FGR, Marina y Seguridad Pública localizaron en Tlaola una instalación con infraestructura eléctrica, ocho antenas de internet satelital y cerca de 300 GPU encendidas. El gobierno investiga una posible operación de minería de criptomonedas, aunque no ha informado qué activos se generaban ni qué software utilizaban los equipos.
Autoridades federales y estatales aseguraron en la Sierra Norte de Puebla un inmueble equipado con cerca de 300 unidades de procesamiento gráfico en funcionamiento, infraestructura eléctrica de media tensión y múltiples conexiones de internet satelital, en una instalación que preliminarmente es investigada como una posible granja de minería de criptomonedas.
La Secretaría de Seguridad Pública de Puebla informó que el operativo realizado en Tlaola por la Fiscalía General de la República, la Secretaría de Marina y la policía estatal permitió localizar un transformador de pedestal, aproximadamente 80 terminales de media tensión, ocho antenas de internet satelital y cerca de 300 equipos de cómputo especializados identificados como GPU, todos ellos en funcionamiento.
Según el comunicado, las autoridades analizan si los activos virtuales presuntamente generados mediante esa infraestructura pudieron utilizarse para dar apariencia de legalidad a recursos relacionados con actividades ilícitas. El inmueble y los equipos quedaron asegurados mientras continúan las investigaciones. No se informó sobre personas detenidas.
La descripción oficial, sin embargo, deja abiertas varias preguntas técnicas sobre la función exacta de la instalación. La dependencia no precisó qué modelos de GPU fueron encontrados, qué criptomoneda presuntamente se generaba, qué programas se encontraban ejecutándose, si los equipos estaban conectados a algún mining pool o si fueron localizadas direcciones de carteras asociadas con la operación. El comunicado utiliza además la expresión “presuntamente” al identificar el inmueble como una instalación de minería, aunque posteriormente se refiere a “activos virtuales generados” mediante su infraestructura.

Una granja de GPU ya no significa necesariamente Ethereum
Durante el auge de las criptomonedas, las grandes instalaciones de tarjetas gráficas se asociaron particularmente con la minería de Ethereum. Ese escenario cambió hace cuatro años. El 15 de septiembre de 2022, Ethereum completó The Merge y sustituyó su mecanismo de consenso proof of work por proof of stake. Desde entonces, la minería dejó completamente de utilizarse para producir bloques válidos en la red principal y los mineros fueron reemplazados por validadores que mantienen ether en participación.
Eso no significa que una instalación de GPU ya no pueda dedicarse a minería. Existen otras redes que continúan utilizando mecanismos de prueba de trabajo y hardware gráfico. Sí significa que, en 2026, identificar una sala con cientos de GPU como una granja de criptomonedas requiere saber qué moneda se estaba minando y qué carga de trabajo ejecutaban las tarjetas.
Las GPU también se han convertido en uno de los principales componentes de la infraestructura utilizada para inteligencia artificial, renderizado, procesamiento de imágenes y video, simulación, análisis de datos y servicios de cómputo remoto. La presencia de 300 unidades gráficas, por sí sola, no permite distinguir entre esas actividades.
Tampoco demuestra que la instalación de Puebla estuviera relacionada con inteligencia artificial. Hasta ahora no existe información pública sobre la presencia de modelos, entornos de inferencia, servidores especializados u otro software que permitiera sostener esa hipótesis.
La evidencia digital podría resolver la diferencia. Clientes de minería, registros de conexión con pools, direcciones de carteras y algoritmos de prueba de trabajo respaldarían la explicación de las criptomonedas. Pesos de modelos, entornos CUDA, servidores de inferencia o sistemas de procesamiento distribuido apuntarían hacia otros usos del cómputo.

Ocho conexiones satelitales
También resulta llamativa la presencia de ocho antenas de internet satelital. Una operación de minería necesita conexión constante a internet para recibir trabajos y comunicar resultados, pero el cálculo criptográfico ocurre principalmente dentro de las propias máquinas y no requiere por sí mismo transferir cantidades extraordinarias de información. En una localidad rural como Tlaola, varias conexiones pueden explicarse por la ausencia de fibra, necesidades de redundancia o segmentación de la red, por lo que tampoco permiten determinar por sí solas la actividad de la instalación.
La infraestructura eléctrica sí resulta coherente con una granja de cómputo de alta densidad. Cientos de GPU funcionando simultáneamente requieren un suministro eléctrico importante y sistemas capaces de mantenerlas operando durante largos periodos.
El comunicado oficial no informó cuánto consumía la instalación, cuál era la procedencia de la electricidad ni desde cuándo funcionaba. La antigüedad del hardware podría aportar otra pista. Si las tarjetas pertenecen a generaciones utilizadas ampliamente durante el auge de la minería con GPU, la instalación podría haber comenzado a operar años atrás y posteriormente haber migrado hacia otras criptomonedas o actividades. Si se tratara de aceleradores recientes, la interpretación sería diferente. Por ahora, el gobierno estatal no ha publicado esos detalles.

Puebla y las operaciones coordinadas en redes
El hallazgo ocurre además en un estado donde el debate político ha incluido repetidamente acusaciones sobre redes automatizadas y operaciones coordinadas en plataformas sociales. Apenas el 2 de septiembre, el gobierno de Puebla afirmó haber detectado cuentas automatizadas participando en la conversación contra el proyecto Cablebús y presentó análisis de decenas de miles de cuentas y cientos de miles de menciones. Se trata de afirmaciones del propio gobierno estatal y no de evidencia independiente de la existencia de una infraestructura física de bots.
No existe hasta ahora ninguna evidencia pública que relacione el inmueble de Tlaola con esas operaciones. La distinción es además importante desde el punto de vista técnico. Una fábrica convencional de cuentas automatizadas no necesita necesariamente cientos de GPU: puede utilizar servidores, teléfonos, máquinas virtuales y servicios en la nube. Una operación que generara grandes cantidades de contenido mediante modelos locales de inteligencia artificial sí podría beneficiarse de capacidad gráfica, pero nada publicado por las autoridades permite afirmar que éste fuera el caso.
El antecedente, por tanto, no explica el hallazgo. Sólo hace especialmente importante conocer qué estaban ejecutando las máquinas antes de atribuirles una función. Por ahora, el dato comprobable es más limitado y, a la vez, más extraño: las autoridades encontraron una instalación rural con alrededor de 300 GPU encendidas, infraestructura eléctrica especializada y ocho enlaces satelitales. La hipótesis oficial es minería de criptomonedas, pero la investigación todavía no ha hecho públicos los elementos técnicos que permitirían comprobarla.
Hasta que aparezcan esos datos, la pregunta permanece abierta: ¿Qué estaban calculando realmente esas 300 GPU en la Sierra Norte de Puebla?
