OpenAI advirtió que sus acciones están sujetas a restricciones de transferencia y que cualquier venta, cesión o exposición económica indirecta realizada sin autorización escrita de la compañía podría ser considerada nula, en medio del creciente interés por invertir en la empresa privada detrás de ChatGPT.
La advertencia fue publicada por OpenAI en una página de políticas titulada “Unauthorized OpenAI Equity Transactions”, donde la compañía señaló que no respalda ni participa en operaciones promovidas por terceros para comprar, vender o dar exposición a su capital accionario.
La empresa dijo estar al tanto de firmas que ofrecen supuestas vías de acceso a acciones de OpenAI mediante ventas directas, vehículos de inversión conocidos como SPV, contratos forward o intereses tokenizados ligados a su capital. OpenAI advirtió que esas operaciones violan sus restricciones de transferencia y pueden derivar en la invalidación de la participación accionaria subyacente.
El aviso llega después de reportes sobre una operación secundaria autorizada en la que más de 600 empleados y exempleados de OpenAI vendieron acciones por un total aproximado de 6,600 millones de dólares. De acuerdo con reportes basados en información de The Wall Street Journal, la transacción habría valorado a la compañía en alrededor de 400,000 millones de dólares y permitió a algunos trabajadores vender hasta 30 millones de dólares en acciones.
La diferencia central está en la autorización. Mientras las ventas secundarias de empleados ocurrieron dentro de una operación controlada por la compañía, OpenAI busca ahora cerrar el paso a un mercado gris de intermediarios que ofrecen acceso indirecto a sus acciones sin permiso. La empresa recordó que no cotiza en bolsa y que sus instrumentos accionarios no pueden transferirse libremente.
El caso muestra una nueva dimensión de la fiebre por la inteligencia artificial. El interés ya no se concentra solo en los modelos o productos, sino también en el mercado privado de acciones de las compañías que lideran el sector. En el caso de OpenAI, el apetito de inversionistas externos y la riqueza generada entre empleados han creado un terreno propicio para operaciones secundarias, intermediarios financieros y ofertas de exposición a una empresa que aún permanece fuera de los mercados públicos.
Para OpenAI, el mensaje es preventivo: no todo lo que se vende como “acciones de OpenAI” o “exposición a OpenAI” necesariamente será reconocido por la compañía. Para los inversionistas, la advertencia marca un riesgo claro: participar en operaciones no autorizadas puede significar comprar un activo que, legalmente, podría no tener validez.
