Morfo usa IA y drones para restaurar bosques en Brasil: no solo planta árboles, intenta hacerlos “invertibles”

Morfo usa IA y drones para restaurar bosques en Brasil: no solo planta árboles, intenta hacerlos “invertibles”

La empresa Morfo, con operaciones en Brasil y Francia, está usando inteligencia artificial, drones y ciencia de suelos para restaurar ecosistemas degradados a gran escala. Su propuesta no se limita a dispersar semillas desde el aire: la compañía busca convertir la restauración de bosques nativos en un proceso medible, predecible y capaz de sostener compromisos de desempeño ante empresas, gobiernos e inversionistas.

En sus primeros cinco años, Pascal Asselin, cofundador y director general de Morfo, explicó que la empresa nació en 2021 con una pregunta muy concreta: por qué antiguos sitios mineros y otras áreas degradadas no estaban siendo restauradas de forma adecuada. Al inicio, Morfo apostó por dos ejes: investigación científica para entender cómo interactúan las plantas con los microorganismos del suelo, e ingeniería para desarrollar drones de siembra directa y cápsulas de semillas.

La compañía afirma que sus drones pueden restaurar hasta 50 hectáreas por día por dron, mientras que su sistema industrializado de cápsulas alcanza una producción de 180 cápsulas por minuto, equivalentes a unas 600 semillas por minuto. Pero con el tiempo Morfo descubrió que la velocidad no era suficiente para escalar el mercado. De acuerdo con Asselin, muchas organizaciones seguían prefiriendo métodos tradicionales de plantación manual porque ofrecían algo que la innovación aún no podía garantizar: confianza, historial y métricas familiares.

Ese aprendizaje llevó a la empresa a replantear su papel. En lugar de vender únicamente una técnica de plantación con drones, Morfo empezó a construir una plataforma de inteligencia para restauración, llamada MORFO Ri, que combina datos de campo, análisis satelital, diagnóstico con drones, estudios de suelo y modelos predictivos para definir qué debe hacerse en cada zona de un terreno degradado. Según la compañía, esta aproximación permite decidir dónde intervenir, qué especies usar, qué método aplicar, cuánto costará y qué desempeño se puede esperar.

La inteligencia artificial entra en varias etapas del proceso. Morfo señala que utiliza visión por computadora sobre imágenes de drones de alta resolución para identificar no solo árboles maduros, sino también brotes jóvenes, con el objetivo de medir la evolución temprana de la vegetación y anticipar correcciones antes de que un proyecto falle. La compañía también plantea que la IA puede ayudar a reducir el costo del monitoreo, estimar riesgos ambientales y mejorar decisiones sobre biodiversidad, biomasa, cobertura vegetal y selección de especies.

En Brasil, Morfo ya participa en proyectos como ReflorestaRio, una iniciativa de la alcaldía de Río de Janeiro para recuperar áreas de difícil acceso con semillas de especies nativas, drones e inteligencia artificial. El proyecto contempla reforestar 30 hectáreas y enriquecer otras 30 con especies de la Mata Atlántica hacia 2027, además de monitorear 100 hectáreas restauradas mediante drones multiespectrales y parcelas permanentes de seguimiento.

El caso también fue reportado por Reuters en enero de 2024, cuando Río de Janeiro comenzó a usar drones para dispersar semillas en zonas donde la reforestación tradicional resulta más difícil. La iniciativa fue presentada como parte de un esfuerzo para acelerar la recuperación ambiental de la ciudad mediante tecnología.

Hoy, Morfo afirma tener 24 proyectos en curso, 2 mil hectáreas bajo restauración activa y más de 60 mil hectáreas analizadas. La empresa también asegura que integra comunidades locales en tareas como recolección de semillas, preparación del suelo y monitoreo de campo, y que alrededor de un tercio de los costos de sus proyectos se destina a comunidades locales.

El punto más interesante del modelo es que Morfo ya no presenta la IA como una capa decorativa sobre la reforestación, sino como una herramienta para cambiar la economía del sector. En su nueva etapa, la empresa ofrece contratos basados en desempeño: no solo promete sembrar, sino cumplir indicadores sobre cobertura vegetal, diversidad de especies, biomasa o retorno de fauna, con acciones correctivas hasta alcanzar los objetivos pactados.

En un momento en que la inteligencia artificial suele asociarse con centros de datos, automatización laboral o generación de contenido, el caso de Morfo muestra otro uso posible: sistemas capaces de leer el suelo, diseñar estrategias por zona y darle seguimiento a ecosistemas vivos durante años. La pregunta ya no es solo si la tecnología puede plantar más rápido, sino si puede ayudar a que restaurar la naturaleza deje de verse como una apuesta incierta y se convierta en una infraestructura climática confiable.