La compañía reportó ingresos por 8,400 millones de dólares en su división de computadoras, por encima de lo esperado por el mercado. La demanda de Mac mini y Mac Studio para tareas de inteligencia artificial y herramientas agénticas habría superado las previsiones de la empresa.
San Francisco, 30 abr. — Apple atribuyó a la inteligencia artificial parte del repunte inesperado en las ventas de Mac durante su segundo trimestre fiscal, en medio de una creciente demanda de equipos locales para desarrollar, probar y ejecutar herramientas agénticas. La empresa tecnológica ganó 111 mil 200 millones de dólares, un 17 % más que el año anterior. Las ganancias diluidas por acción fueron de 2,01 dólares, un 22 % más que el año anterior.
El director ejecutivo de Apple, Tim Cook, dijo que la demanda de Mac mini y Mac Studio para inteligencia artificial y herramientas agénticas creció más rápido de lo previsto por la empresa. Las existencias se agotaron por una mala previsión acerca del consumo que tendría el producto con el incremento de la demanda relacionada con la introducción de agentes de IA, principalmente de Open Claw. Cook advirtió que la distribución de estos equipos podría tardar meses en normalizarse.
El resultado muestra una nueva capa de la carrera por la inteligencia artificial. Hasta ahora, buena parte de la conversación se ha concentrado en centros de datos, chips especializados, nubes comerciales y grandes proyectos de infraestructura como Stargate, de OpenAI. Pero el repunte de las Mac apunta a una dimensión más distribuida: la de desarrolladores, startups, equipos empresariales y usuarios avanzados que trabajan con IA desde computadoras locales.
El interés por estos equipos no significa que las Mac sustituyan a la nube o a los centros de datos. Más bien, muestra que la infraestructura de IA opera en varias escalas: desde los grandes campus de cómputo hasta las máquinas de escritorio donde se prototipan agentes, se conectan datos, se prueban modelos y se automatizan flujos de trabajo.
La tendencia coincide con una discusión más amplia sobre la infraestructura necesaria para que la IA genere valor en empresas. Un análisis publicado por MIT Technology Review Insights plantea que muchas implementaciones de IA no fallan únicamente por el modelo, sino por la falta de una base sólida de datos conectados, gobernados y disponibles para los sistemas inteligentes. Ese enfoque, conocido como “data fabric”, busca integrar información dispersa entre nubes, aplicaciones y áreas de negocio para que la IA pueda operar sobre contexto confiable.
En ese sentido, el repunte de las Mac puede leerse como una señal práctica: la adopción de IA no depende solo de modelos más potentes, sino también de la capacidad de las organizaciones y desarrolladores para construir entornos de trabajo donde datos, herramientas y cómputo local puedan coordinarse.
Apple ha mantenido una estrategia más cautelosa que otras grandes tecnológicas en inteligencia artificial generativa. Sin embargo, sus computadoras con chips propios se han convertido en una opción atractiva para ciertos desarrolladores por su rendimiento, eficiencia energética y capacidad para ejecutar cargas locales de IA.
La empresa no presentó el aumento de ventas como un cambio de estrategia hacia infraestructura de IA, pero el dato sí revela un efecto secundario de la fiebre tecnológica actual: la inteligencia artificial también está impulsando la demanda de hardware personal y profesional.
Primero fueron las GPU. Después, los centros de datos. Ahora, la presión también llega al escritorio. La IA prometía vivir en la nube, pero para construirse, probarse y automatizarse sigue necesitando computadoras concretas sobre una mesa.
