La presión sobre las acciones vinculadas a inteligencia artificial volvió a intensificarse el viernes, luego de que un reporte atribuido a The New York Times señalara que OpenAI evalúa retrasar su salida a bolsa hasta 2027. La noticia golpeó a SoftBank Group Corp., uno de los respaldos financieros de la empresa, y se extendió hacia fabricantes de semiconductores, memoria y otros activos asociados a la infraestructura de IA.
En Japón, el Nikkei 225, principal índice bursátil de Japón, cerró con una caída de 4.15%, hasta 69,360.88 puntos, mientras SoftBank retrocedió 12.53%. La acción del conglomerado japonés había subido en meses recientes por las expectativas en torno a sus apuestas en inteligencia artificial, entre ellas OpenAI. La posible demora de la oferta pública inicial puso bajo presión esa narrativa, al sugerir que el mercado privado de IA podría necesitar más tiempo para sostener sus valuaciones más elevadas.
El golpe también alcanzó a otras empresas japonesas vinculadas a semiconductores. Kioxia (285A.T), fabricante de memoria antes conocida como Toshiba Memory, cayó alrededor de 12% en la sesión, en medio de una venta más amplia de acciones relacionadas con IA. Advantest (6857.T) y Tokyo Electron (8035.T) también cerraron con pérdidas, reflejando la sensibilidad del mercado asiático a cualquier señal de enfriamiento en la cadena de suministro de inteligencia artificial.
La presión se trasladó después a Wall Street, donde los fabricantes de chips encabezaron las caídas. El índice PHLX Semiconductor retrocedió 5.3% en la jornada y acumuló una baja semanal de 7.9%, su peor desempeño desde abril. El movimiento contrastó con la caída mucho más moderada del S&P 500, que perdió apenas 0.05% y cerró en 7,353.95 puntos. El Nasdaq Composite bajó 0.24%, a 25,297.62 unidades, mientras el Dow Jones Industrial Average cedió 0.09%, hasta 51,876.11 puntos.
Entre las principales cotizaciones del sector, Nvidia (NVDA) cerró en 192.53 dólares, con una baja de 1.96%; AMD terminó en 521.58 dólares, con una caída de 2.29%; Broadcom (AVGO) retrocedió 3.91%, a 365.02 dólares; y Qualcomm (QCOM) perdió 7.90%, hasta 189.39 dólares. Los fondos cotizados ligados a semiconductores también reflejaron el ajuste: el iShares Semiconductor ETF (SOXX) cerró en 589.94 dólares, con una baja de 5.74%, mientras el VanEck Semiconductor ETF (SMH) terminó en 611.61 dólares, con una caída de 4.32%.
La venta, sin embargo, no se extendió de forma uniforme al resto del mercado. Aunque los semiconductores concentraron el golpe, dentro del S&P 500 hubo más acciones al alza que a la baja, lo que apunta a una rotación sectorial más que a una salida generalizada de la bolsa. En otras palabras, el dinero no abandonó por completo el mercado accionario, sino que se movió fuera de algunos de los activos más expuestos a la narrativa de inteligencia artificial.
El reporte sobre OpenAI funcionó como detonante porque la compañía se ha convertido en una referencia central para medir el apetito de los inversionistas por la IA. De acuerdo con Reuters, que retomó la información del New York Times, OpenAI evalúa esperar hasta el próximo año para debutar en bolsa, mientras busca una valuación de hasta 1 billón de dólares. Sus asesores habrían planteado dos caminos: esperar hasta 2027 para intentar sostener esa valuación o salir antes con una valoración menor.
La reacción del mercado muestra que la tesis de inteligencia artificial sigue vigente, pero ya no opera como un cheque en blanco para todos los activos vinculados al sector. Durante los últimos meses, fabricantes de chips, empresas de memoria, proveedores de centros de datos y compañías de infraestructura se beneficiaron de la expectativa de que la demanda por cómputo seguiría creciendo de forma acelerada. Ahora, los inversionistas empiezan a distinguir entre crecimiento esperado, costos reales y capacidad de monetización.
En Europa, el movimiento también se reflejó en el sector tecnológico. El Stoxx Europe 600 (SXXP) cerró con una baja de 0.7%, mientras el índice tecnológico europeo retrocedió 1.2%. Infineon (IFX.DE) y STMicroelectronics (STM ) cayeron 4.5% cada una; ASML perdió 1% y BE Semiconductor (BESI.AS) retrocedió 2.2%. La presión se dio en un contexto de preocupación por el encarecimiento de la memoria y otros componentes utilizados en productos y centros de datos asociados a IA.
El episodio deja una señal relevante para los mercados: Wall Street no abandonó la inteligencia artificial, pero empezó a cuestionar los precios de la parte más sobrecomprada de su cadena. La posible demora de la IPO de OpenAI no cambia por sí sola la demanda estructural de semiconductores, pero sí obliga a revisar una pregunta que había quedado parcialmente opacada por el entusiasmo: cuánto tiempo tomará convertir el gasto masivo en infraestructura de IA en ganancias suficientes para justificar las valuaciones actuales.
