Nueva normalidad corporativa: los despidos masivos se extienden por el mundo

Nueva normalidad corporativa: los despidos masivos se extienden por el mundo

Walmart. Amazon. PayPal. Meta. Microsoft. LinkedIn. xAI. Oracle. Ford. General Motors. Stellantis. AP. Hollywood,Call centers. Medios. Automotrices. Tecnológicas. Plataformas laborales. Entretenimiento… Todas estas compañías anuncian despidos masivos. 

Lo que antes parecía una señal excepcional de crisis empieza a verse como una nueva forma de administración corporativa: empresas enormes, algunas rentables, algunas estratégicas y otras directamente vinculadas con la inteligencia artificial, están reduciendo personal, ofreciendo bajas voluntarias, cerrando áreas, congelando proyectos o reorganizando plantillas bajo el lenguaje de la eficiencia.

La Inteligencia Artificial no explica todos los despidos. Sería impreciso decirlo así. Pero sí aparece cada vez más como parte del nuevo vocabulario empresarial: automatización, productividad, reducción de capas, simplificación, software, datos, operación ligera y “hacer más con menos personas”.

La numeralia ayuda a dimensionar el fenómeno. Walmart recortó o reubicó alrededor de 1,000 puestos corporativos en mayo de 2026, dentro de una reestructura para simplificar sus equipos globales de tecnología y producto; en 2025 ya había anunciado otro ajuste de unos 1,500 empleos. Amazon confirmó en enero de 2026 el recorte de 16,000 puestos corporativos, como parte de un plan más amplio que acumulaba alrededor de 30,000 recortes desde octubre. PayPal planea eliminar cerca de 20% de su plantilla en los próximos dos o tres años; con una base de unos 23,800 empleados, eso equivaldría a más de 4,500 puestos.

En tecnología, la contradicción es evidente. Las empresas que prometen la nueva productividad también están recortando trabajadores. Microsoft ofreció bajas voluntarias a hasta 7% de su fuerza laboral en Estados Unidos, en un programa dirigido a miles de empleados elegibles, según reportes de CNBC y Bloomberg retomados por medios especializados.

Meta, por su parte, eliminó cerca de 21,000 empleos entre 2022 y 2023 durante su “año de la eficiencia”, y en 2026 prepara nuevas rondas de recortes: Reuters reportó que la compañía prevé despedir alrededor de 10% de su fuerza laboral el 20 de mayo, con posibles ajustes adicionales en la segunda mitad del año.

Meta, que ya había eliminado decenas de miles de puestos durante su llamado “año de la eficiencia”, volvió a aparecer en reportes recientes por nuevas rondas de recortes. Reuters también ha ubicado a la compañía dentro de la ola de ajustes tecnológicos de 2026, mientras la industria redirige gasto hacia infraestructura, modelos de IA y equipos más pequeños.

LinkedIn, propiedad de Microsoft y una de las plataformas centrales del mercado laboral digital, también planea recortar alrededor de 5% de su plantilla. El dato resulta más llamativo porque sus ingresos crecieron 12% en el trimestre más reciente, de acuerdo con documentos financieros de Microsoft. Es decir: no estamos hablando necesariamente de una compañía colapsada, sino de una empresa que crece y aun así recorta.

El caso de xAI es todavía más simbólico. La empresa de Elon Musk, desarrolladora de Grok, despidió al menos a 500 trabajadores de su equipo de anotación de datos, según Business Insider. No se trataba de una empresa tradicional desplazada por IA, sino de una empresa de IA recortando a personas que ayudaban a entrenar su sistema.

La lista no se queda en Silicon Valley. En la industria automotriz, General Motors, Ford y Stellantis, los tres grandes fabricantes de Detroit, han eliminado más de 20,000 empleos administrativos en Estados Unidos en los últimos años, equivalentes a alrededor de 19% de sus plantillas combinadas, según CNBC retomado por Forbes México. El ajuste ocurre mientras el sector intenta financiar su transición hacia vehículos eléctricos, autos definidos por software, automatización e inteligencia artificial.

Ese dato importa porque muestra que los recortes no son solo una crisis de tecnológicas. También afectan a industrias centenarias que están intentando convertirse en empresas de software, datos y movilidad eléctrica. En ese tránsito, los empleos administrativos, financieros, de ingeniería, TI y gestión quedan bajo presión. No necesariamente porque una IA ya pueda hacer todo su trabajo, sino porque la empresa se rediseña para operar con menos capas, menos nómina y más tecnología.

El fenómeno también alcanzó al periodismo. The Associated Press (AP), una de las agencias de noticias más importantes del mundo, despidió el viernes 15 de mayo a 20 periodistas en Estados Unidos como parte de una reestructura para reducir su dependencia del periodismo impreso y moverse hacia contenidos visuales, video y nuevas fuentes de ingresos.

