El perrito cantor de Nueva Guinea no estaba extinto, científicos descubren su hábitat; así es su «canto»

El perrito cantor de Nueva Guinea no estaba extinto, científicos descubren su hábitat; así es su «canto»

Se pensaba que se habían extinguido porque ya no se les veía en la parte baja de la isla y por la expansión de la población de perros de origen europeo y asiático.

Un equipo de científicos conformado con apoyo de la Fundación de perros salvajes de las tierras altas de Nueva Guinea[NGHWDF, por sus siglas en inglés] y la Universidad de Papúa encontró en el 2016, en la parte occidental de la isla, 15 especímenes de perros cantores de Nueva Guinea, que se creían extintos en estado salvaje desde hace 50 años.

Como parte de la investigación, un segundo equipo de científicos del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI) compararon el ADN de estos animalitos, con los que se encuentran en cautiverio, y concluyeron que la especie no estaba extinta como se pensaba. Ahora los investigadores creen que los perros cantores de Nueva Guinea pueden ayudar a encontrar el origen de algunos trastornos vocales en humanos.

Los perros cantores de Nueva Guinea, no tienen un aspecto muy diferente al de los perros comunes, pero tienen la característica de poseer vocalizaciones homónimas que no se parecen a las de ningún otro cánido. En el artículo sobre esta investigación publicado en la journal PNAS, se describe su canto como «aullido de lobo con matices de canto de ballena».

Algunas vez, estos animalitos abundaron en la isla de Nueva Guinea pero actualmente los científicos estimaban que ya solo se contaba con ejemplares en cautiverio. Se pensaba que se habían extinguido porque ya no se les veía en la parte baja de la isla y por la expansión de la población de perros de origen europeo y asiático.

Estos perros tienen similitud morfológica con el dingo y una tendencia a vivir en zonas situadas a grandes altitudes y distantes de comunidades humanas por lo que rara vez se les veía. Antes del 2016, solo fueron fotografiados en dos ocasiones, una en el 1989 y otra más en el 2012. Los informes sobre su posible supervivencia en estado salvaje eran difíciles de probar.

Los científicos habían fracasado en su primer intento para recolectar muestras y realizar el análisis de genoma nuclear. Los primeros avistamientos tuvieron lugar en el 2016, cerca de la mina Grasberg, donde se recolectaron muestras fecales y fotografías. Sin embargo, no lograron realizar en el análisis del genoma nuclear de los especímenes.

Entonces, realizaron un estudio posterior en el 2018, esta vez lograron obtener datos demográficos, morfológicos y de comportamientos. Utilizaron las muestras para producir un análisis detallado del genoma nuclear y compararla con la de los especímenes en cautiverio.

Para realizar las muestras de ADN, los científicos primero tuvieron que entrenar a los perritos cantores para que se acercaran a las trampas que dispusieron en la zona, lo que les tomó un periodo de dos semanas, durante las que observaron a 18 perros. Dos de ellos fueron capturados y equipados con collares de geolocalización.

Las muestras obtenidos fueron combinadas con otros datos. En total, los científicos crearon una base de datos de mil 346 perros de 161 razas diferentes y 9 cánidos no dogos, así como 16 perros cantores cautivos y 25 dingos salvajes.

Los investigadores encontraron que las similitudes entre los perros cantores y los perros salvajes de las tierras altas de la isla sugieren que son la misma raza en esencia, lo que demuestra que los perros cantores no estaban extintos. Aún no se ha documentado el tamaño de la población y su extensión en la isla.

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