La frontera más sedienta: tres megacentros de datos de IA se disputan el acuífero que abastece a Juárez y El Paso

La frontera más sedienta: tres megacentros de datos de IA se disputan el acuífero que abastece a Juárez y El Paso

El Proyecto Júpiter de OpenAI-Oracle y el centro de datos de Meta consumirán agua del Bolsón del Hueco, ya clasificado por el Ejército estadounidense como zona de «riesgo hídrico extremadamente alto». Las cifras, sin embargo, difieren radicalmente entre los dos proyectos.

Dos de las empresas tecnológicas más poderosas del mundo, Meta Platforms y el consorcio OpenAI-Oracle, construyen en este momento instalaciones de inteligencia artificial a pocos kilómetros de Ciudad Juárez, en una zona que comparte uno de los acuíferos más presionados del continente. El Bolsón del Hueco, fuente principal de agua potable para Juárez, El Paso y Santa Teresa, está en el centro del debate.

El centro de datos de Meta: 1.5 millones de galones al día

El caso más documentado y con mayor impacto potencial es el de Meta Platforms, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp. La empresa construye un centro de datos al noreste de El Paso, y las autoridades ambientales le han otorgado un permiso de extracción de hasta 1.5 millones de galones de agua por día, según cifras publicadas por el medio local El Paso Matters. El consumo real dependerá de las temperaturas, en verano, los sistemas de enfriamiento trabajan con mayor intensidad; pero el techo autorizado representa una presión inédita sobre el acuífero compartido.

No se trata de una alerta sin fundamento técnico. El propio Ejército de Estados Unidos, en documentos relacionados con un tercer centro de datos propuesto en Fort Bliss, califica el riesgo hídrico de El Paso como «extremadamente alto» y reconoce que la mayor parte del suministro de agua de esa instalación militar proviene de pozos que extraen directamente del Bolsón del Hueco.

Proyecto Júpiter: cifras menores, pero preguntas abiertas

El segundo proyecto es el Proyecto Júpiter, una megainversión de 165 mil millones de dólares a 30 años impulsada por OpenAI y Oracle como parte de la iniciativa Stargate, el plan de infraestructura de IA anunciado por el presidente Donald Trump. El campus de cuatro edificios se construye en un predio de 1,400 acres en Santa Teresa, Nuevo México, y arrancó obras en septiembre de 2025 tras la aprobación [por cuatro votos contra uno] de los comisionados del condado de Doña Ana.

Aquí los datos difieren sustancialmente del caso Meta. Los desarrolladores afirman que el diseño contempla un sistema de enfriamiento de circuito cerrado que reciclaría el agua en lugar de evaporarla. Bajo ese esquema, el llenado inicial requeriría aproximadamente 10 millones de galones repartidos en dos años, y el consumo diario durante la operación sería de apenas 20,000 galones en promedio, con un máximo de 60,000 galones al día, menos de un cinco por ciento del techo autorizado a Meta.

Sin embargo, hay un cambio relevante que añade incertidumbre: el diseño energético original contemplaba turbinas de gas y generadores diésel que requieren vapor para funcionar. En abril de 2026, Oracle y BorderPlex Digital Assets anunciaron la sustitución de ese sistema por celdas de combustible de la empresa Bloom Energy, una tecnología sin combustión que, afirman, reducirá las emisiones de NOₓ en un 92% y disminuirá drásticamente el consumo de agua comparado con el plan anterior. La pregunta que queda sin responder es cuánta agua consumía el sistema original de turbinas, información que los desarrolladores no han desglosado públicamente.

Un tercer proyecto: el Ejército de Estados Unidos en Fort Bliss

A los dos centros de datos ya en construcción se suma una tercera propuesta que terminaría de transformar la región fronteriza en uno de los principales nodos de infraestructura de IA del país. De acuerdo con Texas Tribune, El Ejército de Estados Unidos planea desarrollar un complejo de datos de tres gigawatts en terrenos de Fort Bliss, en el este de El Paso, que para 2029 consumiría más electricidad que todos los 460,000 clientes de El Paso Electric combinados.

