La fuga de combustible se registró en una pipa con capacidad de 35 mil litros, propiedad de la empresa Belsa, mientras transitaba desde Nuevo Ideal. El tanque sufrió una perforación de aproximadamente una pulgada, aparentemente causada por piedras en el camino, provocando el derrame de gasolina.
Tras el reporte a través de la Coordinación Estatal de Protección Civil, la DMPC de Durango desplegó su escuadrón Haz-Mat, conformado por 10 elementos especializados, equipados con kits de control de fugas y máquinas extintoras con espuma. El equipo llegó a la comunidad de Cerro Gordo y realizó maniobras técnicas para contener la emergencia, mitigando la fuga y reduciendo el riesgo de incendio o explosión, protegiendo a la población y el entorno.
El incidente en Durango recuerda la reciente tragedia en Iztapalapa, donde la explosión de una pipa de gas provocó graves quemaduras a varias personas y la muerte de Alicia Matías Teodoro, quien protegió a su nieta. Tras aquel accidente, la jefa de Gobierno de CDMX, Clara Brugada Molina, anunció apoyos a las víctimas y la implementación de un Protocolo de Regulación y Supervisión de Vehículos de reparto de gas para prevenir futuros incidentes.
Ambos casos subrayan la urgencia de reforzar la seguridad en el transporte de combustibles y materiales peligrosos en todo el país, así como la coordinación entre autoridades locales y estatales para prevenir tragedias.
