La UNAM instala su Consejo de IA

La UNAM instala su Consejo de IA

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) instaló este lunes su Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial (CCOIA ), un órgano con el que busca articular capacidades internas, ordenar políticas universitarias y conducir el uso de esta tecnología bajo una perspectiva humanista. El rector Leonardo Lomelí afirmó que la IA no debe entenderse como una fuerza externa e inevitable, sino como un ámbito de decisión pública y académica.

Mientras la institución toma protesta a nuevas estructuras de coordinación, la inteligencia artificial ya está modificando la vida universitaria desde abajo: estudiantes que la usan como tutor permanente, tesistas que convierten sus archivos en bibliotecas conversacionales, docentes que enfrentan nuevas formas de evaluación y comunidades académicas que todavía no tienen reglas claras sobre privacidad, autoría, integridad, infraestructura o dependencia tecnológica.

La creación del CCOIA puede leerse como un intento necesario de ordenar una discusión que atraviesa investigación, docencia, ética, gobernanza, derechos y sustentabilidad. De acuerdo con la UNAM, el Consejo busca articular conocimiento acumulado durante años y convertirlo en estrategia institucional. Su coordinador, Pablo Pruneda Gross, afirmó que la IA es uno de los debates más trascendentes de estos tiempos y recordó que la línea de investigación sobre Derecho e IA iniciada en el Instituto de Investigaciones Jurídicas terminó incorporando a más de 130 personas de distintas disciplinas.

Pero también hay una tensión evidente: la universidad parece responder a una mutación tecnológica acelerada con el lenguaje clásico de la administración institucional. En el boletín aparecen las fórmulas esperables: visión humanista, buenas prácticas, coordinación, derechos, democracia, sostenibilidad, pero falta todavía la parte decisiva: cómo se traducirá eso en infraestructura pública, reglas verificables, plataformas propias, capacitación docente real, protección de datos estudiantiles y rediseño de programas académicos.

La secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz, dijo que los trabajos del Consejo serán una referencia para todo el sistema de educación superior del país. Esa frase eleva la apuesta: si la UNAM fracasa en construir una política de IA útil, no solo habrá producido otro órgano universitario, sino un modelo burocrático para que otras instituciones simulen estar respondiendo a la transformación.

La pregunta no es si la UNAM debe tener un Consejo de IA. Probablemente sí. La pregunta es si ese Consejo podrá operar a la velocidad del fenómeno que pretende coordinar, o si terminará convirtiendo la inteligencia artificial en otro expediente universitario: bien redactado, solemne, interdisciplinario y tardío.

Infraestructura / agregación institucional

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