Fuga de pipa en Durango es controlada tras incidente, días después de explosión mortal en Iztapalapa

Fuga de pipa en Durango es controlada tras incidente, días después de explosión mortal en Iztapalapa

Una pipa de gasolina sufrió una fuga en la carretera Durango-Parral, Canatlán, y fue controlada por el escuadrón Haz-Mat de la Dirección Municipal de Protección Civil, días después de la explosión de una pipa en Iztapalapa que dejó 11 muertos, resaltando la urgencia de reforzar la seguridad en el transporte de combustibles.

Una pipa de gasolina sufrió una fuga de combustible este viernes en la carretera Panamericana Durango-Parral, a la altura de Cerro Gordo y El Carmen, en Canatlán, siendo controlada por el escuadrón Haz-Mat de la Dirección Municipal de Protección Civil (DMPC) de Durango, evitando un posible incendio o explosión. El incidente ocurre días después de la explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia, Iztapalapa, que dejó 11 muertos y más de 90 lesionados, incluyendo la menor Azulet, protegida por su abuela heroica Alicia Matías Teodoro.

La fuga de combustible se registró en una pipa con capacidad de 35 mil litros, propiedad de la empresa Belsa, mientras transitaba desde Nuevo Ideal. El tanque sufrió una perforación de aproximadamente una pulgada, aparentemente causada por piedras en el camino, provocando el derrame de gasolina.

Tras el reporte a través de la Coordinación Estatal de Protección Civil, la DMPC de Durango desplegó su escuadrón Haz-Mat, conformado por 10 elementos especializados, equipados con kits de control de fugas y máquinas extintoras con espuma. El equipo llegó a la comunidad de Cerro Gordo y realizó maniobras técnicas para contener la emergencia, mitigando la fuga y reduciendo el riesgo de incendio o explosión, protegiendo a la población y el entorno.

El incidente en Durango recuerda la reciente tragedia en Iztapalapa, donde la explosión de una pipa de gas provocó graves quemaduras a varias personas y la muerte de Alicia Matías Teodoro, quien protegió a su nieta. Tras aquel accidente, la jefa de Gobierno de CDMX, Clara Brugada Molina, anunció apoyos a las víctimas y la implementación de un Protocolo de Regulación y Supervisión de Vehículos de reparto de gas para prevenir futuros incidentes.

Ambos casos subrayan la urgencia de reforzar la seguridad en el transporte de combustibles y materiales peligrosos en todo el país, así como la coordinación entre autoridades locales y estatales para prevenir tragedias.