Querétaro proyecta 1,200 MW en centros de datos mientras amplía su red eléctrica

Querétaro proyecta 1,200 MW en centros de datos mientras amplía su red eléctrica

La industria espera que Querétaro concentre alrededor de 1,200 MW de capacidad de centros de datos hacia 2031. Pero convertir los anuncios de inversión en instalaciones operativas requiere nuevas líneas, subestaciones y capacidad de transformación. CloudHQ, cuyo campus prevé una carga de 900 MW, sólo tenía asegurados inicialmente los primeros 200 MW.

Querétaro concentra ya la mayor parte de la infraestructura de centros de datos de México y las inversiones anunciadas anticipan una expansión mucho mayor. El problema es que un centro de datos no comienza a operar únicamente cuando se construye el edificio y se instalan los servidores: necesita disponer de cientos de megawatts de electricidad de manera continua, así como de la infraestructura de transmisión y transformación necesaria para llevar esa energía hasta el sitio.

La Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) calcula que México cuenta actualmente con 279 megawatts (MW) de capacidad instalada, de los cuales 72% se encuentra en Querétaro. Para 2031, la industria proyecta 1,730 MW en el país y alrededor de 1,200 MW en el estado, que conservaría cerca de 70% de la capacidad nacional.

La expansión prevista es suficientemente grande para convertir la electricidad en una de las principales condiciones para que esos proyectos realmente entren en operación. El presidente de la MEXDC, Juan Carlos Mondragón, reconoció en junio que el principal problema de la industria es llevar energía hasta los lugares donde se instalarán los centros de datos y señaló que el sector se encuentra rezagado por la disponibilidad eléctrica.

La discusión adquirió relevancia esta semana. El 18 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que México necesita centros de datos para desarrollar inteligencia artificial, pero advirtió que el país no necesariamente debe convertirse en el centro de datos de otras partes del mundo debido a su elevado consumo de electricidad y agua y al relativamente bajo número de empleos que generan. También señaló que en algunas regiones el problema requiere principalmente inversión en transmisión y distribución, más que nueva generación.

Un campus de 900 MW con 200 MW iniciales asegurados

El caso de CloudHQ permite observar la escala del desafío. En septiembre de 2025, el gobierno federal anunció una inversión de 4,800 millones de dólares para desarrollar seis centros de datos de CloudHQ sobre 52 hectáreas en Querétaro. El campus contempla una carga informática crítica de 900 MW, una escala extraordinaria incluso frente a la capacidad que actualmente opera en todo el país.

Pero los 900 MW no representan electricidad que ya esté disponible para consumirse inmediatamente. Durante el anuncio, el director de operaciones de CloudHQ, Keith Patrick Harney, explicó que la empresa había asegurado con CFE y CENACE el suministro inicial correspondiente a los primeros 200 MW. Para el crecimiento posterior del campus, la compañía continuaría trabajando con ambas instituciones conforme aumentara su capacidad.

El proyecto contempla además infraestructura eléctrica propia: una subestación privada de hasta 900 MW y una subestación de maniobras de aproximadamente 2 GW destinada a apoyar la expansión de la red regional y el campus. CloudHQ señaló entonces como objetivo el segundo trimestre de 2027 para esta infraestructura.

La diferencia entre los 900 MW proyectados y los 200 MW inicialmente asegurados ilustra una distinción fundamental en los anuncios de centros de datos: capacidad prevista no equivale a capacidad eléctrica disponible desde el primer día. Los proyectos pueden desarrollarse por fases durante varios años, mientras operadores, CFE, CENACE y desarrolladores privados construyen la infraestructura requerida para abastecerlos.

CENACE ya había detectado límites en la red de Querétaro

Las necesidades de expansión eléctrica de Querétaro no aparecieron con los últimos anuncios de centros de datos. En su Programa de Ampliación y Modernización de la Red Nacional de Transmisión 2024-2038, CENACE identificó diversos límites en la infraestructura eléctrica de la zona y señaló que los nuevos centros de carga y aumentos de demanda podían requerir obras de refuerzo de gran escala y complejidad a cargo de los solicitantes.

El documento registraba para el periodo 2023-2030 solicitudes correspondientes a 32 proyectos por 814 MW dentro del sistema de atención de solicitudes de interconexión de la zona Querétaro, además de otros proyectos atendidos por distribución. Esa cifra corresponde a centros de carga de diferentes tipos y no exclusivamente a centros de datos, pero refleja la presión industrial que ya enfrentaba la red regional.

CENACE también identificó la necesidad del proyecto denominado “Incremento en la capacidad de transformación en la zona Querétaro”. En el programa publicado en 2024, su fecha de terminación aparecía desplazada hasta julio de 2029 y el organismo advertía que, sin esa infraestructura, la zona no tendría capacidad adecuada para atender futuros centros de carga y aumentos en la demanda de las subestaciones existentes.

