La empresa acusó a OpenAI y a dos exempleados de apropiarse de información confidencial sobre tecnologías y productos todavía no presentados. El litigio rompe la alianza que llevó ChatGPT al iPhone y coloca bajo sospecha el proyecto de hardware desarrollado con Jony Ive.
Apple presentó una demanda contra OpenAI y dos de sus exempleados por la presunta apropiación de secretos comerciales relacionados con hardware, procesos de diseño y productos todavía no anunciados, información que habría beneficiado el desarrollo del dispositivo de inteligencia artificial que OpenAI prepara junto con Jony Ive.
La demanda fue presentada el 10 de julio ante el Tribunal Federal del Distrito Norte de California y señala a Tang Yew Tan, ex vicepresidente de diseño de producto de Apple y actual responsable de hardware de OpenAI, y a Chang Liu, un antiguo ingeniero eléctrico de la fabricante del iPhone.
Apple sostuvo que el caso forma parte de un “patrón coordinado de conducta indebida a nivel institucional” dentro de OpenAI, según fragmentos de la demanda publicados por Associated Press y WIRED.
Las afirmaciones corresponden a la acusación presentada por Apple y todavía no han sido probadas ante un tribunal. OpenAI no había respondido públicamente al cierre de esta nota y el expediente completo aún no aparecía en los repositorios judiciales de acceso público.
“Este caso se refiere a exempleados de Apple que robaron secretos comerciales de Apple para beneficiar a OpenAI”, afirmó la compañía en la demanda, de acuerdo con AP. Apple aseguró que acudió al tribunal para detener el supuesto uso de su información.
La empresa también declaró a medios estadounidenses que encontró evidencia significativa de que personas contratadas por OpenAI tomaron indebidamente información secreta y confidencial sobre tecnologías, procesos y productos no presentados.
Dos exempleados en el centro de la acusación
Tang Yew Tan trabajó durante más de dos décadas en Apple y participó en el diseño del iPhone, el Apple Watch y el iPod. Posteriormente se integró al proyecto de hardware encabezado por Jony Ive y Sam Altman, que pasó a formar parte de OpenAI.
Según reportes sobre la demanda, Apple acusó a Tan de transferir a cuentas personales información confidencial relacionada con proveedores y de alentar a candidatos provenientes de Apple a compartir materiales o componentes durante procesos de contratación.
Chang Liu trabajó como ingeniero eléctrico en proyectos sensibles de desarrollo de producto. Apple lo acusó de descargar archivos internos y utilizar la computadora de otro empleado para acceder a información de la compañía, además de buscar formas de evitar los controles de seguridad.
El contenido exacto de los documentos y tecnologías reclamados no se conoce públicamente. Tampoco se ha podido verificar qué materiales habrían llegado a OpenAI, qué personas tuvieron acceso a ellos ni si fueron incorporados al desarrollo de algún producto.
Esas precisiones deberán aparecer en la demanda completa, sus anexos o las respuestas posteriores de los acusados.
El dispositivo que pretende superar al teléfono
El litigio alcanza uno de los proyectos más importantes de OpenAI: la construcción de una nueva clase de dispositivo para interactuar con sistemas de inteligencia artificial.
En 2025, OpenAI incorporó al equipo de io Products, la empresa de hardware fundada por Jony Ive y otros antiguos diseñadores de Apple. Ive mantuvo independiente a su estudio LoveFrom, pero asumió responsabilidades de diseño y creatividad dentro de OpenAI.
En la presentación oficial de la alianza, Sam Altman e Ive señalaron que las capacidades actuales de la inteligencia artificial continuaban atrapadas en productos e interfaces tradicionales. Su objetivo era crear una forma distinta de relación con la tecnología.
OpenAI no ha revelado la apariencia, funciones ni fecha definitiva de lanzamiento del dispositivo. La empresa tampoco ha confirmado si será portátil, si tendrá pantalla o qué sensores utilizará.
El proyecto tiene una carga simbólica particular. Jony Ive dirigió durante años el diseño de los productos más representativos de Apple, mientras que Tan participó directamente en la creación de varios de ellos. Ahora ambos forman parte del intento de OpenAI por desarrollar un aparato que podría competir con el teléfono como interfaz principal para acceder a la inteligencia artificial.
La demanda introduce la sospecha de que ese salto hacia una nueva categoría de hardware pudo apoyarse en conocimiento extraído de la empresa que convirtió al teléfono inteligente en el centro de la vida digital.
De socios a rivales
Apple y OpenAI anunciaron su colaboración en junio de 2024. Como parte de Apple Intelligence, ChatGPT fue integrado en Siri y en las herramientas de escritura de iPhone, iPad y Mac.
La presentación de Apple Intelligence describió a ChatGPT como una fuente complementaria de conocimiento, generación de contenido y análisis de imágenes y documentos. Los usuarios podían acceder al sistema sin abrir una aplicación separada y sin crear obligatoriamente una cuenta.
La relación permitió a OpenAI llegar directamente a los dispositivos de Apple, mientras esta desarrollaba sus propios modelos y trataba de modernizar Siri.
Dos años después, la demanda muestra una ruptura considerable. La empresa que abrió sus plataformas a ChatGPT acusa ahora a su antiguo socio de aprovechar empleados y conocimientos internos para competir en el terreno más importante de Apple: el diseño de productos de consumo.
El conflicto se produce además cuando Apple fortaleció su propia estrategia de IA. En junio, la compañía presentó una nueva generación de Siri basada en Apple Intelligence, con conversación más natural, comprensión del contexto personal y capacidad para actuar dentro de distintas aplicaciones.
Una competencia por la siguiente interfaz
La disputa no se limita a la propiedad de archivos o diseños específicos. Apple y OpenAI están compitiendo por definir qué dispositivo sustituirá o acompañará al teléfono como interfaz de la inteligencia artificial.
Apple controla una plataforma mundial de hardware, sistemas operativos, aplicaciones y servicios. OpenAI, en cambio, controla uno de los sistemas de IA más utilizados, pero depende de computadoras y teléfonos fabricados por otras compañías para llegar a las personas.
Construir un dispositivo propio le permitiría reducir esa dependencia y diseñar una experiencia alrededor de ChatGPT desde el hardware. También convertiría a OpenAI en un competidor directo de las empresas que hasta ahora distribuyen sus modelos.
Ese movimiento exige conocimientos de diseño industrial, sensores, cadenas de suministro, materiales, manufactura y comportamiento de los usuarios. Buena parte de esa experiencia se encuentra precisamente en los equipos que Apple desarrolló durante décadas.
El tribunal deberá determinar si los exempleados trasladaron únicamente conocimientos y experiencia profesional —algo habitual cuando una persona cambia de empresa— o si extrajeron información específica protegida como secreto comercial.
Por ahora, Apple intenta colocar una barrera legal alrededor de sus productos todavía desconocidos, mientras OpenAI trata de construir una interfaz para una etapa tecnológica que ambas compañías consideran posterior al teléfono.
