La operación Águila Alta moviliza a unos 800 militares mexicanos y equipos capaces de inhibir aeronaves no tripuladas a tres kilómetros. Del lado estadounidense, el Comando Norte ya utiliza armas láser y asegura haber neutralizado más de 300 drones durante 2026.
México y Estados Unidos desplegaron una operación bilateral para detectar e inhabilitar drones utilizados por organizaciones criminales en la frontera entre Tijuana y San Diego, una misión que combina patrullajes terrestres, equipos de interferencia electrónica y, del lado estadounidense, armas láser de alta energía capaces de derribar aeronaves no tripuladas.
La operación, denominada Águila Alta, comenzó el 31 de agosto y permanecerá activa hasta el 21 de septiembre. De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, ambos países realizan acciones simultáneas bajo el esquema de operaciones “espejo”: las fuerzas mexicanas y estadounidenses trabajan sobre una misma zona fronteriza, pero cada una permanece dentro de su propio territorio.
El despliegue mexicano está concentrado alrededor de Mesa de Otay, en una franja de aproximadamente cinco kilómetros de longitud y 500 metros de profundidad. El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, informó el 11 de septiembre que participan alrededor de 800 militares, además de dos o tres equipos antidrones semifijos y móviles con capacidad para inhibir aeronaves hasta una distancia aproximada de tres kilómetros.
Hasta ahora, México no ha reportado drones neutralizados dentro de su territorio durante Águila Alta. Trevilla explicó que las autoridades mexicanas no han observado un incremento de este tipo de vuelos y señaló que en esa zona los aparatos son empleados principalmente por traficantes de personas para localizar patrullas y vigilar los movimientos de las autoridades. La presidenta Claudia Sheinbaum precisó que se trata principalmente de drones comerciales utilizados para obtener imágenes y no de aeronaves armadas.
Del otro lado de la frontera, sin embargo, Estados Unidos está utilizando una tecnología considerablemente más ofensiva. El Comando Norte de Estados Unidos informó que el Army Multipurpose High-Energy Laser (AMP-HEL) fue utilizado por primera vez en operaciones de protección fronteriza el 24 de agosto. Para el 4 de septiembre, soldados de la Fuerza de Tarea Conjunta Frontera Sur habían neutralizado 11 drones vinculados con cárteles mediante el sistema láser. En lo que va de 2026, esa fuerza asegura haber neutralizado más de 300 aeronaves no tripuladas mediante una combinación de sistemas cinéticos y no cinéticos, más de 100 de ellas solamente durante agosto.
Una de esas operaciones ocurrió durante las noches del 25 y 26 de agosto. El Comando Norte informó que utilizó el AMP-HEL para neutralizar tres drones que consideró hostiles debido a que apoyaban actividades que representaban una amenaza para personal militar estadounidense y agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
La Defensa mexicana confirmó posteriormente el incidente, aunque utilizó una descripción más cautelosa: señaló que se trataba de tres drones comerciales utilizados por traficantes de personas para vigilar a las autoridades y enfatizó que las aeronaves fueron inhabilitadas dentro de territorio estadounidense.
La diferencia no es menor. Mientras México ha desplegado principalmente sistemas de inhibición, destinados a interferir las comunicaciones entre el dron y su operador, Estados Unidos ya incorpora sistemas de energía dirigida capaces de destruir físicamente las aeronaves.
Águila Alta tampoco es el primer ejercicio de este tipo. Defensa informó que entre el 17 y el 31 de marzo México y Estados Unidos realizaron una operación similar en la franja Ciudad Juárez-El Paso. Además, las llamadas operaciones espejo se realizan a lo largo de la frontera desde febrero de 2025 como parte de la cooperación bilateral contra el tráfico de drogas, armas y personas.
La operación actual está dividida en dos etapas. Entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre, fuerzas de ambos países realizaron ejercicios de coordinación y reconocimientos terrestres para delimitar el área de actuación. La segunda fase comenzó el 7 de septiembre y contempla el despliegue de efectivos y sistemas antidrones hasta el día 21.
Trevilla adelantó que autoridades de ambos países se reunirán la próxima semana para intercambiar los resultados obtenidos durante el operativo.
Más allá del número de drones interceptados, el despliegue muestra una transformación tecnológica de la seguridad fronteriza. A las barreras físicas, cámaras, patrullas y sensores que durante décadas han definido la vigilancia entre ambos países se suma ahora una nueva capa destinada a controlar también el espacio aéreo de baja altura: detección electrónica, interferencia de comunicaciones y, al menos del lado estadounidense, armas de energía dirigida.
Por ahora, no existe evidencia pública de que México esté utilizando armas láser dentro de Águila Alta. Defensa sólo ha confirmado equipos antidrones fijos, semifijos y móviles con capacidad de inhibición. El AMP-HEL pertenece al despliegue del Comando Norte en territorio estadounidense.
La frontera entre México y Estados Unidos empieza así a extenderse unos metros por encima del muro: ya no sólo se vigila quién cruza por tierra, sino también quién observa desde el aire.
