Un nuevo balance de Hugging Face muestra que el ecosistema de IA abierta creció con fuerza en 2025, pero también se volvió más desigual y más estratégico: China ya lidera en descargas, mientras los modelos abiertos se insertan en disputas por soberanía tecnológica.
La inteligencia artificial de código abierto ya no puede entenderse solo como una cultura de colaboración técnica. Un nuevo balance publicado por Hugging Face muestra que el ecosistema abierto creció con rapidez en el último año, pero también que se volvió más concentrado, más competitivo y más geopolítico: China ya superó a Estados Unidos en descargas mensuales y acumuladas de modelos de código abierto alojados dentro de la plataforma, mientras los modelos abiertos comienzan a formar parte de estrategias nacionales de soberanía tecnológica.

El informe, publicado el 17 de marzo de 2026, retrata una expansión acelerada del ecosistema. Durante 2025, Hugging Face alcanzó 13 millones de usuarios, más de 2 millones de modelos públicos y más de 500 mil datasets públicos. Para la plataforma, este crecimiento no solo refleja mayor interés en la IA abierta, sino una transición hacia una participación más activa: cada vez más usuarios crean derivados, fine-tunes, adapters, benchmarks y aplicaciones a partir de modelos existentes.
Sin embargo, el crecimiento no equivale a una distribución equitativa de la atención. Hugging Face señala que aproximadamente la mitad de los modelos alojados en la plataforma tiene menos de 200 descargas totales, mientras que los 200 modelos más descargados, apenas 0.01% del total, concentran 49.6% de todas las descargas. Más que un mercado homogéneo, el ecosistema abierto aparece como una constelación de subcomunidades superpuestas, con distintos niveles de visibilidad, reutilización e influencia.
Uno de los hallazgos más llamativos del reporte es el cambio geográfico. De acuerdo con los datos de Hugging Face, China ya rebasó a Estados Unidos tanto en descargas mensuales como en descargas acumuladas. Tan solo en el último año, los modelos chinos representaron 41% de las descargas, una señal de que el peso del ecosistema asiático ya no es periférico, sino central en la circulación global de modelos abiertos.
El informe vincula este giro con la transformación del propio ecosistema chino durante 2025, especialmente después del impacto de DeepSeek R1. Hugging Face afirma que la mayoría de los modelos en tendencia creados ese año fueron desarrollados en China o derivaban de modelos chinos. También documenta un incremento acelerado en los repositorios de empresas como Baidu, ByteDance y Tencent, así como el viraje de compañías que antes privilegiaban enfoques cerrados hacia publicaciones más abiertas.
A la par del ascenso chino, el informe sugiere que la IA abierta se está integrando a debates de soberanía tecnológica. Hugging Face sostiene que los modelos de pesos abiertos permiten a gobiernos e instituciones públicas ajustar sistemas con datos locales bajo marcos legales nacionales, además de reducir la dependencia de infraestructura en la nube controlada desde el extranjero. El reporte menciona como ejemplo la iniciativa de soberanía en Corea del Sur, junto con esfuerzos similares en Suiza y proyectos financiados en Europa.
Otro punto relevante del análisis es que el uso real no necesariamente favorece a los modelos más grandes ni a los más espectaculares. Según el informe, los modelos pequeños se descargan y despliegan mucho más que los sistemas de gran escala debido a restricciones de costo, latencia y disponibilidad de hardware. Hugging Face también cita evidencia de que la atención hacia los modelos abiertos suele durar poco: el periodo promedio de engagement ronda las seis semanas, lo que obliga a actualizaciones frecuentes para mantenerse vigente.
El panorama que deja este balance es menos romántico que la vieja idea del open source como periferia idealista frente a la IA corporativa. Lo abierto sigue siendo un espacio de experimentación y reutilización, pero también una arena de concentración, competencia industrial y reposicionamiento nacional. En ese tablero, la pregunta ya no es solo quién libera modelos, sino qué países, instituciones y comunidades logran convertir esa apertura en capacidad técnica, adopción real e influencia duradera.
