Centro de datos de Meta es señalado por contaminación de agua reutilizada en Wyoming con bacteria poco común

Centro de datos de Meta es señalado por contaminación de agua reutilizada en Wyoming con bacteria poco común

La autoridad de servicios públicos rastreó la presencia de Cupriavidus gilardii hasta un usuario industrial del sistema sanitario. El caso está vinculado a operaciones de construcción del centro de datos de Meta en Wyoming, diseñado para cargas de inteligencia artificial.

La ciudad de Cheyenne, en Wyoming, suspendió la aceptación de ciertas descargas industriales asociadas con centros de datos después de que su autoridad de servicios públicos detectó una bacteria en el sistema municipal de aguas residuales y agua reutilizada. El caso no involucró el agua potable, sino el sistema de tratamiento y reutilización que la ciudad emplea para riego.

La Junta de Servicios Públicos de Cheyenne, conocida como BOPU, informó que a finales de febrero de 2026 su personal de laboratorio identificó una bacteria inusual durante muestreos rutinarios de aguas residuales. Pruebas adicionales realizadas por el Laboratorio de Salud Pública de Wyoming identificaron el organismo como Cupriavidus gilardii, una bacteria que puede encontrarse de forma natural en suelo y aguas subterráneas.

De acuerdo con BOPU, la bacteria no es un contaminante regulado, pero la autoridad notificó al Departamento de Calidad Ambiental de Wyoming después de confirmar su presencia. Tras investigaciones de campo y muestreos dirigidos, la autoridad rastreó el origen hasta un usuario industrial dentro del sistema y terminó de forma inmediata y permanente sus privilegios de descarga.

Foto: Meta

El aviso oficial de BOPU del 26 de junio no identificó en ese comunicado al usuario industrial. Sin embargo, un aviso de incumplimiento citado por medios locales señaló a Goat Systems LLC, vinculada a la construcción del centro de datos de Meta en Cheyenne, por contribuir con Cupriavidus gilardii al sistema de aguas residuales de la ciudad. Ese aviso indicó que Goat Systems cesó de inmediato la descarga de aguas residuales procedentes de una operación de fill and flush en el sitio Meta Cheyenne Datacenter CHY 1-2.

La operación fill and flush forma parte de la puesta en marcha de sistemas de enfriamiento: se llenan y purgan tuberías para retirar residuos de construcción antes de que el sistema opere de forma permanente. El problema para Cheyenne no fue solo la presencia de la bacteria, sino que la descarga industrial alcanzó procesos de tratamiento de agua que después alimentan el sistema de agua reutilizada para riego.

BOPU informó que, aunque la descarga no autorizada cesó, la bacteria ya se había establecido en los procesos biológicos de sus dos plantas de recuperación de aguas residuales. Como medida precautoria, la ciudad sacó de operación su sistema de agua reutilizada poco después del arranque estacional y durante dos meses drenó y desinfectó la red completa de reutilización y Prairie View Pond. También convirtió temporalmente los sistemas de riego afectados a suministro de agua potable para evitar una posible migración dentro de la red de distribución de agua reutilizada.

La autoridad municipal señaló que recientemente solo había detectado rastros residuales mínimos de la bacteria en sus instalaciones de tratamiento y que continuaría con monitoreos y muestreos. Tras consultar con el Departamento de Salud Pública del condado de Laramie, BOPU determinó que los servicios de riego con agua reutilizada se reanudarían el lunes 29 de junio de 2026, con señalización en las zonas donde se use ese sistema.

El matiz sanitario es importante. BOPU describió a Cupriavidus gilardii como una bacteria de alta resistencia a metales, asociada con algunos entornos industriales y procesos de reducción metálica. La autoridad también indicó que las infecciones humanas documentadas son extremadamente raras, aunque pueden representar riesgos para personas inmunocomprometidas y adultos mayores en casos de exposición directa.

El centro de datos de Meta en Cheyenne fue anunciado por la compañía en julio de 2024 como un campus de 715,000 pies cuadrados y una inversión superior a 800 millones de dólares. Meta dijo entonces que, una vez completado, el sitio estaría optimizado para cargas de trabajo de inteligencia artificial y formaría parte de su infraestructura global.

En su propia página de centros de datos en Estados Unidos, Meta registra el proyecto de Cheyenne como una inversión de más de 800 millones de dólares, con inicio de construcción en 2024, más de 1,000 trabajadores de construcción en el punto máximo y cerca de 100 empleos operativos una vez terminado.

La empresa ha sostenido que el incidente no afectó el agua potable pública. En declaraciones recogidas por The Guardian, un portavoz de Meta dijo que, cuando BOPU informó del hallazgo de una sustancia en las aguas residuales de la ciudad, Fortis dejó de descargar aguas residuales industriales y comenzó a transportarlas fuera del sitio. La compañía también afirmó que pruebas independientes encargadas por Fortis no encontraron rastros de la sustancia.

La respuesta de Cheyenne fue más amplia que el caso individual. BOPU suspendió la aceptación de descargas industriales asociadas con operaciones de fill and flush y sistemas de enfriamiento de circuito cerrado de centros de datos hasta nuevo aviso. En el aviso de incumplimiento citado por medios locales, la autoridad indicó que el contaminante interfirió con las instalaciones de recuperación de agua de la ciudad y provocó pass through, un término regulatorio usado cuando un contaminante atraviesa el sistema de tratamiento en condiciones que pueden afectar el cumplimiento o el funcionamiento de la planta.

El caso abre una pregunta más grande para las ciudades que reciben infraestructura de inteligencia artificial. Los centros de datos suelen presentarse como proyectos de inversión, empleo e innovación, pero su operación y construcción dependen de sistemas físicos muy concretos: energía, agua, alcantarillado, permisos industriales, carreteras, suelo y capacidad municipal para vigilar descargas. En Cheyenne, una fase técnica de construcción terminó convirtiéndose en un problema de saneamiento público.

La lección no es que todos los centros de datos contaminen de la misma forma, ni que el agua potable de Cheyenne haya sido afectada. La lectura más precisa es que la expansión de infraestructura para IA está empujando a gobiernos locales a revisar reglas diseñadas para otro tipo de actividad industrial. Cuando los modelos de inteligencia artificial requieren instalaciones cada vez más grandes, sus impactos también dejan de ser abstractos: pasan por tuberías, plantas de tratamiento y sistemas de riego municipales.

 

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