La NASA lanzó este miércoles 1 de abril de 2026 la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa Artemis y la primera misión con astronautas que realizará un sobrevuelo lunar en más de 50 años. El despegue ocurrió a las 6:35 p.m. EDT desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, en Florida, con el cohete SLS y la nave Orion.
A bordo viajan los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, integrante de la Agencia Espacial Canadiense. La misión, de aproximadamente 10 días, tiene como objetivo probar por primera vez con tripulación los sistemas de soporte vital y el desempeño de Orion antes de futuras expediciones que buscarán llevar astronautas a la superficie lunar.
Tras alcanzar el espacio, Orion desplegó sus paneles solares y comenzó la transición de operaciones de lanzamiento a operaciones de vuelo. Según la NASA, el plan de misión contempla primero una órbita elíptica alrededor de la Tierra y después una maniobra para colocar la nave en una órbita alta terrestre. Si los sistemas se mantienen en buen estado, la nave realizará luego la inyección translunar para iniciar su trayectoria alrededor de la Luna.
Durante el vuelo, la tripulación pondrá a prueba las capacidades de manejo manual de la nave y continuará revisando sistemas clave en coordinación con el centro de control en Houston. La NASA también prevé que, durante el sobrevuelo lunar programado para el lunes 6 de abril, los astronautas tomen imágenes y observaciones de la superficie, incluidas zonas de la cara oculta que nunca han sido vistas directamente por humanos.
La agencia espacial estadounidense presentó Artemis II como un paso decisivo dentro de su estrategia de exploración lunar de largo plazo. El programa Artemis busca construir una presencia sostenida alrededor y sobre la Luna como antesala de futuras misiones tripuladas a Marte. El comunicado oficial también subraya que este es un vuelo de prueba: no intentará alunizar, sino validar el desempeño del sistema completo en condiciones reales con astronautas a bordo.
Además de su dimensión simbólica, la misión marca un regreso de alto perfil a la exploración lunar tripulada en un momento en que varias potencias espaciales intentan consolidar nuevas capacidades en la Luna. Para la NASA, Artemis II no solo reactiva una ruta que no se recorría desde el programa Apolo, sino que busca convertir ese retorno en una campaña sostenida y técnicamente escalable.
