Investigadores encuentran más de 12 mil usos de IA y el acompañamiento emocional es el número uno

Investigadores encuentran más de 12 mil usos de IA y el acompañamiento emocional es el número uno

Un nuevo análisis publicado por Harvard Business Review identificó los principales usos reales de la inteligencia artificial generativa en 2026. El estudio muestra que las personas no solo recurren a estos sistemas para trabajar o automatizar tareas: también los usan para terapia, compañía, organización personal, aprendizaje y creación de software mediante lenguaje natural.

A tres años y medio de la irrupción pública de la inteligencia artificial generativa, sus usos reales empiezan a mostrar una adopción más amplia que la imaginada por la narrativa empresarial. El informe How people are really using IA in 2026, publicado por Harvard Business Review  señala que, durante el último año, la expansión de estos sistemas estuvo acompañada por fenómenos como el despegue del vibe coding, la adopción de flujos de trabajo agentivos en empresas y el crecimiento masivo de usuarios de ChatGPT y Gemini.

El artículo, firmado por Marc Zao-Sanders, forma parte de una serie anual dedicada a estudiar cómo las personas usan la IA generativa en la práctica. Zao-Sanders es cofundador de filtered.com y lidera AI in the Wild, una iniciativa de investigación centrada en los usos reales de la IA.

El nuevo reporte analizó publicaciones en redes sociales realizadas durante un año e identificó más de 12 mil 637 casos de uso de IA. El objetivo de la investigación no fue medir lo que las empresas prometen que hará la tecnología, sino observar cómo la están incorporando las personas en su vida cotidiana.

La ampliación de estos usos ocurre en un contexto de crecimiento acelerado de la IA generativa como plataforma de consumo masivo. De acuerdo con Sensor Tower, ChatGPT alcanzó en mayo de 2026 los 1,000 millones de usuarios mensuales activos a nivel global, convirtiéndose en la aplicación que llegó más rápido a ese umbral. Según la firma, otras aplicaciones de alcance global, como Google Maps, Google Chrome, Messenger, TikTok, YouTube e Instagram, tardaron entre cinco y ocho años en alcanzar una escala similar.

Uno de los hallazgos más llamativos es la persistencia de los usos personales. Según publicaciones que retomaron el ranking de HBR, “terapia y compañía” vuelve a aparecer como el principal caso de uso de IA generativa en 2026. Ese dato desplaza el centro de la discusión: la IA no está siendo utilizada solamente como herramienta de productividad, sino también como un espacio de conversación, orientación personal y acompañamiento.

La señal es relevante porque rompe con una lectura reducida de la adopción tecnológica. En lugar de limitarse a tareas como escribir correos, resumir documentos, generar imágenes o programar, los usuarios están recurriendo a los modelos para actividades más íntimas: hablar de problemas personales, ordenar emociones, pedir consejo, procesar conflictos, organizar la vida diaria o buscar sentido ante decisiones complejas.

El dato debe leerse con cuidado. Que “terapia y compañía” aparezca como uso principal no significa que la IA pueda sustituir la atención psicológica profesional ni que los modelos sean equivalentes a una red humana de apoyo. Tampoco prueba, por sí solo, que las instituciones de salud mental hayan fallado. Lo que sí muestra es que, cuando aparece una interfaz disponible a cualquier hora, sin cita, sin espera y sin juicio social inmediato, muchas personas la usan para procesar problemas que ya traen encima.

El estudio también confirma otra tendencia clave de 2026: el vibe coding. HBR lo menciona como uno de los fenómenos que despegaron durante el último año, junto con los flujos agentivos y el crecimiento de usuarios de grandes plataformas de IA.

El vibe coding consiste en crear software mediante instrucciones en lenguaje natural. En lugar de escribir cada línea de código, una persona describe lo que quiere construir, prueba el resultado, pide correcciones y deja que el modelo produzca buena parte de la implementación. La práctica se volvió una de las señales más visibles de la nueva relación entre usuarios y sistemas generativos: la IA no solo responde preguntas, sino que ayuda a convertir intención en ejecución técnica.

Este punto es importante porque amplía la idea de acceso. En terapia y compañía, la IA reduce la barrera para obtener una respuesta conversacional o emocional. En vibe coding, reduce la barrera para producir una herramienta técnica. En ambos casos, el usuario no parte necesariamente de una especialización previa: puede iniciar una conversación, pedir estructura, ensayar una solución o construir un prototipo desde una instrucción todavía imprecisa.

La lectura de HBR permite observar que la adopción de IA no avanza por una sola vía. Hay una vía empresarial, ligada a productividad, automatización y flujos agentivos. Pero también hay una vía cotidiana, donde la tecnología se incorpora como apoyo personal, acompañamiento, asistente de organización, tutor informal o puente hacia habilidades técnicas.

El reporte de HBR no muestra solo una lista de usos curiosos. Muestra una transición en la relación social con la IA. Los modelos generativos ya no están entrando únicamente a las oficinas o a los procesos empresariales. Están entrando a los momentos de duda, a la gestión emocional, al aprendizaje informal, a la organización de la vida diaria y a la posibilidad de crear software sin pasar por los caminos tradicionales de la programación.

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