El Gobierno de EU ordena a Anthropic suspender Fable 5 y Mythos 5 para extranjeros por seguridad nacional

El Gobierno de EU ordena a Anthropic suspender Fable 5 y Mythos 5 para extranjeros por seguridad nacional

El gobierno de Estados Unidos ordenó a Anthropic suspender el acceso a Claude Fable 5 y Claude Mythos 5 para cualquier persona extranjera, dentro o fuera del país, incluidos empleados extranjeros de la propia compañía, bajo argumentos de seguridad nacional y control de exportaciones.

La empresa informó que recibió la directiva el 11 de junio a las 5:21 p.m., hora del Este, y que la medida la obliga a desactivar ambos modelos para todos sus clientes con el fin de asegurar cumplimiento legal. Anthropic dijo que el acceso al resto de sus modelos no será afectado.

La orden llega apenas dos días después de que Anthropic presentara Fable 5 y Mythos 5, sus modelos más avanzados hasta ahora. Fable 5 fue anunciado como un modelo de “clase Mythos”, que incluyó filtros de seguridad que redirigen ciertas solicitudes sensibles hacia Claude Opus 4.8 y fue habilitado para uso general mediante salvaguardas adicionales, mientras que Mythos 5 corresponde a una versión de acceso más restringido para tareas sensibles, especialmente en ciberseguridad.

De acuerdo con Anthropic, Fable 5 y Mythos 5 comparten el mismo modelo subyacente, pero operan bajo distintos niveles de control. Fable 5 fue diseñado para usuarios generales con barreras de seguridad que pueden redirigir solicitudes de alto riesgo hacia modelos menos capaces. Mythos 5, en cambio, fue reservado para socios seleccionados, como defensores de ciberseguridad e infraestructura crítica, dentro de programas de acceso controlado.

La diferencia es central para entender el caso. Anthropic había presentado Fable 5 como la versión “segura” de una nueva generación de modelos frontera, capaz de resolver tareas avanzadas de programación, análisis, investigación y trabajo de conocimiento, pero con límites más estrictos para impedir usos indebidos. Mythos 5 representaba el despliegue más delicado: una herramienta con mayores capacidades en ciberseguridad, orientada a usuarios previamente autorizados.

La compañía sostiene que la carta del gobierno estadounidense no incluyó detalles específicos sobre la preocupación de seguridad nacional. Según su versión, las autoridades le comunicaron que habían conocido un posible método para evadir las salvaguardas de Fable 5. Anthropic dijo haber revisado una demostración de esa técnica y afirmó que se usó para identificar un pequeño número de vulnerabilidades menores y ya conocidas.

Anthropic también afirmó que esas capacidades no son exclusivas de Fable 5 ni de Mythos 5, y que otros modelos disponibles públicamente pueden encontrar vulnerabilidades similares sin necesidad de evadir salvaguardas. La empresa reconoció que ningún sistema de seguridad actual puede garantizar resistencia perfecta frente a jailbreaks, pero defendió que Fable 5 fue lanzado con una estrategia de defensa en profundidad, pruebas extensivas y retención obligatoria de datos durante 30 días para investigar posibles abusos.

El caso abre una disputa mayor sobre quién decide cuándo un modelo de inteligencia artificial es demasiado poderoso para circular fuera de Estados Unidos. Anthropic dijo que acepta que el gobierno pueda bloquear despliegues inseguros, pero solo mediante un proceso transparente, claro, justo y basado en evidencia técnica. En este caso, la empresa sostuvo que la directiva no cumple esos principios.

La suspensión también ocurre en medio de un pleito más amplio entre Anthropic y el gobierno de Donald Trump. En marzo, la compañía informó que el entonces Departamento de Guerra la había designado como un “riesgo para la cadena de suministro” de seguridad nacional. Anthropic rechazó esa decisión, la consideró jurídicamente débil y anunció que la impugnaría en tribunales.

El conflicto previo estaba relacionado con los límites que Anthropic buscaba mantener sobre el uso militar de Claude. La empresa afirmó entonces que sus objeciones se concentraban en dos áreas: armas plenamente autónomas y vigilancia doméstica masiva. Anthropic sostuvo que no pretendía intervenir en decisiones operativas militares, pero sí conservar esas restricciones de alto nivel sobre usos que considera inadmisibles.

La tensión no impidió que distintas áreas del gobierno estadounidense siguieran interesadas en Mythos. Reportes previos de prensa señalaron que agencias de seguridad y funcionarios de la administración Trump buscaban acceso al modelo por sus capacidades en ciberseguridad, incluso mientras persistía la disputa con el Pentágono.

La nueva directiva marca una escalada. Ya no se trata solo de una discusión sobre políticas de uso aceptable o contratos gubernamentales, sino de la aplicación de controles de exportación a modelos frontera. En la práctica, Fable 5 y Mythos 5 fueron tratados como tecnología estratégica: sistemas cuyo acceso puede limitarse por nacionalidad, incluso dentro de territorio estadounidense.

Reuters reportó que la decisión siguió a señalamientos de que otra compañía habría logrado evadir protecciones del modelo, lo que elevó preocupaciones de seguridad nacional. Axios informó que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, comunicó a Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, que cualquier exportación, reexportación o transferencia doméstica de estos modelos hacia entidades o personas extranjeras requeriría licencia.

Para Anthropic, el estándar aplicado por el gobierno podría tener consecuencias para toda la industria. La empresa advirtió que si una vulnerabilidad estrecha y no universal basta para retirar un modelo comercial usado por cientos de millones de personas, el mismo criterio podría detener nuevos lanzamientos de modelos frontera de otros proveedores.

La suspensión de Fable 5 y Mythos 5 convierte el acceso a inteligencia artificial avanzada en un asunto geopolítico abierto. Para usuarios, empresas y gobiernos fuera de Estados Unidos, el mensaje es delicado: el acceso a los modelos más capaces ya no depende únicamente de una suscripción, una API o una política comercial, sino de decisiones estatales tomadas bajo la lógica de seguridad nacional.