La crisis de los medios tradicionales ya no puede explicarse solo como una migración de audiencias hacia internet. Un nuevo capítulo del Digital News Report 2026, publicado por el Reuters Institute for the Study of Journalism, apunta a un problema más profundo: las nuevas generaciones no están heredando los hábitos informativos de sus padres.
El reporte analiza por qué televisión, periódicos impresos y radio pierden audiencia como fuentes de noticias. Para hacerlo, no solo mide quién las usa actualmente, sino también quién las usaba antes y las abandonó, y quién nunca las incorporó como hábito semanal.
La diferencia es importante. En el caso de la televisión, el problema principal es la retención: muchas personas la usaron alguna vez como fuente regular de noticias, pero dejaron de hacerlo. En 45 mercados analizados, 52% de las personas dijo usar noticias de televisión semanalmente, mientras que 27% afirmó haberlo hecho antes pero ya no. Esto significa que la televisión todavía tuvo una adopción histórica alta, pero está perdiendo usuarios, especialmente jóvenes.
El caso de los periódicos es más grave. Según el Reuters Institute, solo 49% de la población analizada ha usado alguna vez periódicos como fuente semanal de noticias, y apenas 27% de quienes los adoptaron sigue usándolos. En otras palabras: los periódicos no solo pierden lectores; una parte importante de la población nunca los incorporó como rutina informativa.
La radio enfrenta un problema parecido. Su adopción histórica es de 53% y su retención de 39%. Entre personas de 18 a 34 años, el reporte observa que tanto la adopción como la retención son más bajas, lo que la acerca al perfil de los periódicos: no logró entrar con fuerza en el repertorio informativo joven y además pierde a parte de quienes sí la usaron.
La conclusión del Reuters Institute es especialmente dura: los jóvenes de hoy probablemente no van a “envejecer” hacia los hábitos mediáticos de las generaciones anteriores. Las personas mayores no consumen más televisión, radio o periódicos simplemente porque sean mayores, sino porque fueron socializadas en esos patrones de consumo. En cambio, muchos jóvenes nunca fueron socializados en el uso regular de periódicos o radio como fuentes de noticias.
Esto cambia la lectura de la crisis. No se trata únicamente de que los jóvenes hayan abandonado los medios tradicionales. En muchos casos, nunca entraron a ellos.
Para el periodismo, el golpe es doble. Por un lado, los medios pierden audiencia directa. Por otro, pierden la capacidad de formar una relación estable con nuevas generaciones de lectores, oyentes o televidentes. La reproducción social de las audiencias de periódicos y radio, advierte el reporte, podría haberse roto por completo.
Sin embargo, esto no significa que los jóvenes no se enteren de las noticias. Significa que muchas veces llegan a ellas por otra ruta: redes sociales, video, creadores, clips, cuentas de resumen, memes, buscadores, podcasts o conversaciones algorítmicas. La noticia puede seguir naciendo en medios tradicionales, pero llega a nuevas audiencias después de pasar por una segunda capa de intermediarios.
Esa segunda capa no siempre conserva el contexto, la marca, la jerarquía editorial ni el modelo de negocio del medio que produjo la información original. Un periódico puede hacer la reportería, pero la atención, la conversación y la monetización pueden quedar en manos de otro actor: un creador, una plataforma o una cuenta que traduce la noticia a lenguaje de red social.
El reporte también advierte que abandonar una fuente no siempre significa sustituirla por otra. Entre quienes dejaron de usar televisión como fuente semanal de noticias, 9% dijo que ya no usa ninguna de las fuentes medidas por el estudio, incluyendo impresos, radio, podcasts, redes sociales, chatbots de IA y sitios o apps de noticias.
Ese dato abre una posibilidad todavía más inquietante: la crisis no es solo de los medios tradicionales, sino del uso de noticias en general. El futuro no necesariamente será una sustitución ordenada de la televisión por TikTok o del periódico por los creadores de contenido. También puede ser un ecosistema donde una parte de la población tenga repertorios informativos más pequeños, más inestables o abandone por completo el circuito de noticias.
La pregunta de fondo ya no es qué soporte reemplazará al periódico, la radio o la televisión. La pregunta es qué infraestructura organizará la relación de las nuevas generaciones con la información pública: medios, plataformas, creadores, algoritmos o sistemas de inteligencia artificial.
