Arqueólogos descubren que Karnak, el templo egipcio, fue construido sobre una isla del Nilo siglos antes de Tenochtitlan

Arqueólogos descubren que Karnak, el templo egipcio, fue construido sobre una isla del Nilo siglos antes de Tenochtitlan

Un nuevo estudio confirma que el templo de Karnak, en Luxor, se construyó sobre una isla formada por los cauces del Nilo, con los primeros asentamientos humanos datando de entre 2305 y 1980 a.C. Los investigadores señalan que la ubicación del templo no fue casual, sino elegida para reflejar los mitos de la creación egipcios y combinar ingeniería, religión y paisaje. Este enfoque recuerda a otras civilizaciones que aprovecharon entornos acuáticos, como Tenochtitlan, aunque la función y la escala de los asentamientos eran distintas.

Un reciente estudio internacional confirma que el templo de Karnak, ubicado en Luxor, Egipto, se erigió sobre una isla natural formada por los cambios en el curso del río Nilo. Los investigadores también determinaron que los primeros asentamientos humanos en el lugar datan de entre 2305 y 1980 a.C., lo que sitúa el origen del complejo mucho antes de lo que se había establecido con certeza hasta ahora.

El hallazgo de que Karnak se construyó sobre una isla natural resalta cómo los antiguos egipcios adaptaban su entorno para reflejar sus creencias y necesidades. Este patrón no es único en la historia: al igual que los mexicas construyeron 3 mil 300 años después Tenochtitlan sobre un islote en el lago de Texcoco, los egipcios aprovecharon la dinámica del Nilo para erigir un centro religioso seguro y simbólico. Ambos casos muestran la combinación de ingeniería, planificación urbana y cosmovisión, donde el agua no era un obstáculo sino un elemento clave para la construcción y la significación cultural del sitio.

Aunque Karnak y Tenochtitlan comparten la característica de haberse construido sobre terrenos rodeados de agua y la capacidad de adaptar el entorno a fines religiosos y culturales, existen diferencias importantes. Karnak surgió como un templo monumental sobre una isla del Nilo, con enfoque principalmente religioso, mientras que Tenochtitlan era una ciudad capital con viviendas, mercados y sistemas de canales en un lago. En ambos casos, el agua desempeñó un papel central en la planificación y la ingeniería, pero su función y la escala de los asentamientos diferían, reflejando las necesidades y la cosmovisión de cada civilización.

Una isla en medio del Nilo

El estudio, publicado en la revista Antiquity, muestra que el emplazamiento de Karnak no fue elegido al azar. Antes del año 2520 a.C., el área se encontraba inundada por el Nilo, lo que la hacía inhabitable. Con el tiempo, el río se dividió en varios cauces, formando una isla natural que permitió la construcción y expansión del templo sin riesgo de inundaciones.

Los investigadores analizaron 61 muestras de sedimentos del yacimiento y sus alrededores, así como decenas de miles de fragmentos de cerámica, para reconstruir la dinámica del paisaje a lo largo de los siglos. Los hallazgos indican que los primeros asentamientos se asentaron de manera estable en la isla durante el Primer Período Intermedio egipcio, alrededor de 2305-1980 a.C.

La fusión de mitología y geografía

Uno de los descubrimientos más significativos es la relación entre el emplazamiento del templo y el mito egipcio de la creación. Según este mito, la primera colina surgió de las “aguas del caos”. Los arqueólogos sugieren que la élite de Tebas eligió la ubicación de Karnak para reflejar este paisaje cósmico, con el terreno elevado rodeado de agua, simbolizando la creación y reforzando la función espiritual del templo.

Ingeniería, religión y expansión

El estudio demuestra que los antiguos egipcios combinaron sus conocimientos geológicos y de ingeniería para modificar el terreno. Vertieron arena del desierto en los cauces para crear nuevo terreno edificable y expandir el templo. Dominic Parker, coautor de la investigación, indicó: “Los cauces de los ríos circundantes determinaron la forma en que evolucionó la construcción en el yacimiento”.

Karnak, situado a unos 500 metros al este del Nilo actual, se convirtió en un complejo monumental de aproximadamente 30 hectáreas, dedicado principalmente a Amón-Ra, aunque también albergaba templos menores para las deidades Montu y Mut. Las investigaciones arqueológicas han documentado ocupación continua durante unos tres mil años, pero hasta ahora no se comprendía en detalle cómo la geografía ribereña influyó en su concepción y construcción.

Reconstrucción paleoambiental

El equipo de arqueólogos empleó técnicas geoarqueológicas avanzadas, incluyendo análisis de sedimentos y datación por luminiscencia estimulada ópticamente (OSL), para reconstruir la evolución del terreno. Los resultados muestran que Karnak se asienta sobre depósitos arenosos y limos, restos de antiguos cauces y llanuras de inundación. Estas formaciones crearon la terraza elevada que permitió la construcción segura del templo, mientras que las áreas circundantes permanecieron propensas a inundaciones durante milenios.

Christian Stratt, coautor del estudio, concluyó: “La edad de Karnak ha sido objeto de debate durante mucho tiempo, pero nuestras nuevas pruebas proporcionan un marco temporal claro para el inicio de los asentamientos y la construcción, ayudando a comprender la historia de este gran monumento”.

Un testimonio de la historia y la cultura egipcia

El descubrimiento resalta cómo los antiguos egipcios no solo construyeron un templo, sino que transformaron el paisaje para reflejar sus creencias, creando un símbolo tangible de su religión y cosmología. Karnak permanece como testimonio del ingenio humano, donde la geografía, la ingeniería y la religión se entrelazan, ofreciendo una nueva comprensión de uno de los complejos religiosos más grandes y antiguos del mundo.