En julio, la gobernanza global de la inteligencia artificial tendrá dos escenarios clave: Ginebra y Shanghái. En uno, Naciones Unidas buscará abrir un espacio multilateral para discutir reglas comunes. En el otro, China intentará reforzar su papel como actor central de una gobernanza internacional de la IA basada en cooperación, desarrollo y consenso.
La coincidencia no es menor. Del 6 al 7 de julio se realizará en Ginebra el primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la Inteligencia Artificial, convocado por Naciones Unidas. El encuentro se llevará a cabo en el centro de convenciones Palexpo y coincidirá con otros eventos de la llamada Semana Digital de Ginebra, como el Foro de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y la Cumbre Mundial AI for Good de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
De acuerdo con Naciones Unidas, el nuevo diálogo busca ser una plataforma donde todos los gobiernos y distintos actores (sector privado, academia, comunidad técnica y sociedad civil) puedan discutir la cooperación internacional en IA. La ONU lo presenta como un espacio “universal” para que la gobernanza de la inteligencia artificial no refleje únicamente las prioridades de los países tecnológicamente más avanzados.
Los modelos avanzados concentran cómputo, datos, talento, capital y capacidad de despliegue en un grupo reducido de países y empresas. Por eso, cada foro de gobernanza debe leerse con cautela: detrás del lenguaje de cooperación también hay una competencia por definir estándares, límites, acceso, obligaciones y responsabilidades.
La UIT informó que AI for Good mostrará avances en IA agéntica, IA periférica, interfaces cerebro-computadora, computación espacial y robótica, junto con discusiones sobre estrategias nacionales, normas y políticas. Entre los temas previstos aparecen la seguridad de sistemas agénticos, las pruebas y evaluación comparativa de IA, la desinformación, las necesidades energéticas de la IA y la infraestructura de cómputo.
El encuentro también llega después de que el Panel Científico Internacional Independiente sobre IA de la ONU publicara un reporte preliminar sobre oportunidades, riesgos e impactos de esta tecnología. Según Reuters, el informe advierte que el desarrollo acelerado de la IA está superando la comprensión científica y la capacidad de adaptación de los gobiernos, con riesgos que van desde desinformación y ciberataques hasta sistemas agénticos capaces de realizar tareas complejas con mayor autonomía.
Pero mientras Naciones Unidas intenta construir una mesa común, China también está moviendo sus piezas. Este viernes, el vicepresidente chino Han Zheng afirmó que su país aprovechará la Conferencia Mundial sobre Inteligencia Artificial y la Reunión de Alto Nivel sobre la Gobernanza Global de la IA para fortalecer los intercambios y la cooperación con todas las partes, con el objetivo de construir un sistema de gobernanza global de la IA basado en un amplio consenso, de acuerdo con Xinhua.
La conferencia china, conocida como WAIC, se realizará en Shanghái del 17 al 20 de julio bajo el nombre World AI Conference & High-Level Meeting on Global AI Governance. De acuerdo con la información del evento, la edición de 2026 incluirá foros, exhibiciones, concursos, experiencias de aplicación, programas de innovación e incubación, así como reclutamiento de talento. También prevé más de 140 foros temáticos, más de 1,400 invitados internacionales, más de 1,100 empresas participantes y más de 3,000 exhibiciones.
En apariencia, ambos espacios hablan de lo mismo: cooperación, beneficio para la humanidad, reducción de brechas y desarrollo responsable. Pero no necesariamente parten del mismo lugar. La ONU intenta posicionar la gobernanza de la IA como un problema multilateral que requiere participación amplia y compatibilidad entre enfoques. China, en cambio, está reforzando una narrativa donde la gobernanza global debe evitar monopolios tecnológicos, reducir barreras y abrir espacio a países que no forman parte del núcleo occidental de desarrollo de IA.
Ese discurso no es nuevo. El Ministerio de Exteriores chino ya había señalado que la IA no debería pertenecer a las grandes potencias ni estar dominada por la rivalidad. También afirmó que China ha presentado una Iniciativa de Gobernanza Global de la IA, ha celebrado la Conferencia Mundial de IA durante ocho años consecutivos y ha propuesto una Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial.
La diferencia es que ahora esa narrativa aparece en un momento más sensible. La disputa por la IA ya involucra controles de exportación de chips, acceso a modelos frontera, infraestructura energética, soberanía tecnológica, seguridad nacional y competencia por estándares. En ese contexto, “gobernanza global” puede significar cosas distintas según quién la pronuncie: para algunos, seguridad y control de riesgos; para otros, acceso, desarrollo y no discriminación tecnológica.
Ginebra y Shanghái condensan dos formas de esa disputa. Una busca legitimidad desde el sistema de Naciones Unidas, con lenguaje de inclusión, derechos, seguridad y participación universal. La otra busca proyectar a China como arquitecto de una gobernanza alternativa, más orientada al desarrollo, la cooperación tecnológica y la crítica a la concentración de capacidades en unos cuantos países y empresas.
El riesgo es que la gobernanza de la IA termine fragmentada en bloques: estándares occidentales por un lado, marcos chinos por otro, y el resto del mundo intentando negociar acceso, protección y autonomía entre ambos polos. Pero también existe otra posibilidad: que la presión de países intermedios, sociedades civiles, comunidades técnicas y organismos multilaterales obligue a construir mínimos comunes sobre transparencia, evaluación de riesgos, acceso equitativo, derechos humanos, seguridad y responsabilidad corporativa.
