Google pone en órbita su primer prototipo de cómputo de IA con ayuda de SpaceX

Google pone en órbita su primer prototipo de cómputo de IA con ayuda de SpaceX

Google dio este 1 de octubre el primer paso físico de Project Suncatcher, su proyecto para estudiar si parte de la infraestructura de inteligencia artificial puede operar algún día en el espacio. Un prototipo desarrollado con Planet viajó a bordo de la misión Transporter-18 de SpaceX, que despegó desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California, con 130 cargas destinadas a órbita terrestre baja. La secuencia de despliegue publicada por SpaceX incluye a Project Suncatcher M1 aproximadamente una hora después del despegue. Al cierre de esta edición, Google no había publicado todavía un nuevo comunicado posterior al lanzamiento.

El objetivo inmediato no es construir todavía un centro de datos completo en órbita. Google quiere comprobar si su hardware especializado para inteligencia artificial puede sobrevivir y operar en las condiciones reales del espacio. El prototipo lleva Tensor Processing Units (TPU), los aceleradores diseñados por Google para cargas de aprendizaje automático, y permitirá estudiar cómo responden a la vibración del lanzamiento, la radiación y, sobre todo, a uno de los problemas más difíciles de trasladar cómputo intensivo fuera de la Tierra: la disipación del calor en el vacío.

Google había adelantado el experimento el 24 de septiembre, cuando explicó que Project Suncatcher comenzaría su primera prueba orbital dentro de la misión Transporter-18. Durante el ascenso, el satélite debía soportar aceleraciones sostenidas de hasta unas 10 veces la gravedad terrestre, mientras que algunos componentes individuales pueden experimentar fuerzas mucho mayores. Antes del lanzamiento, el equipo sometió el sistema a pruebas de vibración en tres ejes y expuso sus TPUs Trillium a un haz de protones en el Crocker Nuclear Laboratory de la Universidad de California en Davis para estudiar su tolerancia a la radiación. Google dijo que las pruebas iniciales mostraron que los chips podían soportar una dosis ionizante total superior a la prevista para una misión espacial de cinco años.

El calor representa otro desafío. En un centro de datos terrestre, ventiladores, aire acondicionado y circuitos de refrigeración ayudan a retirar el calor de procesadores que concentran grandes cantidades de energía en superficies pequeñas. En el vacío no existe aire que pueda transportar ese calor. Project Suncatcher experimentará con tubos de calor y radiadores, después de haber probado esos sistemas en cámaras de vacío térmico. Google considera que parte de esta ingeniería sólo puede validarse directamente en órbita.

El experimento forma parte de una apuesta mucho mayor. Google presentó Project Suncatcher en noviembre de 2025 con la idea de explorar constelaciones de satélites alimentados por energía solar y equipados con TPUs. En determinadas órbitas, los paneles pueden recibir luz del Sol durante casi todo el tiempo y producir, según los cálculos de Google, hasta ocho veces más energía que una instalación equivalente en la superficie terrestre. La compañía estudia si esa disponibilidad energética podría convertir al espacio en una opción para escalar cómputo de IA sin depender exclusivamente de terrenos, redes eléctricas y sistemas de refrigeración terrestres.

La arquitectura planteada no consiste en colocar un único gran centro de datos en un satélite. Google imagina grupos de vehículos relativamente pequeños que vuelen cerca unos de otros y distribuyan las cargas de cómputo entre múltiples nodos. Para funcionar como un solo sistema tendrían que intercambiar enormes cantidades de información mediante enlaces ópticos de espacio libre, es decir, comunicaciones láser entre satélites. Google señala que futuras versiones podrían transportar decenas de TPUs por nave y operar en formaciones muy próximas para conservar el ancho de banda necesario.

La participación de Planet es central en esta etapa. La compañía satelital anunció en 2025 que desarrollaría y operaría las plataformas espaciales utilizadas para Project Suncatcher, aprovechando tecnologías relacionadas con su nueva generación de satélites Owl. El plan originalmente divulgado contemplaba dos prototipos para probar tanto el comportamiento de las TPUs como la comunicación de alta velocidad entre vehículos. Google describe ahora el lanzamiento de Suncatcher M1 como un primer experimento que servirá para alimentar las siguientes pruebas previstas para 2027.

Space X fue el proveedor del lanzamiento

La ironía industrial del lanzamiento es que Google utilizó un Falcon 9 de SpaceX, una compañía que al mismo tiempo desarrolla sus propios planes de infraestructura orbital para inteligencia artificial. SpaceX promociona actualmente Starmind como su proyecto de cómputo orbital y se presenta como desarrollador de infraestructura escalable de IA en el espacio. En Transporter-18 actuó, sin embargo, como proveedor de lanzamiento de uno de los primeros prototipos de otro aspirante a esa misma nueva capa de infraestructura.

Transporter-18 despegó este jueves desde Vandenberg con una combinación de cubesats, microsatélites, vehículos de transferencia orbital y otras cargas experimentales. La misión incluyó además proyectos relacionados con servicios satelitales, transmisión de energía y otras propuestas de infraestructura espacial. Project Suncatcher M1 aparece en el manifiesto oficial de SpaceX como una carga de Planet, con un despliegue programado a una hora, un minuto y 25 segundos después del lanzamiento.

El lanzamiento cambia la naturaleza de Project Suncatcher. Desde su anuncio, Google lo había presentado como una investigación sobre la posibilidad futura de alojar infraestructura escalable de aprendizaje automático en el espacio. A partir de este 1 de octubre, parte de esa hipótesis pasa a probarse con hardware real en órbita. Eso no significa que Google haya construido ya un centro de datos espacial ni que la economía de ese modelo esté resuelta. Significa que las primeras preguntas básicas —si los aceleradores pueden sobrevivir, enfriarse y trabajar de manera estable fuera de la Tierra— dejaron de ser únicamente experimentos de laboratorio.

La compañía todavía enfrenta problemas mucho mayores antes de poder escalar la idea: comunicaciones entre satélites con ancho de banda suficiente, control preciso de formaciones orbitales, radiadores capaces de evacuar grandes cantidades de calor, costos de lanzamiento y la necesidad de sustituir o reparar hardware que envejece mucho más rápido que un centro de datos terrestre. Google reconoce que Project Suncatcher sigue siendo un proyecto de investigación de largo plazo y compara su etapa actual con los primeros trabajos que precedieron a proyectos como Waymo o su programa de computación cuántica.

Por ahora, la compañía no ha publicado un comunicado que confirme los primeros resultados del satélite después del despliegue. Su última comunicación oficial, del 24 de septiembre, todavía describía el lanzamiento en futuro y señalaba que la misión serviría para recoger datos orbitales antes del siguiente hito previsto para 2027. SpaceX sí registra a Project Suncatcher M1 dentro de la secuencia de despliegue de Transporter-18. La siguiente información relevante será saber si Google confirma contacto con el prototipo y qué muestran las primeras pruebas de sus TPUs en el espacio.

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