En 2026 la IA entra en una fase menos espectacular, pero más profunda

En 2026 la IA entra en una fase menos espectacular, pero más profunda

El nuevo reporte TMT Predictions 2026 anticipó que la brecha entre la promesa y la realidad de la inteligencia artificial comienza a reducirse, aunque no desaparece. La adopción depende menos de nuevos modelos llamativos y más de infraestructura, integración, gobernanza y capacidad de escalar.

Deloitte indicó que 2026 es un año menos marcado por el ruido alrededor de la inteligencia artificial y más por el trabajo operativo necesario para convertirla en una tecnología usable a gran escala. En su reporte TMT Predictions 2026, la firma señala que el avance de la IA depende cada vez menos de anuncios sobre nuevos modelos y más de tareas menos visibles, como la higiene de datos, la integración con flujos de trabajo existentes, la gobernanza, los nuevos esquemas de precios y el cumplimiento regulatorio.

El informe sostiene que el sector de tecnología, medios y telecomunicaciones seguirá ampliando su peso económico, impulsado por la demanda de capacidades para inteligencia artificial. Deloitte señala que el gasto en centros de datos de IA ya representó casi todo el crecimiento del PIB estadounidense durante la primera mitad del año y que las empresas TMT concentran alrededor de 53% de la capitalización del S&P 500, frente a 19% en 2008.

Una de las previsiones centrales es que el uso de IA generativa integrada en aplicaciones existentes superará al uso de herramientas independientes. Deloitte estima que, en 2026, el uso diario de IA generativa dentro de buscadores será 300% más común que el uso de cualquier aplicación independiente de IA generativa. La razón, según el reporte, es que la IA “pasiva” reduce la fricción: aparece dentro de herramientas familiares, como buscadores, comercio electrónico, redes sociales o noticias en línea.

El reporte también advierte que la siguiente fase de la IA no reducirá la demanda de cómputo. Aunque el mercado se está desplazando de entrenar modelos a usarlos a gran escala mediante inferencia, Deloitte prevé que la mayor parte de ese procesamiento seguirá ocurriendo en centros de datos y servidores empresariales, no en dispositivos de borde como teléfonos o computadoras personales. La firma calcula que la inferencia representará cerca de dos tercios del cómputo de IA en 2026, mientras que el gasto global en centros de datos de IA podría ubicarse entre 400 mil y 450 mil millones de dólares.

Otro eje del reporte es la expansión de los agentes de IA. Deloitte estima que el mercado de agentes autónomos podría alcanzar 8.5 mil millones de dólares en 2026 y 35 mil millones en 2030. Sin embargo, advierte que el crecimiento dependerá de la capacidad de las empresas para orquestar múltiples agentes, mantener supervisión humana y rediseñar flujos de trabajo. Una mejor preparación empresarial podría elevar el tamaño proyectado del mercado hasta 45 mil millones de dólares hacia 2030.

La firma también identifica riesgos. Entre ellos, la proliferación fragmentada de agentes, la fragilidad de las cadenas de suministro de semiconductores, el aumento de la demanda energética, la presión regulatoria sobre contenidos generados con IA y la dificultad de monetizar algunas nuevas infraestructuras, como la conectividad satelital directa a dispositivos.

En conjunto, el reporte dibuja una transición de la IA como novedad a la IA como infraestructura. La etapa que viene no estaría definida solo por quién tenga el modelo más potente, sino por quién pueda integrarlo de forma confiable, gobernable y económicamente sostenible dentro de sistemas productivos reales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *