OpenAI endureció este martes su confrontación pública con Elon Musk y afirmó que la nueva maniobra judicial del empresario no es más que “una campaña de acoso” impulsada por “ego, celos y un deseo de frenar a un competidor”. La empresa sostuvo que, “a última hora”, Musk presentó un escrito para aparentar que cambió de postura sobre su ataque contra la fundación nonprofit de OpenAI, cuando en realidad su objetivo siempre ha sido ganar más poder y dinero.
«Elon está tratando una vez más de cambiar la narrativa y salvar las apariencias a medida que se acerca el juicio. Su demanda sigue siendo nada más que una campaña de acoso impulsada por el ego, los celos y el deseo de frenar a un competidor», sostuvo OpenaAI a través de X, plataforma que es propiedad de Elon Musk.
Today, at the eleventh hour, Elon lodged a court filing pretending to change his tune about attacking the nonprofit OpenAI Foundation.
The truth is that this case has always been about Elon generating more power and more money for what he wants. Having increasingly realized that…
— OpenAI Newsroom (@OpenAINewsroom) April 7, 2026
El mensaje de OpenAI marca un salto de tono en una disputa que ya venía escalando. En su página oficial, la compañía sostiene que Musk intenta “cambiar la narrativa y salvar las apariencias” conforme se acerca el juicio, y asegura que su caso legal carece de base. La respuesta llega después de una nueva presentación judicial en la que Musk modificó el enfoque de su demanda y pidió que cualquier indemnización no vaya a él, sino al brazo nonprofit de OpenAI.
Según reportes publicados este martes, Musk también busca que Sam Altman salga del board del nonprofit y que se revierta la conversión y reestructuración con fines de lucro de OpenAI. Bloomberg reportó que el empresario quiere una orden judicial para restaurar a OpenAI como una organización de investigación nonprofit, mientras que The Wall Street Journal informó que su demanda reclama más de 150 mil millones de dólares contra OpenAI y Microsoft, aunque ahora plantea que esos recursos irían al nonprofit.
OpenAI, por su parte, insiste en que la disputa no gira realmente en torno a la defensa del nonprofit, sino al intento de un rival por debilitar a la empresa. Ese encuadre se apoya también en el contexto reciente del litigio: Reuters reportó ayer que OpenAI pidió a los fiscales generales de California y Delaware investigar lo que describe como conducta “impropia y anticompetitiva” de Musk y sus aliados, en vísperas del juicio previsto para este mes en Oakland.
El trasfondo del pleito es la vieja acusación de Musk de que OpenAI abandonó su misión fundacional al avanzar hacia una estructura más comercial y al estrechar su relación con Microsoft. OpenAI ha respondido desde hace meses que Musk reescribe la historia y que, en el pasado, también impulsó una ruta con fines de lucro para la organización. La empresa retomó ese argumento en su mensaje más reciente para presentar al magnate no como un protector del nonprofit, sino como un actor resentido por haber perdido influencia sobre el rumbo de la firma que ayudó a fundar.
Más allá del tono, lo relevante es que la confrontación ya salió por completo del terreno técnico y entró al político y personal. OpenAI ya no se limita a decir que la demanda es débil: ahora acusa abiertamente a Musk de actuar por envidia y por interés competitivo. Ese endurecimiento muestra que, a medida que se acerca el juicio, ambas partes están peleando no solo en tribunales, sino también por el relato público sobre quién traicionó el proyecto original de OpenAI.
