8M: las mujeres avanzan en tecnología, pero Silicon Valley sigue lejos de la paridad

8M: las mujeres avanzan en tecnología, pero Silicon Valley sigue lejos de la paridad

En la industria tecnológica, las mujeres han ganado presencia, pero la igualdad sigue lejos, sobre todo en los puestos técnicos, de liderazgo y en el acceso al capital. A escala global, las mujeres representan apenas 35% de las personas graduadas en áreas STEM, una proporción que, de acuerdo con UNESCO, se ha mantenido prácticamente estancada durante la última década.

El problema no se limita a las aulas. En el mundo corporativo de Estados Unidos, el estudio Women in the Workplace 2025, elaborado por McKinsey y LeanIn con datos de 124 organizaciones y cerca de 10 mil personas encuestadas, advierte que las mujeres enfrentan hoy menos apoyo para avanzar y menos oportunidades de promoción, incluso cuando muestran niveles de compromiso profesional comparables con los de los hombres.

En las grandes tecnológicas, la representación femenina sigue siendo minoritaria. Microsoft reportó en su informe global más reciente que las mujeres representan 31.6% de su fuerza laboral mundial. Google, en su informe anual de diversidad 2024, mantiene la discusión en torno a la necesidad de cerrar brechas persistentes en representación e inclusión.

Pero además de la subrepresentación, hay un problema creciente de opacidad. En 2025, medios como Wired documentaron que Google, Microsoft y Meta dejaron de publicar sus reportes anuales tradicionales de diversidad laboral, rompiendo una práctica de más de una década. Esa decisión dificulta medir si las empresas están avanzando, estancadas o retrocediendo en la incorporación de mujeres y otros grupos subrepresentados.

La desigualdad también se ve en el ecosistema de startups y capital de riesgo, uno de los núcleos históricos de Silicon Valley. PitchBook reportó que en 2025 las compañías estadounidenses respaldadas por venture capital con al menos una fundadora mujer captaron un récord de 73.6 mil millones de dólares, equivalentes a 27.7% del capital invertido. Sin embargo, ese avance no necesariamente refleja una distribución pareja del poder emprendedor, porque buena parte del capital sigue concentrándose en pocas operaciones grandes y las barreras para equipos exclusivamente femeninos persisten.

En otras palabras, el sector puede mostrar más dinero y más visibilidad para algunas fundadoras, sin que eso implique que la desigualdad estructural haya desaparecido. Esa contradicción es una de las claves del momento actual: hay más mujeres en la conversación tecnológica, pero no necesariamente más mujeres decidiendo el rumbo de la industria en la misma proporción que los hombres.