OpenAI prepara un altavoz portátil y sin pantalla como su primer dispositivo de consumo, según Bloomberg. El aparato funcionaría como acompañante de IA en el hogar, con cámara, sensores, batería recargable y capacidades de ChatGPT para responder preguntas, controlar dispositivos y actuar sobre mensajes.
OpenAI prepara su primer producto de hardware de consumo: un altavoz portátil, sin pantalla, diseñado para funcionar como acompañante de inteligencia artificial dentro del hogar, de acuerdo con un reporte de Bloomberg. El dispositivo aún está en desarrollo y llegaría después de la integración del equipo de io Products, la startup de dispositivos fundada por Jony Ive.
El producto tendría forma de altavoz inteligente, pero OpenAI buscaría diferenciarlo de asistentes convencionales como Alexa o Siri mediante capacidades más avanzadas de contexto, conversación y acción. Según Reuters, que retoma el reporte de Bloomberg, el dispositivo podría controlar aparatos del hogar, reproducir medios, responder preguntas, contestar mensajes y apoyarse en las capacidades más amplias de ChatGPT.
El punto más relevante es que no tendría pantalla. The Verge reporta que el equipo trabaja en un dispositivo portátil, con batería recargable, cámara y sensores adicionales para interpretar el entorno del usuario. También señala que Bloomberg describe elementos mecánicos capaces de moverse por sí mismos, como parte de un intento por crear una interacción más “humana” con el aparato.
El diseño apunta a una idea que OpenAI y Jony Ive han insinuado desde 2025: crear una nueva generación de computadoras para la era de la IA generativa. En una carta publicada por OpenAI tras la integración de io Products, Sam Altman y Jony Ive dijeron que la experiencia tecnológica seguía limitada por interfaces tradicionales, a pesar de que las computadoras ya podían “ver, pensar y entender”.
OpenAI confirmó en julio de 2025 que el equipo de io Products se integró a la compañía, mientras que Ive y su estudio LoveFrom mantuvieron responsabilidades profundas de diseño y dirección creativa. El acuerdo fue clave para que OpenAI pasara de ser principalmente una empresa de modelos y software a intentar construir una interfaz física propia para la IA.
La información coincide con reportes previos. En enero, Chris Lehane, director global de asuntos públicos de OpenAI, dijo en Davos que la empresa estaba “en camino” de presentar su primer dispositivo en la segunda mitad de 2026, aunque no detalló si sería un pin, un auricular u otro formato. Axios también reportó entonces que Altman había descrito el dispositivo como algo más “pacífico” que un teléfono inteligente.
En febrero, Reuters ya había retomado un reporte de The Information según el cual OpenAI tenía a más de 200 personas trabajando en una familia de dispositivos de IA, incluido un altavoz inteligente, posibles gafas y una lámpara inteligente. Ese reporte anticipaba que el altavoz sería el primer dispositivo en llegar y que podría incluir una cámara para entender a los usuarios y su entorno.
La nueva filtración llega en un momento delicado. Reuters señala que el reporte aparece días después de que Apple demandó a OpenAI y a dos exempleados de la compañía por presunto robo de secretos comerciales relacionados con hardware. Apple acusa a OpenAI de haber obtenido información confidencial mediante exempleados, reclutamiento y relaciones con proveedores para acelerar su entrada al negocio de dispositivos de consumo.
OpenAI no respondió de inmediato a Reuters sobre el reporte del dispositivo. The Verge, por separado, publicó que OpenAI dijo sobre la demanda de Apple que toma las acusaciones en serio, pero que no conoce evidencia de que la queja tenga mérito.
El movimiento muestra hacia dónde quiere ir OpenAI después de ChatGPT: no solo vender acceso a modelos, sino controlar la interfaz cotidiana entre las personas y la IA. Si el dispositivo funciona como acompañante doméstico, con cámara, sensores, voz y capacidad de actuar sobre mensajes o aparatos del hogar, la disputa dejaría de ser solo por asistentes digitales y entraría en el terreno de la computación ambiental: una IA siempre presente, menos dependiente de la pantalla y más integrada al espacio privado.
El reto es enorme. Otros dispositivos de IA sin pantalla, como Humane AI Pin o Rabbit R1, tuvieron una recepción complicada porque prometían reemplazar parte de la experiencia del teléfono sin ofrecer una utilidad suficientemente clara. OpenAI parece apostar a que sus modelos de voz, el diseño de Ive y la integración con ChatGPT pueden resolver ese problema, pero la filtración también abre preguntas sobre privacidad, vigilancia doméstica, dependencia emocional y el grado de autonomía que tendrá un “acompañante” de IA dentro de casa.
