Xi responde al dilema de la IA con gobernanza global mientras Trump apuesta por ganar la carrera

Xi responde al dilema de la IA con gobernanza global mientras Trump apuesta por ganar la carrera

El presidente chino pidió acelerar la construcción de un sistema internacional de gobernanza de inteligencia artificial basado en el consenso y anunció una comunidad de IA abierta para los BRICS. Horas antes, Donald Trump había rechazado una desaceleración estadounidense porque “quien gane la IA, gana”. Las dos potencias empiezan a revelar estrategias diferentes para una tecnología que los propios laboratorios consideran cada vez más difícil de controlar.

La discusión sobre cómo gobernar la inteligencia artificial terminó este fin de semana convertida en un asunto de política internacional. Mientras en Estados Unidos Donald Trump rechazó una desaceleración que pudiera poner en riesgo la ventaja de su país frente a China, Xi Jinping utilizó la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi para pedir exactamente algo que el debate estadounidense comienza a considerar inevitable: construir rápidamente un sistema global de gobernanza de la IA.

“Debemos trabajar más rápido para desarrollar un marco global de gobernanza de inteligencia artificial basado en el consenso”, afirmó Xi durante la segunda sesión de la XVIII Cumbre de los BRICS. El presidente chino vinculó esa propuesta con un desarrollo tecnológico centrado en las personas y orientado hacia una prosperidad compartida. En el mismo discurso sostuvo que las reglas internacionales no deberían ser definidas unilateralmente por las potencias más poderosas, sino mediante una participación más amplia de los países del Sur Global.

La formulación contrasta directamente con la posición expresada pocas horas antes por Trump desde Irlanda. Preguntado sobre los llamados de Dario Amodei, Sam Altman y otros dirigentes tecnológicos a reducir la velocidad de los modelos de frontera, el presidente estadounidense respondió que su prioridad es conservar la ventaja frente a China. “Estamos liderando a China en IA […] y, francamente, quiero que siga siendo así porque quien gane la IA, gana”, dijo. Aunque aceptó la posibilidad de introducir algunas salvaguardas, calificó a parte de quienes advierten sobre escenarios catastróficos como “fuerzas muy negativas” que plantean cosas que, según él, no ocurrirán.

Los dos presidentes están respondiendo, por tanto, a un mismo problema con dos lenguajes diferentes. Trump presenta la inteligencia artificial fundamentalmente como una carrera estratégica cuya pérdida tendría consecuencias económicas, militares y políticas. Xi también la trata como una tecnología decisiva para el poder internacional, pero acompaña la expansión tecnológica con una propuesta explícita para disputar la arquitectura institucional que determinará sus reglas.

China no está proponiendo simplemente frenar

Eso no significa que Pekín se haya unido al llamado de Anthropic para reducir la velocidad de los modelos de frontera. En realidad, el plan anunciado por Xi combina más gobernanza con más desarrollo. China anunció que encabezará la creación de una plataforma  de inteligencia artificial de código abierto de los BRICS, destinada a fomentar la cooperación en grandes modelos lingüísticos, entrenamiento de IA y construcción de un ecosistema abierto entre los países del bloque. Reuters señaló que la propuesta forma parte de un paquete destinado a convertir al llamado “Greater BRICS” en una plataforma más integrada de cooperación económica, tecnológica y política alrededor del Sur Global.

Xi presentó además iniciativas para facilitar comercio e inversión, ampliar la cooperación en industria digital y manufactura inteligente y formar talento científico y tecnológico. La intención declarada es que estas capacidades no queden concentradas en unas cuantas economías avanzadas, sino que se distribuyan entre los países emergentes.

Ahí aparece una diferencia crucial con el pacing que Dario Amodei propuso este fin de semana. Anthropic plantea reducir temporalmente la velocidad con que aumentan determinadas capacidades para permitir que los mecanismos de seguridad, monitoreo e interpretabilidad las alcancen. Xi no habló de un límite semejante. Su propuesta consiste en acelerar simultáneamente la cooperación tecnológica y la construcción de reglas globales.

La distinción importa porque “gobernanza” y “desaceleración” no son sinónimos. China puede defender un régimen internacional para inteligencia artificial y al mismo tiempo rechazar que Estados Unidos o sus principales laboratorios utilicen la seguridad para mantener una ventaja tecnológica.

De hecho, esa sospecha ya apareció abiertamente en Pekín. Este lunes, el periódico estatal Global Times calificó la propuesta de Amodei de reducir la velocidad como una aplicación del “manual de la Guerra Fría” destinada a limitar el progreso tecnológico chino, especialmente porque el ensayo del director de Anthropic acompaña su llamado a la seguridad con controles más duros a la exportación de chips y medidas para impedir que empresas chinas obtengan capacidades occidentales. Eso vuelve todavía más complejo cualquier futuro acuerdo internacional.

Trump quiere ganar; Xi quiere también discutir quién escribe las reglas

El contraste no es simplemente que Washington quiera competir y Pekín quiera regular. Los dos quieren ambas cosas. Trump quiere preservar la superioridad estadounidense y admite la posibilidad de salvaguardas, pero considera que la ventaja frente a China no debe ponerse en riesgo por escenarios que juzga exagerados. Xi quiere expandir la capacidad tecnológica de China y de los BRICS, pero simultáneamente reclama un sistema internacional donde los países en desarrollo tengan mayor participación en la definición de las reglas.

La disputa puede terminar siendo tan importante como la propia carrera por los modelos. Si los sistemas de frontera necesitan mecanismos internacionales de seguridad, alguien tendrá que decidir quién participa en su diseño, quién verifica su cumplimiento y qué capacidades deben quedar sujetas a controles. Estados Unidos podría intentar construir ese régimen alrededor de sus aliados y de compañías como OpenAI, Anthropic y Google DeepMind. China está proponiendo una arquitectura más amplia asociada con BRICS y el Sur Global, mientras impulsa además modelos y ecosistemas abiertos que reduzcan la dependencia tecnológica de las plataformas estadounidenses.

El problema del código abierto vuelve a aparecer

La propuesta china añade además otro obstáculo a cualquier intento de moderar la frontera. Este mismo fin de semana, Julien Chaumond, cofundador de Hugging Face, resumió una de las críticas al plan de Amodei en cuatro palabras: “open source won’t pace”, al código abierto no le van a marcar el ritmo.

El argumento adquiere ahora dimensión geopolítica. Un acuerdo entre OpenAI, Anthropic, Google y otros laboratorios estadounidenses podría establecer calendarios, evaluadores independientes o límites para determinados entrenamientos. Pero si China impulsa deliberadamente un ecosistema BRICS de modelos abiertos, la inteligencia artificial puede circular entre compañías, universidades y gobiernos que no participan de ese pacto.

Dos formas de responder al mismo miedo

El llamado de Xi ocurre además en un momento singular. En Estados Unidos, los propios constructores de modelos comenzaron a advertir que la velocidad de las capacidades puede estar superando a los mecanismos utilizados para controlarlas. Amodei pidió establecer un límite de velocidad; Altman aclaró después que pacing no significa detener el progreso, sino aceptar que determinadas salvaguardas pueden obligar a avanzar más despacio de lo técnicamente posible.

Trump respondió que Estados Unidos no puede permitirse perder frente a China. Y ahora Xi responde desde el otro lado de esa misma competencia diciendo que el mundo necesita reglas, pero unas reglas creadas mediante consenso internacional y acompañadas de una expansión del acceso tecnológico.

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