El mismo documento describía sobrecargas potenciales en corredores de transmisión de 115 kV y proyectos adicionales necesarios para aumentar la capacidad del sistema. Es importante precisar que se trata de un documento de planeación elaborado antes de varias obras y anuncios posteriores, por lo que no describe por sí solo la condición exacta de la red en agosto de 2026. Sí muestra, sin embargo, que la necesidad de ampliar transmisión y transformación en Querétaro ya había sido identificada oficialmente antes de la nueva ola de centros de datos.

La infraestructura eléctrica ya está creciendo

Eso tampoco significa que la expansión se encuentre detenida. CFE y desarrolladores privados han comenzado a construir infraestructura específica para atender las nuevas cargas. En julio entró en operación una línea particular de transmisión de 400 kilovoltios entre la subestación Querétaro Potencia y el parque Industrialix, destinada a fortalecer el abastecimiento de instalaciones industriales y tecnológicas, entre ellas infraestructura de OData.

El gobierno estatal también ha informado de una inversión de CFE cercana a 9,000 millones de pesos durante el sexenio para reforzar la infraestructura eléctrica que abastece a Querétaro, mientras empresas privadas participan en proyectos destinados específicamente a llevar energía hasta instalaciones de alto consumo.

Los nuevos proyectos están empezando incluso a incorporar infraestructura energética propia. El gobierno de Querétaro informó este mes que el proyecto QR03 de KIO, que contempla una capacidad de 100 MW, dispondrá de infraestructura eléctrica dedicada; autoridades estatales sostienen que esa estrategia busca garantizar el suministro de los centros de datos sin afectar a otros usuarios.

Por ello, la pregunta no es simplemente si “hay” o “no hay” electricidad en Querétaro. La cuestión es cuánta nueva capacidad puede conectarse, en qué momento, mediante qué obras y quién financiará la infraestructura necesaria para entregar energía continua a cada proyecto.

De unos cientos de megawatts a más de mil

La dimensión del salto permite entender por qué la discusión ha cambiado. México tiene actualmente 279 MW de centros de datos instalados, según la industria. Sólo en Querétaro se proyectan alrededor de 1,200 MW para 2031. CloudHQ contempla 900 MW; KIO analiza un nuevo proyecto de 100 MW; y otras compañías continúan ampliando sus instalaciones.

Durante años, los anuncios sobre centros de datos se presentaron principalmente como cifras de inversión: miles de millones de dólares, hectáreas construidas y nuevas instalaciones. La expansión de la inteligencia artificial está desplazando el indicador relevante hacia otra unidad: megawatts.

Un centro de datos de IA puede representar una inversión multimillonaria y estar técnicamente listo para recibir servidores, pero su capacidad efectiva depende de que exista generación suficiente en el sistema y, sobre todo, de que la electricidad pueda transportarse y transformarse hasta el sitio con la confiabilidad que exige una instalación que debe operar las 24 horas.

Ese límite físico comienza a entrar también en el debate político. Después de que Sheinbaum pidiera un crecimiento planeado, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, coincidió el 21 de agosto en que los centros de datos son necesarios para la economía digital y el desarrollo de IA, pero no constituyen por sí mismos una estrategia de crecimiento económico.

Ese mismo día, integrantes del colectivo Voceras de la Madre Tierra solicitaron a autoridades federales, estatales y municipales una moratoria temporal para nuevas autorizaciones de centros de datos en Querétaro mientras se realizan estudios sobre sus impactos acumulativos en electricidad, agua, territorio, ruido y ecosistemas. Se trata hasta ahora de una petición de un grupo ciudadano, no de una moratoria adoptada por el gobierno.

El verdadero límite de la infraestructura de IA

Querétaro está funcionando así como un anticipo de una discusión que empieza a repetirse en distintas regiones del mundo: la infraestructura digital dejó de ser prácticamente invisible. Los modelos de inteligencia artificial parecen servicios alojados en una nube, pero la expansión de esa nube requiere terrenos, líneas de alta tensión, subestaciones, transformadores, agua o sistemas alternativos de refrigeración y una fuente permanente de electricidad.

En México, la industria proyecta multiplicar la capacidad de centros de datos durante los próximos cinco años y Querétaro seguiría concentrando la mayor parte de ella. Que esas previsiones se conviertan efectivamente en servidores encendidos dependerá no sólo del capital disponible para construirlos, sino de la velocidad con la que pueda expandirse la infraestructura eléctrica alrededor de ellos.

El próximo cuello de botella de la inteligencia artificial en México podría no estar dentro del centro de datos, sino en las líneas y subestaciones necesarias para conectarlo.

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