El caso AP es simbólico porque muestra que la reorganización laboral no solo afecta a quienes producen tecnología, sino también a quienes narran la transición. Incluso el oficio de contar los despidos está siendo reestructurado por la misma economía que los produce.

Hollywood y la animación también forman parte del mapa. La crisis de producción audiovisual no solo apaga sets en Los Ángeles: deja sin contratos a estudios, proveedores, técnicos, artistas de VFX, animadores y empresas de servicio en otros países. Durante años, muchos estudios en México, España, Canadá, India o Corea funcionaron como parte de una cadena global de maquila creativa para Hollywood. Cuando hay menos series, menos películas y menos encargos, el golpe viaja por toda la red.

La crisis también se volvió visible en los nombres propios. Technicolor Group, una marca histórica de la industria audiovisual, entró en una crisis financiera que derivó en cierres y despidos; en California, cerró su estudio de Culver City y despidió a 217 trabajadores, mientras el colapso puso en riesgo o arrastró a marcas como MPC, The Mill, Mikros Animation y Technicolor Games, ligadas a efectos visuales, animación y postproducción para grandes producciones.

También aparece Pixomondo, estudio de efectos visuales y producción virtual adquirido por Sony en 2022. Sony decidió apagarlo gradualmente y concentrar parte del trabajo en Sony Pictures Imageworks; reportes especializados señalaron que el cierre afectaría a cientos de trabajadores, con estimaciones de hasta 500 personas según la propia cobertura de Animation World Network.

La contracción no golpea solo a los estudios creativos. Quixote, proveedor de servicios de producción fundado en 1995, anunció que cerraría la mayor parte de su negocio de foros en Los Ángeles, incluyendo instalaciones en West Hollywood y Pacoima, por la caída prolongada del trabajo en cine y televisión. Ese dato muestra que la crisis no se queda en guionistas, actores o animadores: también alcanza a foros, renta de equipo, proveedores, oficinas, bodegas y negocios que vivían del flujo constante de rodajes.

Contexto global: el empleo no colapsa, pero los despidos se acumulan por sectores

El dato macro todavía no muestra una crisis laboral generalizada. En Estados Unidos, las solicitudes iniciales de prestaciones por desempleo aumentaron en 12,000, hasta 211,000 en la semana terminada el 9 de mayo, según el Departamento de Trabajo. Reuters lo leyó como una señal de mercado laboral todavía estable, aunque presionado por inflación y precios de energía.

En Europa, el panorama también es desigual. Eurostat estimó que en marzo de 2026 había 13.226 millones de personas desempleadas en la Unión Europea y 10.984 millones en la zona euro. La tasa de desempleo se ubicó en 6.0% en la UE y 6.2% en la zona euro, pero con diferencias fuertes entre países: Finlandia y España siguen entre los casos más presionados, mientras otros mercados europeos mantienen niveles más estables.

En México, la contradicción aparece al comparar fuentes. El IMSS puede reportar máximos de empleo formal, pero los datos de INEGI muestran una composición mucho más inquietante. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, la población ocupada creció en 421,746 personas; sin embargo, el sector primario aumentó en 451,828, más que todo el crecimiento neto. Mientras tanto, la industria manufacturera perdió 148,885 ocupados, la construcción 76,206 y transportes, comunicaciones, correo y almacenamiento 238,027.

Es decir: el país puede sumar ocupados, pero no necesariamente en los sectores que sostienen una economía moderna, industrial o tecnológica. Parte del empleo parece desplazarse hacia agricultura, comercio, restaurantes y servicios diversos, mientras retroceden manufactura, transporte, servicios profesionales y servicios sociales.

Esa es la paradoja: no estamos viendo necesariamente un colapso laboral agregado, sino una crisis distribuida por sectores. La estadística general puede mantenerse estable mientras ciertas industrias recortan personal, cancelan proyectos, reducen capas administrativas o cierran áreas completas.

Por eso los despidos de Microsoft, LinkedIn, Meta, xAI, Walmart, Amazon, PayPal, AP, Hollywood o las automotrices de Detroit no deben leerse como una sola crisis nacional, sino como señales de una reestructuración internacional del trabajo. El empleo puede resistir en el promedio, pero deteriorarse por dentro: menos puestos en ciertos oficios, menos trayectorias largas, menos absorción para perfiles administrativos, creativos o técnicos, y más presión para operar con equipos reducidos.

La nueva normalidad no es necesariamente desempleo masivo visible en las cifras nacionales. Puede ser algo más difícil de medir: industrias enteras aprendiendo a producir con menos personas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *