El empresario subió al estrado en una corte federal de Oakland y acusó a OpenAI de traicionar su misión original. Pide hasta 150,000 millones de dólares en daños, revertir la estructura comercial de la compañía y entregar el dinero a su brazo sin fines de lucro.
Elon Musk convirtió la primera audiencia del juicio contra OpenAI en una puesta en escena de ruptura. El empresario subió al estrado este martes en una corte federal de Oakland, California, y acusó a Sam Altman, Greg Brockman y OpenAI de haber traicionado la misión original de la organización: desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad y no como una empresa orientada al beneficio económico.
Tesla CEO Elon Musk was seen walking into a California courthouse on Tuesday for his legal battle with Sam Altman, alleging Altman’s OpenAI, which was founded as a nonprofit research lab, prioritized profits over its original mission to benefit humanity as it ballooned into a… pic.twitter.com/RZaUVv2CYP
— CBS News (@CBSNews) April 28, 2026
La frase que marcó la jornada fue directa: Musk afirmó que si falla en este juicio «Dará licencia para saquear cada caridad en América…. Toda la base de las donaciones caritativas en América será destruida». El magnate presentó a OpenAI como una organización sin fines de lucro que, según su versión, fue capturada por una estructura comercial vinculada a Microsoft y convertida en una “máquina de riqueza” para ejecutivos e inversionistas. Reuters reportó que Musk sostuvo en la audiencia que OpenAI fue originalmente su idea y que ayudó a financiarla y darle forma en sus primeros años.
El juicio está a cargo de la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, en una corte federal de California. La magistrada ya había pedido a las partes moderar sus comentarios públicos, después de que Musk atacara a Altman en redes sociales y lo llamara “Scam Altman”. Ese detalle marcó el tono del inicio: el caso no solo se disputa en el expediente judicial, sino también en redes, donde cada gesto de Musk y cada silencio de Altman se leen como parte de la batalla narrativa.
A diferencia de Musk, Altman no declaró durante esta primera jornada. El CEO de OpenAI asistió al proceso, pero la atención pública quedó concentrada en el testimonio del fundador de Tesla y xAI, que buscó presentarse como el defensor de la misión original de OpenAI. Reuters reportó que Musk, Altman y Brockman estuvieron presentes en el juicio, mientras los abogados de ambas partes trazaron relatos opuestos sobre la historia de la empresa.
Musk pide una cifra extraordinaria: 150,000 millones de dólares en daños contra OpenAI y Microsoft, uno de sus mayores inversionistas. Según Reuters, los recursos irían al brazo caritativo de OpenAI, no directamente a Musk. Además, el empresario busca que OpenAI vuelva a operar bajo una estructura sin fines de lucro y que Altman y Brockman sean removidos de puestos de liderazgo.
Ese punto abre una de las preguntas más interesantes de la jornada: incluso si Musk ganara, ¿cumpliría su promesa de entregar el dinero a la organización sin fines de lucro? La duda no es menor. OpenAI sostiene que Musk prometió invertir hasta 1,000 millones de dólares en la organización durante sus primeros años, pero finalmente aportó alrededor de 38 millones en cinco años, según reportó Wired al citar la postura de la defensa.
La defensa de OpenAI busca justamente desmontar la imagen de Musk como guardián de la misión altruista. Sus abogados argumentan que el empresario sí apoyó en su momento la necesidad de una vía comercial para financiar modelos avanzados, pero se distanció cuando no consiguió controlar la organización. En esa lectura, la demanda no responde a una defensa desinteresada de la humanidad, sino a una disputa de poder en la industria de la IA, especialmente desde que Musk lanzó xAI como competidor directo.
La audiencia también dejó momentos de tono casi teatral. Reportes desde la corte indicaron que Musk habló de sus temores sobre una inteligencia artificial fuera de control y llegó a invocar referencias de ciencia ficción para contrastar posibles futuros tecnológicos. Fortune reportó que Musk mencionó escenarios como Terminator y Star Trek, además de relatar una vieja discusión con Larry Page, cofundador de Google, quien según Musk lo llamó “especista” por preocuparse más por los humanos que por las máquinas.
La demanda se ha convertido en una disputa por el relato fundacional de OpenAI. Para Musk, la organización fue creada como un contrapeso sin fines de lucro frente a empresas como Google DeepMind y terminó absorbida por intereses comerciales. Para OpenAI, Musk intentó dirigir o absorber la compañía bajo su propio imperio empresarial y se fue cuando no obtuvo el control. The Guardian reportó que la defensa también recordó que Musk no cumplió con su promesa inicial de financiar a OpenAI con 1,000 millones de dólares.
El juicio está previsto para durar alrededor de tres semanas y podría incluir testimonios de figuras clave del sector tecnológico, entre ellas Sam Altman y el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella. El caso llega en un momento especialmente sensible para OpenAI, que enfrenta presión por sus alianzas de infraestructura, su relación con Microsoft, su expansión hacia otras nubes y las dudas del mercado sobre el costo de sostener la carrera de inteligencia artificial.
La primera audiencia dejó claro que el juicio no será solamente una revisión de contratos y estructuras corporativas. También será una batalla por la legitimidad moral de OpenAI: si una organización nacida con promesa de beneficio público puede transformarse en un gigante comercial sin traicionar su origen, y si Musk, con su propio historial de promesas millonarias y ambiciones en IA, puede presentarse como el árbitro de esa traición.
