México alcanzó 104.9 millones de personas usuarias de internet durante 2025, equivalentes al 86.1% de la población de seis años y más, de acuerdo con la nueva Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El resultado representa un aumento de tres puntos porcentuales frente a 2024 y de 28.7 puntos respecto de 2015, cuando utilizaba internet el 57.4% de la población estudiada. En una década, además, la proporción de hogares conectados prácticamente se duplicó: pasó de 39.1% a 78.3%, según el comunicado de resultados publicado por INEGI.
El crecimiento no significa, sin embargo, que México haya cerrado su brecha digital. Los datos muestran una transformación del problema: además de las personas que permanecen desconectadas, persisten diferencias importantes en la calidad práctica y los usos económicos de la conexión.
En las zonas urbanas, el 88.9% de la población utilizó internet durante 2025; en las rurales, la proporción fue de 75.2%. La distancia de 13.7 puntos es considerable, aunque representa una reducción frente a los 31.9 puntos registrados en 2017. El avance rural fue particularmente fuerte durante el último año, con un incremento de 6.7 puntos porcentuales.
La desigualdad aparece también entre entidades. Mientras 90.5% de los hogares de Ciudad de México, 89.9% de Nuevo León y 89.1% de Baja California disponían de internet, la proporción bajaba a 68.3% en Veracruz, 64% en Oaxaca y 53.9% en Chiapas, de acuerdo con el reporte detallado de la ENDUTIH.

A escala nacional, 21.7% de los hogares seguía sin disponer del servicio. La principal causa registrada fue la falta de recursos económicos: 12.1% del total de hogares atribuyó a ella la desconexión. Otro 5.5% declaró no necesitar internet o no tener interés en contratarlo y 1.9% señaló que no sabía utilizarlo.
Pero incluso entre quienes ya están conectados existen diferencias sobre lo que pueden hacer con la red. Entre los ámbitos urbano y rural, Inegi encontró una distancia de 21.7 puntos porcentuales en la realización de pagos por internet, 20.9 puntos en compras de productos o servicios y 20.7 puntos en operaciones bancarias.
Estas diferencias sugieren que la expansión de la infraestructura no produce automáticamente una integración digital equivalente. Una conexión utilizada principalmente desde el teléfono para mensajería o entretenimiento no ofrece necesariamente las mismas posibilidades que disponer de equipos, habilidades, servicios bancarios y recursos para realizar trámites, estudiar, trabajar o comerciar en línea.
Esa distinción se vuelve más importante conforme los servicios públicos, financieros, educativos y laborales trasladan actividades a plataformas digitales. La brecha deja de medirse solamente entre quienes tienen o no internet y comienza a observarse entre quienes pueden convertir la conexión en capacidades concretas.
La ENDUTIH confirma un avance considerable: México tiene más personas conectadas y la distancia rural se está reduciendo. También muestra el límite de medir la inclusión digital exclusivamente mediante el acceso. El siguiente desafío está en las condiciones materiales, conocimientos y servicios que permiten utilizar internet con autonomía y obtener beneficios reales de esa conexión.
