Google demanda a red que habría usado Gemini para crear sitios falsos y estafas por SMS

Google demanda a red que habría usado Gemini para crear sitios falsos y estafas por SMS

Google presentó una demanda civil contra una operación de ciberdelincuencia conocida comoOutsider Enterprise”, acusada de usar herramientas de inteligencia artificial, incluido Gemini, para crear sitios web falsos de marcas, servicios y entidades públicas con el fin de robar datos personales y financieros mediante campañas de phishing por mensaje de texto.

La demanda fue presentada en una corte federal de Manhattan y se dirige contra los desarrolladores principales del software usado por la red, de acuerdo con Reuters. Google sostiene que los acusados son cibercriminales anónimos presuntamente ubicados en China y que la operación coordinaba actividades mediante Telegram.

El caso coloca a Google en una posición delicada: la empresa acusa a los operadores de Outsider Enterprise de haber usado sus productos, sus marcas, sus logotipos y sus herramientas de IA como parte de campañas fraudulentas a gran escala. Según Google, el grupo distribuyó kits de phishing que permitían a otros criminales crear mensajes falsos y sitios de apariencia legítima para engañar a usuarios.

La escala descrita por la compañía es masiva. Google afirma que la operación generó más de 9,000 sitios fraudulentos, más de un millón de URLs falsas y al menos 2.5 millones de mensajes enviados a usuarios de Android con enlaces a sitios asociados a Outsider. En dos semanas de mayo, usuarios de Android reportaron 55,000 mensajes de spam relacionados con esta operación.

Reuters reportó que Google identificó más de 1.5 millones de URLs asociadas con Outsider entre noviembre y abril. La demanda acusa al grupo de replicar cientos de sitios confiables y de usar herramientas de IA, como Gemini, para ayudar a crear páginas fraudulentas destinadas a robar información personal y financiera.

Los ataques descritos por Google corresponden a una modalidad conocida como smishing, una forma de phishing distribuida por mensajes SMS o aplicaciones de mensajería. En estos esquemas, las víctimas reciben avisos falsos sobre paquetes detenidos, cargos de peaje, cuentas suspendidas o verificaciones urgentes, con enlaces que las dirigen a sitios falsos diseñados para capturar datos bancarios, números de tarjetas o información personal.

Google afirma que Outsider Enterprise no solo suplantó a la compañía, sino también a otras marcas y servicios confiables. Según su comunicado, la operación usó productos de Google, incluidos Google Cloud y Google Drive, además de signos distintivos de la empresa, para hacer que las campañas parecieran legítimas.

La demanda busca prohibir la operación del software y obtener daños monetarios. Google también informó que coordina acciones con el FBI y con compañías de telecomunicaciones como AT&T, T-Mobile y Verizon para bloquear mensajes fraudulentos antes de que lleguen a los usuarios.

El caso también tiene una dimensión legislativa. Google dijo que apoya siete proyectos de ley bipartidistas en el Congreso estadounidense para combatir estafas digitales, dos de ellos enfocados específicamente en inteligencia artificial. La empresa sostiene que las herramientas generativas pueden “supercargar” amenazas ya existentes al permitir que los atacantes produzcan mensajes, páginas y campañas fraudulentas con mayor velocidad y apariencia de legitimidad.

La acusación no significa que Gemini haya “causado” las estafas ni que la IA haya operado de manera autónoma. El punto central es distinto: Google sostiene que una red criminal habría integrado herramientas generativas en una cadena de fraude ya organizada, donde la IA funciona como acelerador de producción, personalización y escala.

Durante años, el phishing dependió de plantillas mal escritas, errores visibles y sitios falsos relativamente fáciles de detectar. Con modelos generativos, los atacantes pueden producir textos más convincentes, adaptar mensajes a distintos contextos, traducirlos con mayor fluidez y construir páginas falsas con menos fricción técnica.

La demanda muestra una fase más industrializada del fraude digital: no se trata solo de criminales enviando mensajes falsos, sino de proveedores de infraestructura criminal que venden o distribuyen kits para que otros actores puedan lanzar campañas de suplantación a gran escala.

Para Google, la vía judicial forma parte de una estrategia más amplia para interrumpir operaciones criminales organizadas, no solo bloquear enlaces individuales. Pero el caso también deja una pregunta incómoda para la industria: cuando las mismas plataformas que desarrollan modelos de IA, servicios en la nube y herramientas de productividad son usadas para acelerar fraudes, la defensa ya no puede limitarse a retirar contenido después del daño.