La extinta Procuraduría de la CDMX mintió y ocultó grabaciones del caso Narvarte que revelan más implicados

La extinta Procuraduría de la CDMX mintió y ocultó grabaciones del caso Narvarte que revelan más implicados

Tras una larga batalla burocrática, las familias de las víctimas lograron recuperar las grabaciones de las primeras indagatorias, cuya existencia fue negada por las autoridades bajo el falso argumento de que “la Fiscalía de Homicidios no los tenía” y que permiten concluir que fueron cinco y no  tres los asesinos.

Las familias de las víctimas del multifeminicidio y el homicidio cometidos el 31 de julio de 2015 en la Colonia Narvarte de la Ciudad de México, obtuvieron después de más de media década del crimen, un conjunto de grabaciones del C5 cuya existencia había sido negada por las autoridades y que corroboran la participación de 5 victimarios, una versión de los hechos que no habría sido considerada en la investigación.

Las grabaciones obtenidas por las familias darían un giro a la hipótesis de la entonces Procuraduría de la CDMX, hoy Fiscalía General de Justicia, de que los asesinatos fueron llevados a cabo solo por tres personas, ya que las grabaciones recuperadas sugieren que en la masacre participaron por lo menos dos personas más. Además, se reveló la existencia de un vehículo adicional, que no ha sido investigado, en la escena del crimen.

Los avances en esta investigación fueron dados a conocer durante una rueda de prensa integrada por los familiares de las víctimas y representantes de las organizaciones Artículo 19 y el Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social A.C.  Los hallazgos presentados revelan que las autoridades cometieron omisiones, mintieron y manipularon evidencia que afectó en el avance del caso.

HABRÍAN SIDO 5 LOS ATACANTES

En el 2015, la extinta Procuraduría de la CDMX, dirigida por Rodolfo Fernando Ríos Garza, manejó una hipótesis del multifeminicidio y homiocidio de Nadia Vera, Mile Martín, Alejandra Negrete, Yesenia Quiroz y Rubén Espinosa en la que se sostuvo que el crimen fue cometido por tres agresores, quienes llegaron a bordo de una camioneta tipo suburban al edificio en donde se encontraban las víctimas. En esa misma camioneta y en el vehículo de Mile Virginia, los agresores habrían huido. Sin embargo, después de seis años, las autoridades no han esclarecido estos hechos.


Tras una larga batalla burocrática, las familias de las víctimas lograron recuperar las grabaciones de las primeras indagatorias, cuya existencia fue negada por las autoridades bajo el falso argumento de que “la Fiscalía de Homicidios no los tenía”.

A raíz de esta evidencia las familias y las organizaciones presumen que la camioneta suburban en la que llegaron los agresores, estuvo acompañada por un automóvil tipo Sedán. Ambos vehículos fueron señalados en la declaración de Abraham Torres Tranquilino, uno de los procesados en septiembre del 2015, quien también sostuvo que habían sido cinco y no tres los atacantes.

Durante todo este tiempo, la Fiscalía ha cometido errores y ha permitido que evidencia importante se pierda. De acuerdo con las organizaciones,  los investigadores solicitaron de manera errónea datos de dos números telefónicos relacionados con otros participantes en el crimen, por lo que, a pesar de que existe, no la han obtenido. Con el paso del tiempo, las compañías telefónicas han borrado esta información de sus bases de datos.

Las autoridades tampoco han investigado a un testigo clave en la escena del crimen. De acuerdo con Artículo 19, las omisiones y la falta de debido diligencia en la investigación, podrían ocultar encubrimientos de otros participantes en en los asesinatos.

La Fiscalía cuenta con ocho hipótesis del crimen. Sin embargo, debido a las omisiones y manipulación de la evidencia, las organizaciones consideran que  la relatoría de hechos que presentó la entonces Procuraduría en 2015, debe ser desechada. También condenaron la falta de atención a los familiares de las víctimas, quienes tienen una reunión pendiente desde noviembre del 2021 con la Fiscal General Ernestina Godoy Ramos.