OpenAI prepara el terreno para una posible salida a bolsa, pero Sam Altman habría advertido internamente que presentar documentos ante reguladores no significa que la empresa esté lista para cotizar de inmediato.
Durante una reunión con empleados, el director ejecutivo de OpenAI dijo que una eventual solicitud para una oferta pública inicial sería distinta a estar preparada para debutar en el mercado, de acuerdo con una exclusiva de The Information. El mensaje buscó matizar las expectativas después de reportes que señalan que la compañía se alista para presentar un prospecto confidencial ante reguladores en las próximas semanas.
De acuerdo con Reuters, OpenAI apunta a una salida acelerada a bolsa y podría estar lista para cotizar tan pronto como septiembre, aunque los planes aún son fluidos. El Wall Street Journal también reportó que la empresa se prepara para presentar documentos de IPO en los próximos días o semanas.
El calendario coloca a OpenAI en una carrera directa con Anthropic, otro de los laboratorios centrales de la inteligencia artificial generativa, que también evalúa una posible salida a bolsa. Más que una disputa financiera tradicional, el movimiento refleja una nueva etapa para la industria: los modelos de IA ya no compiten únicamente por capacidades técnicas, sino por acceso a capital, energía, chips y centros de datos.
La presión económica se ha vuelto visible en los acuerdos de infraestructura. Anthropic firmó recientemente un acuerdo con SpaceX para acceder a Colossus 1, un supercomputador de IA asociado al ecosistema de Elon Musk. Según Reuters, la compañía usará esa capacidad para reforzar sus servicios Claude Pro y Claude Max.
El costo de esa capacidad muestra la escala del problema. Axios reportó que Anthropic pagará a SpaceX 1,250 millones de dólares mensuales hasta mayo de 2029 como parte del acuerdo de cómputo. Business Insider también reportó la misma cifra, derivada de documentos vinculados con la salida a bolsa de SpaceX.
En ese contexto, la posible IPO de OpenAI no aparece solo como una operación bursátil, sino como una vía para financiar la infraestructura física que sostiene la promesa de la inteligencia artificial. La empresa necesita recursos para escalar modelos, productos y capacidad de cómputo en un mercado donde sus rivales también están asegurando contratos de miles de millones de dólares.
Altman habría dicho al personal que OpenAI había puesto en línea recientemente más de dos gigavatios de capacidad de cómputo, según la exclusiva de The Information. También habría señalado que Anthropic enfrenta límites por capacidad computacional y que OpenAI se prepara para tener buenos meses por delante.
La salida a bolsa, sin embargo, dependerá de varios factores. Además del desempeño financiero de OpenAI, pesarán las condiciones del mercado, el estado de la economía global y la reacción de inversionistas ante otras grandes ofertas públicas, incluida la esperada cotización de SpaceX.
La carrera por llegar primero a Wall Street tiene también un valor simbólico. La primera gran salida a bolsa de un laboratorio de IA generativa podría fijar una referencia pública para toda la industria: cuánto están dispuestos a pagar los mercados por empresas que prometen automatizar trabajo, transformar software y crear nuevos servicios, pero que al mismo tiempo requieren niveles inéditos de inversión en infraestructura.
OpenAI nació como un laboratorio orientado a desarrollar inteligencia artificial avanzada, pero su evolución la ha acercado cada vez más a la lógica de una gran compañía tecnológica. Reuters reportó que la empresa ha sido valuada recientemente en 852,000 millones de dólares y que ha ampliado su equipo legal mientras enfrenta litigios, acuerdos corporativos y preparativos para una posible IPO.
La advertencia de Altman ante el personal sugiere que OpenAI busca mantener abierta la puerta del mercado sin comprometerse todavía con una fecha definitiva. Presentar documentos permitiría avanzar en el proceso regulatorio y estar lista si las condiciones son favorables. Pero cotizar implica otro nivel de exposición: reportes financieros, presión de inversionistas y escrutinio público sobre los costos reales de sostener la inteligencia artificial generativa.
La disputa de fondo ya no se limita a qué modelo responde mejor o qué asistente gana más usuarios. La nueva frontera de la IA se define en una escala mucho más pesada: centros de datos, electricidad, deuda, acuerdos de cómputo y acceso a mercados públicos.
En esa fase, OpenAI y Anthropic no solo compiten por talento o rendimiento técnico. Compiten por demostrar que pueden financiar la infraestructura necesaria para convertir la inteligencia artificial en una industria permanente.