La firma de inversión Carlyle Group, seleccionada condicionalmente para negociaciones exclusivas, financiaría, construiría y operaría la instalación bajo el programa de arrendamiento de uso mejorado del Ejército, sin costo proyectado para los contribuyentes. El proyecto se enmarca en el impulso de la administración Trump por acelerar la capacidad de inteligencia artificial del Departamento de Defensa.

El Ejército reconoce que el riesgo hídrico de El Paso es «extremadamente alto» y que la mayor parte del suministro de Fort Bliss proviene de pozos sobre el Bolsón del Hueco. A diferencia de Meta y Proyecto Júpiter, este tercer centro de datos aún no tiene acuerdo definitivo firmado ni estudios de impacto ambiental publicados. El proyecto debe cumplir requisitos de regulación ambiental e incluir un plan de infraestructura antes de proceder, según la solicitud de propuestas emitida por el Ejército en diciembre de 2025.

 

 

El problema estructural: los estudios de impacto ambiental no son públicos

El argumento más sólido de los grupos ambientalistas no es el volumen de galones, sino la ausencia de estudios de impacto ambiental independientes. Activistas de organizaciones como Defensa del Río Bravo y Frontera Water Protectors señalan que ambos proyectos fueron aprobados sin que esos documentos fueran accesibles a la ciudadanía, y que un acuerdo bilateral de 1983 entre México y Estados Unidos, conocido como el Acuerdo por la Paz, exige coordinación entre ambos países cuando un proyecto afecta el medioambiente transfronterizo. Contra el financiamiento público de Proyecto Júpiter ya se presentaron dos demandas judiciales por parte de residentes del condado.

El acuífero, bajo presión de largo plazo

El Bolsón del Hueco no es un acuífero ilimitado. El Paso Water, la utilidad pública que gestiona el agua en la ciudad texana, lleva años aplicando medidas para evitar su sobreexplotación: reinyección de agua tratada, desalinización y, más recientemente, una inversión de cerca de 300 millones de dólares en un sistema de reutilización directa de agua potable, purificación de aguas residuales a estándares de consumo humano. La utilidad pública también anunció la expansión de una planta de tratamiento en el Upper Valley que añadiría cinco millones de galones diarios adicionales al suministro disponible, aprovechando derechos sobre el agua del Río Bravo adquiridos con anticipación.

La ecuación, entonces, no es catastrófica pero sí delicada: la región invierte en ampliar su capacidad hídrica al mismo tiempo que atrae proyectos que incrementan la demanda. El margen entre ambas variables es lo que los ambientalistas, y algunos funcionarios, no pueden calcular sin los estudios que todavía no son públicos.

Lo que los desarrolladores ofrecen a cambio

La narrativa no es unilateralmente negativa. Los desarrolladores de Proyecto Júpiter asumieron compromisos concretos: una aportación de 50 millones de dólares al condado de Doña Ana para mejorar la infraestructura de agua y saneamiento en toda la región, una zona donde comunidades como Sunland Park han enfrentado históricamente problemas con el agua potable. Oracle proyecta también un impacto económico anual de 384 millones de dólares durante la construcción y 113 millones en operación, además de 750 empleos permanentes y 2,500 puestos de construcción con preferencia para residentes locales.

Meta, por su parte, no ha hecho pública una oferta comparable en términos de compensación hídrica o ambiental para la región.

El contexto global: los data centers y su sed de agua

Lo que ocurre en la frontera no es un fenómeno aislado. Investigadores de The Green Grid y organismos como el Environmental and Energy Study Institute documentan que los centros de datos de inteligencia artificial tienen una demanda hídrica creciente: aproximadamente el 57% de su consumo directo proviene de fuentes de agua potable, los mismos acuíferos y sistemas municipales que abastecen a la población. En Estados Unidos, Texas, Arizona, California, Virginia e Iowa concentran el 72% de los nuevos data centers en zonas que ya enfrentan estrés hídrico significativo.

La frontera Juárez-El Paso está, en ese mapa, exactamente donde confluyen el mayor apetito de la industria y la mayor fragilidad del recurso.

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