Anthropic publicó los resultados de Project Deal, un experimento donde 69 empleados de su oficina en San Francisco cedieron el control total de sus compras y ventas a agentes de Claude. Sin intervención humana, los modelos negociaron, hicieron contraofertas y cerraron tratos en tiempo real a través de Slack. El resultado: 186 acuerdos, más de 4 mil dólares en transacciones, y una lección inquietante sobre la economía que se viene.
El experimento
Cada empleado tuvo una entrevista de 10 minutos con Claude para definir qué quería vender, cuánto esperaba ganar, qué estaba dispuesto a comprar y cómo quería que su agente negociara. Desde ahí, los modelos operaron solos. Hubo de todo: una tabla de surf, arte en spray, libros, un día con un perro prestado. Y sí, una bolsa con 19 pelotas de ping pong.
Anthropic corrió cuatro versiones paralelas del marketplace. En dos usó exclusivamente Claude Opus 4.5 (su modelo más potente en ese momento); en las otras dos, la mitad de los agentes fueron reemplazados por Claude Haiku 4.5, el modelo más pequeño.
Los usuarios representados por Opus cerraron en promedio dos tratos más que los de Haiku. Como vendedores, Opus obtuvo 2.68 dólares más por artículo; como compradores, pagó 2.45 dólares menos. El mismo modelo de bicicleta rota se vendió en 38 dls con Haiku y en 65 dls con Opus. Sin embargo, dentro del experimento quienes trabajaron con el modelo inferior no lo notaron. En las encuestas posteriores, calificaron sus tratos como igualmente justos.

Claude se compró un regalo
El momento más memorable del experimento lo protagonizó Mikaela, una empleada que le dio a su agente una instrucción inusual: podía comprar algo de menos de 5 dls como regalo para sí mismo, para Claude.
El agente eligió 19 pelotas de ping pong, describiéndolas como «19 orbes perfectamente esféricos de posibilidad.» Las pelotas llegaron a la oficina. Ahí siguen, guardadas en nombre de Claude.
Anthropic advierte que los marcos legales y regulatorios para este tipo de economía agéntica simplemente no existen todavía. Pero los números ya hablan: el 46% de los participantes dijo que pagaría por un servicio como este en el futuro.

