La empresa china de robótica Unitree Robotics recibió aprobación regulatoria para salir a bolsa en Shanghái, en una operación que podría recaudar 4,200 millones de yuanes, unos 619 millones de dólares, y convertirse en una de las ofertas públicas iniciales tecnológicas más observadas de China.
La aprobación fue otorgada por el regulador de valores de China para que Unitree pueda cotizar en el STAR Market de Shanghái, el tablero tecnológico de la ciudad. De acuerdo con Reuters, la autorización tendrá una vigencia de 12 meses y la compañía todavía no ha definido una fecha de lanzamiento ni un rango de precio para la colocación.
Unitree, con sede en Hangzhou, fabrica robots humanoides, robots cuadrúpedos y componentes robóticos. La empresa planea vender al menos 40.45 millones de acciones y usar los recursos de la OPI para investigación de modelos de inteligencia artificial para robots, desarrollo de cuerpos robóticos, nuevos productos y la construcción de una base inteligente de manufactura.
De acuerdo con Reuters , la noticia llega en un momento en que el mercado chino de OPI empieza a mostrar señales de recuperación después de una larga desaceleración. Según la agencia, las ofertas públicas iniciales en acciones tipo A (listadas en Shanghái, Shenzhen y Beijing) recaudaron 7,700 millones de dólares durante la primera mitad de 2026, un aumento de 64.4% frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con datos de LSEG.
Pero el caso de Unitree va más allá del mercado financiero. Su salida a bolsa funcionará como una prueba del apetito de los inversionistas por la robótica china, un sector que Beijing considera estratégico para llevar la inteligencia artificial a fábricas, hogares y espacios públicos.
La apuesta forma parte de una carrera más amplia por la llamada IA encarnada: sistemas de inteligencia artificial que no solo generan texto, imágenes o código, sino que pueden percibir, moverse y actuar en el mundo físico. En mayo de 2025, Reuters reportó que China busca convertir a los robots humanoides en una pieza clave para sostener su ventaja manufacturera, enfrentar el envejecimiento de la población y compensar presiones laborales.
El impulso estatal ha sido considerable. Reuters reportó que autoridades chinas han destinado más de 20,000 millones de dólares al sector de robots humanoides desde 2024, además de fondos locales y programas de apoyo para startups de IA y robótica. También señaló que China cuenta con una ventaja importante en la cadena de suministro: puede producir hasta 90% de los componentes de un robot humanoide, lo que reduce costos y acelera el desarrollo de nuevos fabricantes.
Sin embargo, el entusiasmo convive con dudas importantes. En un análisis de Reuters Breakingviews publicado a finales de junio, se advirtió que la fiebre china por los robots humanoides todavía enfrenta una brecha amplia entre espectáculo y despliegue real. Aunque hay videos virales de robots corriendo, bailando o compitiendo, muchas de estas máquinas siguen teniendo limitaciones de destreza, autonomía y adaptación a entornos impredecibles.
El mismo análisis señaló que China vendió apenas 12,000 humanoides el año pasado, principalmente para investigación, educación y pruebas, más que para usos comerciales o industriales masivos. También advirtió que el sector podría enfrentar una competencia feroz, parecida a la vivida por los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, con presión sobre precios, márgenes y viabilidad financiera.
Por eso, la OPI de Unitree será leída como algo más que una operación bursátil. Si logra atraer capital, podría reforzar la narrativa de que la robótica humanoide está entrando en una fase de industrialización. Si el mercado responde con cautela, también podría mostrar que la IA encarnada todavía tiene que demostrar que puede pasar del asombro visual a la productividad real.
En cualquier caso, Unitree llega al mercado en un momento simbólico: la inteligencia artificial ya no se mide únicamente por modelos de lenguaje o centros de datos, sino por su capacidad para habitar máquinas, moverse en fábricas y convertirse en infraestructura física. La próxima gran disputa tecnológica no solo estará en la nube, sino también en los cuerpos que la IA pueda operar.
