La administración estadounidense analiza un mecanismo para que el gobierno revise modelos avanzados de inteligencia artificial antes de su salida pública. El posible cambio llega tras tensiones con Anthropic y en medio de preocupaciones por sistemas capaces de asistir ciberataques o tareas sensibles.
La Casa Blanca evalúa establecer un mecanismo de revisión gubernamental para nuevos modelos avanzados de inteligencia artificial antes de que sean lanzados al público, de acuerdo con reportó el The New York Times citando a una fuente confidencial. La medida marcaría un giro en la postura de Donald Trump, quien al inicio de su gobierno había favorecido una política de menor intervención regulatoria sobre la industria tecnológica.
Según los reportes, la administración analiza una orden ejecutiva para crear un grupo de trabajo sobre IA integrado por funcionarios del gobierno y representantes de la industria. El objetivo sería evaluar mecanismos de supervisión para modelos de frontera, especialmente aquellos con posibles implicaciones en ciberseguridad, seguridad nacional o uso militar.
El debate se habría acelerado tras las preocupaciones en torno a Mythos, el más reciente modelo de Anthropic, señalado por expertos en ciberseguridad por sus capacidades avanzadas de programación y posible uso para explotar sistemas de forma remota. Aunque la Casa Blanca no confirmó formalmente las deliberaciones, el caso abrió una discusión más amplia sobre si los modelos más poderosos deben ser evaluados antes de quedar disponibles para usuarios, empresas o gobiernos.
La discusión ocurre en paralelo a un nuevo acuerdo anunciado por el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Google DeepMind, Microsoft y xAI aceptaron dar acceso anticipado a sus modelos al Center for AI Standards and Innovation [CAISI] para realizar evaluaciones antes del despliegue público. El organismo, adscrito al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, informó que estas colaboraciones permitirán hacer pruebas de predespliegue e investigación dirigida para medir capacidades de IA de frontera y riesgos de seguridad.
Este movimiento también reabre una contradicción política. Trump revocó en 2025 una orden ejecutiva de Joe Biden que exigía a empresas de IA compartir resultados de pruebas de seguridad con el gobierno federal cuando sus sistemas pudieran representar riesgos para la seguridad nacional, la economía o la salud pública. Ahora, la Casa Blanca parece reconsiderar una parte de esa lógica, aunque bajo un enfoque más centrado en seguridad nacional que en regulación amplia de la IA.
La pregunta de fondo no es solo técnica, sino política: quién debe tener acceso anticipado a los modelos más poderosos y bajo qué criterios puede intervenir el Estado antes de su lanzamiento. Para la industria, una revisión previa podría convertirse en una forma de certificación o de confianza pública; para críticos del control gubernamental, podría abrir la puerta a mecanismos de autorización opacos, presión política o vigilancia sobre el desarrollo tecnológico.
Por ahora, los acuerdos con empresas como Microsoft, Google y xAI son presentados como colaboraciones de seguridad y no como un sistema formal de autorización obligatoria. Sin embargo, la posible orden ejecutiva discutida por la Casa Blanca sugiere que Estados Unidos está entrando en una nueva fase: la IA de frontera empieza a ser tratada menos como producto tecnológico y más como infraestructura estratégica.
