Moderna y Talkwalker habilitan un aparato inteligencia para vigilar conversaciones sobre vacunas

Moderna y Talkwalker habilitan un aparato inteligencia para vigilar conversaciones sobre vacunas

Durante la pandemia, la farmacéutica Moderna puso en marcha una división de Inteligencia Global  para monitorear conversaciones acerca de las vacunas mediante la colaboración con Talkwalker, un servicio de análisis de datos que obtiene de usuarios de redes sociales y procesa mediante inteligencia artificial. Esta empresa no transparenta cómo procesa estos datos y qué tan invasivos son para los usuarios. Este servicio se ha vuelto novedad entre gobiernos y campañas políticas porque proporciona datos acerca de quiénes impulsan tendencias de manera automatizada.  

Durante la pandemia, una empresa de análisis de redes sociales llamada Talkwalker colaboró con farmacéuticas para implementar prácticas de inteligencia y monitoreo de usuarios en las redes sociales como X, con el propósito de contrarrestar la desinformación o información catalogada como errónea sobre el COVID y las vacunas. Los efectos de estas dinámicas de vigilancia aún no han sido del todo cuantificados.

Talkwalker colaboró con farmacéuticas como Moderna para implementar una campaña de  monitoreo sobre la información que se difundió durante la pandemia en plataformas digitales acerca del COVID y de productos farmacéuticos como las vacunas. Una vez superado el confinamiento, la farmacéutica mantuvo el reclutamiento de personas especializadas en el manejo de datos, para implementar nuevas campañas en las redes sociales.

A través de portales como Workable, la farmacéutica solicita analistas de datos para incorporarse a un programa con fecha de inicio del 3 de junio de este año y entre los requisitos solicita el manejo de Talkwalker y otros programas como Adobe Analytics, Quialtrics, entre otros.

INTELIGENCIA EN LA RED

Lee Fang y Jack Poulson publicaron en noviembre pasado en el portal UnHerd un reportaje titulado «Moderna te está espiando: Nuevos documentos revelan sus intentos de controlar el debate sobre las vacunas», en el que sostuvieron que la empresa farmacéutica llevó a cabo una estrategia para combatir cualquier comentario no favorable sobre las vacunas, los cuales fueron etiquetados como riesgosos, incluso cuando no eran desinformación, tan solo por ser considerados narrativas anti-vacunas.

«Lejos de ser un engaño viral, gran parte del contenido señalado por Moderna como ‘desinformación’ y un supuesto peligro para la salud pública, no era nada de eso: sino una discusión legítima sobre cuestiones relacionadas con las vacunas.

De acuerdo con esta investigación, Moderna colaboró con la organización Public Good Projects (PGP) para controlar las narrativas anti-vacunas en la Red. Los periodistas destacaron que esta ONG trabajó con los corporativos de las redes sociodigitales, los gobiernos y medios de comunicación para contrarrestar la información que consideraron errónea sobre las vacunas.

Moderna también trabajó con Talkwalker para monitorear conversaciones a través de una tecnología de inteligencia artificial llamada Blue Silk. De acuerdo con el reporte, la compañía de social listening habría monitoreado por lo menos 150 millones de sitios web, en casi 200 países, para supervisar las conversaciones sobre las vacunas, que también incluyeron las de sus competidores como Pfizer.

El informe reveló que Nikki Rutman, exanalista de inteligencia de la Oficina Federal de Investigaciones de los Estados Unidos, se integró a la división de Inteligencia Global de Moderna.  La plataforma Nichols College, reitera la información de los reporteros respecto a que Moderna cuenta con una unidad de inteligencia que la exfuncionaria de EU dirige desde 2022.

ESCUCHA SOCIAL PARA VIGILAR

Talkwalker es una empresa que ofrece servicios de análisis de datos de usuarios de redes sociales, tendencias y conversaciones, orientados a impulsar marcas y empresas en la esfera digital. A través de productos como el social listening o escucha social, ofrece datos que extrae de las plataformas digitales como X, los analiza con tecnologías de inteligencia artificial para presentar informes graficados de datos filtrados y analizados, que dan una idea al cliente de cómo interactúan los usuarios con hashtags o las marcas. Ningún usuario se entera de que es integrado a estas bases de datos y la compañía procesa estos datos en opacidad.

Talkwalker ha sido utilizado también para analizar las conversaciones en las que se habla acerca de gobiernos y de partidos políticos, así como sus candidatos electorales en diversos países, incluido México. Algunos análisis independientes realizados con este producto han sido revisados por la presidencia de México durante la conferencia Mañanera, para sostener que lo opositores al Gobierno pagan por posicionar en X tendencias de ataque contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, como se reportó en la primera parte de esta investigación, esta empresa también ha sido contratada por gobiernos locales para monitorear conversaciones sobre algunas Administraciones, como es el caso del municipio de San Pedro Garza García en Nuevo León. Talkwalker también ha sido contratado por el Gobierno de los Estados Unidos, que aumentó las contrataciones de esta empresa a partir del 2021 de acuerdo con el reporte de transparencia de Federal Awards.

Sin embargo, Talkwalker destaca como uno de sus servicios más relevantes la colaboración con farmacéuticas y empresas del sector salud para monitorear las conversaciones sobre temas relacionados a ellas, en particular, las vacunas para combatir el COVID.

En su portal web, Talkwaker publicó un documento en el que explica la campaña que los reporteros de UnHerd revelaron, aunque no transparentan por completo estas operaciones. En el texto titulado «Cómo Talkwalker ayuda a las farmacéuticas» la compañía refiere que desde 2009 ha colaborado con empresas de sector salud para analizar en tiempo real contenidos que involucren a farmacéuticas y sus productos, una práctica que describen como farmacovigilancia, en términos de comunicación.

La farmacovigilancia de Talkwalker incluye «seguimiento de marcas, análisis de productos, comunicaciones corporativas, detección de información errónea, informes de conferencias, identificación de KOL (Key Opinions Leaders, Lideres de opinión clave, en inglés), segmentación de partes interesadas, seguimiento del área terapéutica y evaluación comparativa de pares».

Estas actividades son realizadas con el objetivo de mejorar la reputación de las farmacéuticas. Sin embargo, la empresa no señala el nivel de invasión a la privacidad en que pueden incurrir al realizar sus actividades de monitoreo, o qué medidas toman para proteger datos sensibles de las personas.

Talkwalker promete a las farmacéuticas detectar crisis en tiempo real y monitorear los contenidos considerados como desinformación. También acerca a las farmacéuticas con influencers que puedan ayudarlos a impulsar su marca; además, monitorean todas las discusiones acerca de productos farmacéuticos para identificar la percepción sobre estos, así como posibles riesgos y manejo de crisis.

Pero eso no es todo, la empresa especializada en social listening también ofrece monitorear las conversaciones de los pacientes. Entre las empresas del sector salud que han trabajado con Talkwalker, destaca Moderna, Methodist, Merck, Hopitax Robert Schuman, y KMG Kliniken.

NO HAY REDES LIBRES DE ESCUCHA SOCIAL

En sus inicios, las redes sociodigitales [Facebook, X y otras] fueron promovidas como espacios para la expresión y la interacción. Sin embargo, no han sido realmente libres y han permanecido sujetas a la censura, a moderadores afines a grupos políticos, a la vigilancia y al monitoreo por parte de un nutrido grupo de entidades públicas y empresariales, de las que incluso los desarrolladores de las plataformas desconocen el número de iniciativas, las metodologías que emplean, el control que tienen sobre los datos que descargan y el uso que les dan.

Elon Musk, propietario de X, ya ha manifestado su preocupación al respecto. A mediados de 2023, el magnate limitó durante varios días el volumen de tuits o posts debido a que identificó personas dedicadas a descargar datos de manera masiva, conocidos como scrappers o raspadores de datos, que sobrecargaban los servidores de X Corp. Tras reducir la interacción en la plataforma, Musk advirtió que no tenía control acerca del manejo de datos que eran descargados de esta manera.

Mientras que gobiernos de todo el mundo pagan por monitorear discusiones de corte político en plataformas como X, las empresas llevan a cabo esfuerzos similares para favorecer a sus marcas.