La empresa incorporó a Ben Bernanke al órgano independiente que influye en la composición de su consejo. El nombramiento coincidió con la expansión de Claude hacia procesos industriales, fabricación de chips y detección de fallas.
Anthropic incorporó al ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Ben Bernanke al Long-Term Benefit Trust, un órgano independiente que participa en la elección del consejo de administración y cuya misión consiste en procurar que el desarrollo de inteligencia artificial mantenga un equilibrio entre los intereses comerciales de la empresa y sus posibles consecuencias para la sociedad.
El nombramiento, anunciado por Anthropic el 9 de julio, ocurrió cuando Claude comenzó a extenderse más allá de la generación de texto y código para intervenir en procesos industriales relacionados con el diseño de semiconductores, la validación de hardware, la detección de fallas y el funcionamiento de sistemas de producción.
Más que una incorporación corporativa convencional, la llegada de Bernanke reforzó un experimento de gobierno poco común entre las empresas tecnológicas: Anthropic está construyendo una especie de autoridad constitucional interna para vigilar una tecnología cuyo poder económico y social podría superar las capacidades de los mecanismos tradicionales de gobierno empresarial.
El Long-Term Benefit Trust no administra Anthropic ni sustituye a su consejo. Su poder, sin embargo, va más allá de la asesoría ética. El órgano posee una clase especial de acciones que le permite elegir y remover a una parte de los directores de la empresa, además de recibir aviso anticipado sobre determinadas decisiones capaces de modificar significativamente el negocio o su estructura.
Anthropic creó el Trust en 2023 al considerar insuficiente su constitución como corporación de beneficio público, o Public Benefit Corporation. Esa figura jurídica permite que una empresa de Delaware sopese los intereses económicos de sus accionistas junto con un propósito público y con los efectos de sus actividades sobre otras personas.
La propia compañía reconoció que esa facultad legal no volvía a sus directores directamente responsables ante la sociedad ni garantizaba que sus incentivos permanecieran alineados con el interés público. Para añadir una instancia de responsabilidad diferente, Anthropic modificó su estructura corporativa y creó las acciones Clase T, cuyos derechos pertenecen exclusivamente al Trust.
La estructura fue diseñada para que el órgano adquiriera progresivamente la facultad de nombrar a la mayoría del consejo conforme Anthropic alcanzara determinados plazos y metas de financiamiento. Ese momento llegó en abril de 2026, cuando el Trust designó al director ejecutivo de Novartis, Vas Narasimhan, como integrante del consejo.
Con su incorporación, los directores nombrados por el Trust pasaron a constituir la mayoría del consejo de Anthropic, según el anuncio publicado entonces por la compañía. El mecanismo dejó así de ser una protección proyectada para convertirse en una fuente efectiva de poder dentro de la empresa.
Bernanke se sumó a Neil Buddy Shah, Richard Fontaine y Mariano-Florentino Cuéllar. Sus trayectorias abarcan economía, salud global, seguridad nacional, derecho y política pública. Los integrantes no poseen acciones de Anthropic, no participan en sus ganancias y reciben compensación únicamente por el tiempo dedicado a sus funciones. Los nuevos miembros son elegidos por los integrantes existentes, en consulta con la empresa.
Como presidente de la Reserva Federal entre 2006 y 2014, Bernanke encabezó la respuesta del banco central estadounidense a la crisis financiera de 2008. Antes de ocupar el cargo desarrolló una trayectoria académica centrada en la Gran Depresión, el funcionamiento de los bancos y las crisis económicas, investigaciones por las que recibió el Nobel de Economía en 2022.
Su llegada sugiere que Anthropic no considera los efectos económicos de la inteligencia artificial como un asunto periférico. Daniela Amodei, presidenta de la empresa, señaló que la experiencia de Bernanke ayudaría a anticipar y responder a los cambios que la IA podría provocar en las economías y en la fuerza laboral.
El propio Bernanke colocó el énfasis en las instituciones. Al aceptar el cargo, sostuvo que la evolución de la inteligencia artificial dependerá, al menos en parte, de las estructuras creadas alrededor de ella.
El nombramiento coincidió con otro movimiento de Anthropic. El mismo día, la compañía anunció una alianza con la empresa de ingeniería UST para integrar Claude en procesos utilizados por las industrias de semiconductores, automóviles, manufactura, telecomunicaciones y dispositivos conectados.
UST está incorporando Claude como una capa de razonamiento dentro de iDEC, una plataforma dedicada a comprobar que el hardware y los chips se comporten de la manera prevista antes de entrar en producción. El modelo puede leer diagramas y especificaciones técnicas, generar y ejecutar pruebas, comparar información obtenida de equipos físicos con sus gemelos digitales e identificar fallas de firmware o integridad de señal.
La empresa también planeó capacitar en Claude a 20 mil ingenieros, arquitectos y consultores. UST reportó que la plataforma iDEC ya reducía entre 50% y 70% sus ciclos de validación antes de incorporar el modelo; por tanto, esos resultados todavía no pueden atribuirse directamente a Claude.
Anthropic presentó este campo como “IA física”, una expresión que describe la incorporación de sistemas de inteligencia artificial en los equipos y procesos de ingeniería utilizados para fabricar objetos. No significa que Claude controle de manera autónoma fábricas completas, pero sí que comienza a intervenir en tareas donde un error puede trasladarse del entorno digital a chips, automóviles, dispositivos y líneas de producción.
No existe evidencia de que la expansión industrial de Claude haya provocado el nombramiento de Bernanke. Ambos anuncios muestran, sin embargo, movimientos paralelos: mientras el alcance del modelo se acerca a la infraestructura y a la economía material, Anthropic incorpora nuevas disciplinas al órgano encargado de preservar su misión.
El Trust funciona, en ese sentido, como un experimento de constitucionalismo privado. Su mandato está integrado en la estructura jurídica de Anthropic, sus miembros carecen de un interés económico directo y su capacidad para modificar la composición del consejo crea un contrapeso frente a los accionistas y la dirección de la empresa.
Ese diseño también tiene límites. El órgano no es una institución pública ni cuenta con legitimidad democrática. Sus integrantes son seleccionados internamente, su misión fue definida por la propia compañía y la estructura contempla mecanismos mediante los cuales una mayoría calificada de accionistas puede modificar sus facultades sin autorización de los integrantes.
Anthropic intenta resolver dentro de la empresa una dificultad que permanece abierta fuera de ella: los laboratorios de IA están acumulando capacidades que las instituciones existentes todavía no saben cómo gobernar. El Long-Term Benefit Trust reconoce esa insuficiencia, pero también concentra la respuesta en una arquitectura privada creada por uno de los actores que debe ser vigilado.
La cuestión no consiste únicamente en saber si Bernanke ayudará a Anthropic a comprender los efectos económicos de Claude. El experimento permitirá observar si una empresa capaz de nombrar su propia autoridad constitucional puede someterse realmente a ella cuando su misión pública entre en conflicto con el mercado, los inversionistas o la carrera por desarrollar sistemas cada vez más poderosos.
