Los tamales son un platillo ancestral mexicano hecho a base de maíz, con más de 500 recetas regionales. Su origen se remonta a los pueblos prehispánicos, evolucionó con la Conquista y hoy simboliza la unión cultural del país. Sin embargo, el cambio climático y la pérdida del maíz criollo amenazan su futuro.
El tamal es uno de los platillos más antiguos y representativos de la gastronomía mexicana. Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando era preparado para grandes fiestas, rituales agrícolas y ceremonias dedicadas a los dioses. En aquel entonces, los tamales eran más firmes y apelmazados, hechos con verduras como calabaza, chile y maíz, ingredientes básicos de las culturas originarias.
Con la llegada de los españoles, este platillo evolucionó: se incorporaron nuevos ingredientes como la manteca y la carne de cerdo, sustituyendo los vegetales tradicionales. Así, los tamales adquirieron la textura y el sabor que conocemos hoy.

¿Por qué se dice “dar atole con el dedo”?
El popular dicho mexicano proviene de tiempos aztecas. Cuando las lluvias tardaban en llegar y la población se impacientaba, se les ofrecía atole y tamales para tranquilizarlos. De ahí surgió la expresión, que hoy se usa para referirse a promesas que no se cumplen o a intentos de engañar con algo simple.
¿Cuántos tipos de tamales hay en México?
En el país existen cerca de 500 recetas base y hasta 4 mil variaciones regionales, adaptadas por familias y cocineras tradicionales. Los hay salados, dulces, picantes y exóticos: de frijol con rajas, pollo en mole, camarón con calabaza o incluso pejelagarto en Tabasco. También hay versiones dulces con piña, rompope, piñón o cacahuate.
El sabor depende tanto del relleno como del envoltorio. Se preparan en hojas de maíz, plátano, carrizo, chilaca o papatla. En algunas regiones, la hoja de plátano no solo da aroma, sino que además tiene usos medicinales y artesanales.
¿Cuál es la relación entre los tamales y el maíz?
El maíz es la base de los tamales y un símbolo profundo de identidad mexicana. México produce más de 27 millones de toneladas anuales, principalmente en Sinaloa, Jalisco y Michoacán. Además, es el país que domesticó el maíz, con 64 razas nativas registradas.
Según la antropóloga Erika María Méndez Martínez, el maíz no solo alimenta, sino que forma parte de la cosmovisión de los pueblos originarios. “Nuestros primeros padres fueron hechos de maíz”, explica. En comunidades como la totonaca, incluso los animales que se consumen se alimentan exclusivamente con este grano, reafirmando su vínculo cultural.
¿Por qué se comen tamales el 2 de febrero?
Cada Día de la Candelaria, los mexicanos celebran con tamales en la mesa, tradición que combina raíces católicas y rituales agrícolas prehispánicos. En el calendario mexica, se realizaba la fiesta de Atamalcualiztli, dedicada a Tláloc, dios de la lluvia, donde se ofrendaban tamales de agua para pedir buenas cosechas.
Fray Bernardino de Sahagún documentó que también se elaboraban tamales para deidades como Xilonen, diosa del maíz tierno, y Huitzilopochtli, dios de la guerra, reforzando su importancia ritual y simbólica.
¿Cómo se cocinaban los primeros tamales?
Aunque hoy se cocinan al vapor, los primeros tamales no se preparaban así. En 2017, durante la Quinta Jornada de Tamales y Atole del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, los investigadores Patricia Colunga y Daniel Zizumbo hallaron en Colima restos de tamales cocidos “al rescoldo”, es decir, entre brasas y cenizas de leña, una técnica ancestral anterior al uso de vaporeras.
¿Qué desafíos enfrenta el maíz y, con él, los tamales?
El cambio climático y el uso de semillas transgénicas amenazan la producción de maíz criollo. Las variaciones extremas de temperatura reducen los rendimientos y afectan la economía de los productores, poniendo en riesgo la continuidad de platillos tradicionales como los tamales y las tortillas.
Por ello, especialistas como Méndez Martínez destacan la urgencia de preservar las variedades nativas y fomentar la agricultura sustentable, no solo por motivos ambientales, sino para proteger la diversidad cultural y alimentaria de México.
Un legado que sigue vivo
Los tamales no son solo comida: son historia, comunidad y memoria. Desde los rituales prehispánicos hasta las celebraciones actuales, este platillo sigue siendo un puente entre el pasado y el presente. Cada tamal que se prepara en una casa mexicana es una ofrenda viva al maíz y a la tierra que nos alimenta.
Con información de Ciencia UNAM.
