La estabilidad reciente de los precios energéticos dio un respiro a la inflación en México, según la más reciente minuta de Banxico. Sin embargo, los resultados financieros del segundo trimestre de 2025 de Pemex muestran un panorama menos alentador: aunque reportó un rendimiento neto por 59.5 mil millones de pesos, la empresa enfrenta una caída en la producción petrolera y un repunte en sus emisiones contaminantes, lo que revela los riesgos estructurales que persisten en el sector energético.
La más reciente minuta de política monetaria de Banxico destacó que los energéticos han dejado de ser un factor de presión inmediata sobre la inflación, al registrar en julio una tasa anual de apenas 0.78%, lo que contribuyó a que el componente no subyacente se mantuviera en mínimos históricos. Sin embargo, el banco central advirtió que el balance de riesgos inflacionarios se mantiene al alza, en parte por la volatilidad de los precios internacionales y la dependencia de tarifas administradas en el mercado interno.
En contraste, el reporte financiero de Pemex al segundo trimestre de 2025 ofrece una imagen más compleja. La empresa productiva del Estado informó un rendimiento neto de 59.5 mil millones de pesos, impulsada por mayores márgenes en refinación y por un precio de crudo más bajo. El proceso de crudo aumentó 10.9% anual, gracias a la incorporación de trenes en la refinería Olmeca, y la producción de petrolíferos creció 12.2%.
No obstante, los indicadores de exploración y producción se deterioraron: la extracción de líquidos cayó 8.6% anual y la de gas natural retrocedió 3.7%, debido al agotamiento de campos maduros y problemas técnicos en nuevos pozos. Además, Pemex registró un fuerte repunte en emisiones contaminantes, con un alza de 20.7% en CO₂e y 42.5% en metano, derivado de fallas en cogeneración que obligaron a desfogar gas a la atmósfera.
Mientras Banxico percibe al sector energético como un factor que, de momento, no presiona los precios al consumidor, Pemex enfrenta debilidades estructurales en producción y una alta dependencia de apoyos fiscales para mantener estable su deuda, que asciende a 98.8 mil millones de dólares.
En síntesis, el sector energético en México transita por una paradoja: a corto plazo contribuye a la estabilidad inflacionaria, pero en el mediano plazo arrastra riesgos financieros, operativos y ambientales que podrían trasladarse tanto a las finanzas públicas como al poder adquisitivo de los hogares.
