acompañarlos con visitas guiadas a espacios (externos) en donde quepan la planeación de recorridos, la verificación de eventos, o la conformación de agendas sociales o extraescolares, algo frecuentemente apreciado.
Finalmente, topamos ahora con una inmediatez real, dura, si pensamos en el dolor de la desaparición forzada, o en la estulticia hecha norma. Mientras que la mediatización de la actualidad nos adentra en túneles de oscurantismo y nota roja, revertir esta circunstancia es posible y demanda todo nuestro compromiso. Sin que quepa ahondar más en la densidad de la ignominia por ahora, debemos apuntar hacia allá: hacer acopio de altura de miras tanto como de recursos eficaces. Por lo cual espero haber perfilado algo de ello ya y confío que en la acción haremos más aún.
[1] Texto adaptado de una Convocatoria para ocupar una plaza de profesor/a de tiempo completo.