Tesla presenta un Roadster volador que utiliza propulsores de SpaceX para realizar acrobacias

Tesla presenta un Roadster volador que utiliza propulsores de SpaceX para realizar acrobacias

Elon Musk mostró un prototipo capaz de elevarse del suelo, girar en el aire y circular invertido sobre una rampa. El deportivo eléctrico utiliza aire comprimido para generar empuje y podría comenzar a producirse en 2028, aunque sus capacidades de vuelo todavía enfrentan restricciones técnicas y regulatorias.

Tesla presentó este jueves 15 de octubre una nueva generación de su deportivo eléctrico Roadster, equipada con un sistema de propulsión desarrollado en colaboración con SpaceX que le permite realizar maniobras aéreas sin utilizar alas ni hélices convencionales. Durante una demostración realizada en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas, Elon Musk mostró un prototipo que circuló invertido sobre una rampa, realizó una rotación en el aire y aterrizó mediante propulsores de gas comprimido. El vehículo también consiguió elevarse para superar una fila de automóviles de Tesla, en una exhibición destinada a demostrar las capacidades de una tecnología que el empresario había prometido desde 2018.

La demostración se realizó sin ocupantes, debido a los riesgos asociados con las maniobras experimentales. Musk aseguró que el vehículo presentado corresponde a una versión del automóvil que Tesla pretende comercializar, aunque reconoció que sus características podrían no estar permitidas en todas las jurisdicciones y que el diseño no está necesariamente optimizado para priorizar la seguridad.

El Roadster combina sistemas tradicionales de propulsión eléctrica con tecnologías utilizadas en aplicaciones aeroespaciales. Su capacidad para despegar brevemente del suelo depende de propulsores alimentados por depósitos de aire a muy alta presión, mientras que un sistema de ventiladores instalado bajo el vehículo genera succión para mantenerlo adherido a la superficie durante determinadas maniobras.

Cómo funciona el automóvil volador de Tesla

A diferencia de los vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical, conocidos como eVTOL, el nuevo Roadster no necesita grandes rotores para elevarse. Su sistema utiliza aire comprimido que se expulsa a través de pequeñas toberas distribuidas alrededor de la carrocería, generando fuerzas que permiten modificar la trayectoria y orientación del automóvil.

De acuerdo con las características presentadas durante el evento, el prototipo incorpora depósitos de aire de aproximadamente 600 litros de capacidad conjunta y un sistema de diez toberas. El aire almacenado permite generar empuje durante periodos breves, aunque las maniobras consumen el gas disponible y requieren volver a presurizar los depósitos.

El vehículo también incorpora un sistema de ventiladores capaz de generar succión bajo la carrocería. Tesla afirma que este mecanismo puede producir una fuerza equivalente a dos veces la aceleración gravitatoria, suficiente para mantener el automóvil adherido a superficies inclinadas o invertidas bajo condiciones controladas.

En la primera demostración, el Roadster ascendió por una rampa curva y continuó su trayectoria invertido antes de utilizar sus propulsores para rotar y descender hasta el suelo. Posteriormente, Tesla mostró una maniobra en la que el vehículo se elevó por encima de varios de sus modelos, incluidos el Cybertruck, Cybercab, Semi, Model 3 y Model Y.

Estas capacidades no equivalen todavía a un automóvil capaz de realizar vuelos sostenidos entre destinos. La compañía demostró desplazamientos aéreos breves y maniobras acrobáticas, pero no presentó pruebas de autonomía de vuelo, navegación aérea convencional ni capacidad de transporte de pasajeros durante esas operaciones.

De cero a 97 kilómetros por hora en menos de un segundo

Además de las capacidades de vuelo, Tesla presentó pruebas de aceleración del nuevo Roadster mediante sus propulsores traseros. La compañía afirmó que el prototipo consiguió pasar de cero a 60 millas por hora, aproximadamente 97 kilómetros por hora, en 0.81 segundos durante una segunda prueba.

Musk aseguró que la versión de producción podría superar ese resultado. También estimó que el automóvil será capaz de alcanzar velocidades superiores a 370 kilómetros por hora, aunque las especificaciones definitivas todavía no han sido confirmadas mediante pruebas independientes.

Tesla contempla distintas configuraciones del Roadster. La versión Performance estará orientada a la conducción deportiva convencional, mientras que la denominada Thrust incorporará propulsores adicionales para mejorar la aceleración. Una tercera variante, llamada Rocket, contará con un sistema de vuelo más completo, tendrá una sola plaza y estará disponible exclusivamente por invitación.

Según la información difundida después de la presentación, las reservas de las versiones Performance y Thrust requieren depósitos de 50,000 y 250,000 dólares, respectivamente. Estas cantidades corresponden a anticipos de reserva y no a los precios finales del automóvil, que todavía no han sido anunciados.

Nueve años de espera y una nueva promesa para 2028

La segunda generación del Roadster fue anunciada originalmente en noviembre de 2017, durante la presentación del camión eléctrico Tesla Semi. En aquella ocasión, Musk prometió un automóvil capaz de acelerar de cero a 60 millas por hora en 1.9 segundos y alcanzar una autonomía cercana a mil kilómetros con una sola carga.

La producción estaba prevista inicialmente para 2020, pero el proyecto acumuló retrasos mientras Tesla concentraba sus recursos en otros vehículos, sus sistemas de conducción autónoma y, más recientemente, el desarrollo de robots humanoides. En 2018, Musk propuso incorporar pequeños propulsores desarrollados por SpaceX para mejorar la aceleración, el frenado y el comportamiento del Roadster en curvas. También planteó que la tecnología podría permitir que el automóvil despegara del suelo.

Casi nueve años después del primer anuncio, la demostración de Texas constituye una prueba pública de algunas de esas capacidades. Sin embargo, el nuevo objetivo de comenzar la producción en 2028 todavía deberá superar los desafíos de industrialización, costos y certificación del vehículo.

¿Podrá circular y volar en las calles?

La posibilidad de utilizar las funciones aéreas del Roadster fuera de instalaciones privadas plantea problemas regulatorios que Tesla todavía no ha resuelto públicamente. En Estados Unidos, las autoridades encargadas de la seguridad vial y de la aviación tienen competencias diferentes sobre los automóviles y las aeronaves. Un vehículo capaz de abandonar voluntariamente la superficie terrestre podría necesitar autorizaciones adicionales de la Administración Federal de Aviación (FAA), además de cumplir con los requisitos correspondientes a los automóviles.

Especialistas en aviación consultados por WIRED señalaron que incluso los despegues breves podrían quedar sujetos a normas sobre el uso del espacio aéreo, las operaciones de aeronaves y la seguridad de las personas que se encuentran cerca del vehículo.

Por ahora, Tesla no ha demostrado que el sistema pueda utilizarse de manera segura en carreteras abiertas ni que sus maniobras estén autorizadas para un uso cotidiano. El nuevo Roadster representa una combinación experimental entre ingeniería automotriz y aeroespacial. Aunque su demostración muestra que un automóvil puede realizar maniobras controladas utilizando propulsores de aire comprimido, convertir esa capacidad en una tecnología comercial requerirá superar limitaciones de seguridad, autonomía, regulación y fabricación.

 

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