Las acciones de IBM se desplomaron este lunes un 13,15% en la bolsa de Nueva York, registrando su peor sesión desde el 18 de octubre del año 2000, cuando el gigante tecnológico llegó a perder un 15,54% en una sola jornada. La caída borró 31.600 millones de dólares de capitalización bursátil en cuestión de horas, dejando a la compañía valorada en 208.773 millones de dólares al cierre de la sesión.

El detonante fue, en apariencia, modesto: una entrada en el blog corporativo de Anthropic, la empresa detrás del asistente de inteligencia artificial Claude. Publicado este mismo lunes bajo el título «Cómo la IA puede romper la barrera del coste de modernizar COBOL», el artículo plantea que herramientas como Claude Code pueden automatizar las fases de exploración y análisis que históricamente han consumido la mayor parte del esfuerzo y del presupuesto en los proyectos de modernización de sistemas heredados, permitiendo a las organizaciones completar estas migraciones en trimestres en lugar de años.
El mercado reaccionó de inmediato. El motivo: una parte relevante del negocio empresarial de IBM descansa sobre sistemas basados en COBOL, el lenguaje de programación surgido en la década de 1960 y ampliamente adoptado por entidades financieras y organismos gubernamentales debido a su reconocida fiabilidad. Se estima que el 95% de las transacciones en cajeros automáticos de Estados Unidos se procesan hoy a través de sistemas escritos en este lenguaje, y cientos de miles de millones de líneas de código COBOL siguen en producción en todo el mundo.
Hasta ahora, la modernización de estos sistemas utilizados en el 95% de los cajeros automáticos de Estados Unidos requería ejércitos de consultores especializados durante años, dado que el conocimiento institucional sobre su funcionamiento se perdió en gran medida con la jubilación de las generaciones de ingenieros que los construyeron.

Esa barrera de entrada, elevada y costosa, ha sido durante décadas una fuente de ingresos estable para IBM. La promesa de Anthropic es que la inteligencia artificial puede reducir drásticamente ese coste, democratizando el acceso a la modernización y, con ello, erosionando una ventaja competitiva que el mercado consideraba sólida.
IBM no es la primera cotizada que sufre el impacto de la disrupción que promete la IA. En los últimos meses, diversas compañías tecnológicas han visto cómo sus valoraciones se resentían ante el avance de modelos y herramientas que amenazan con reemplazar servicios antes exclusivos de grandes integradores de sistemas.
Anthropic no realizó comentarios adicionales más allá de lo publicado en su blog. IBM tampoco emitió un comunicado oficial en respuesta a la caída bursátil al cierre de esta edición.
