El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin murió el viernes 29 de mayo en París, a los 104 años, de acuerdo con información confirmada por su viuda al diario Le Monde.
Morin fue uno de los pensadores franceses más influyentes del siglo XX y una figura central en el desarrollo del pensamiento complejo, una propuesta teórica que buscó comprender los fenómenos sociales, científicos, culturales y políticos desde sus relaciones, contradicciones e interdependencias.
Nacido en París el 8 de julio de 1921 como Edgar Nahoum, en una familia judía sefardí, Morin participó en la Resistencia francesa durante la ocupación nazi. En ese periodo adoptó el apellido Morin, con el que sería conocido durante el resto de su vida pública e intelectual.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se vinculó al Partido Comunista Francés, aunque después se distanció del estalinismo. Su trayectoria intelectual cruzó la sociología, la filosofía, la antropología, la teoría de la comunicación, el cine, la educación y los estudios sobre cultura de masas.
Su obra más reconocida fue El método, publicada en varios tomos entre 1977 y 2004, donde desarrolló su propuesta sobre la complejidad. En ella planteó que los problemas contemporáneos no podían comprenderse desde una sola disciplina, sino a través del diálogo entre saberes, contextos y escalas.
Morin también escribió obras como El hombre y la muerte, El espíritu del tiempo, La vida de la vida, Tierra-Patria y Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Esta última tuvo una amplia recepción en América Latina, especialmente en debates educativos y universitarios.
Además de su trabajo académico, Morin mantuvo una presencia pública constante. Intervino en discusiones sobre guerra, democracia, ecología, globalización, educación y crisis civilizatoria. Hasta sus últimos años siguió escribiendo y concediendo entrevistas sobre los conflictos contemporáneos.
En abril de 2026, semanas antes de su muerte, Le Monde publicó una serie de conversaciones con Morin realizadas entre 2024 y 2026, en las que el filósofo reflexionó sobre la incertidumbre del presente, las guerras, la crisis ecológica y el futuro de la humanidad.
Su pensamiento tuvo una influencia particular en América Latina, donde fue leído en universidades, programas de educación, estudios de complejidad y proyectos transdisciplinarios. En México, su obra estuvo vinculada a la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin, dedicada a la difusión del pensamiento complejo.
La muerte de Morin cierra una trayectoria intelectual de más de ocho décadas. Su legado queda asociado a una idea central: los grandes problemas humanos no pueden entenderse de forma aislada, porque la realidad está hecha de relaciones, tensiones, incertidumbres y sistemas interdependientes.
