La red detrás de #YoNoVoto: empresas, pauta pagada y omisiones legales en plena elección

La red detrás de #YoNoVoto: empresas, pauta pagada y omisiones legales en plena elección

En plena recta final del proceso electoral 2024-2025, una campaña digital con el hashtag #YoNoVoto ha irrumpido en redes sociales con un mensaje inusual: llamar a la ciudadanía a no participar en las urnas. Aunque se presenta como una expresión ciudadana apartidista, la iniciativa ha sido impulsada con publicidad pagada desde una empresa privada no vinculada al ámbito electoral, lo que abre cuestionamientos sobre su financiamiento, sus verdaderos promotores y los vacíos legales que permiten su circulación sin regulación.

En plena recta final del proceso electoral de la primera Elección Judicial en México, una campaña digital que alienta a la abstención ha llamado la atención tanto de ciudadanos como de autoridades electorales. Se trata de #YoNoVoto, un movimiento que, bajo la apariencia de una iniciativa ciudadana, está siendo impulsado con publicidad pagada y con el respaldo de una estructura empresarial poco transparente.

Una campaña que promueve la abstención

#YoNoVoto ha sido difundida por Ciudadanos En Red principalmente en redes sociales como X (antes Twitter), Facebook, Instagram y TikTok. Sus mensajes apelan al desencanto ciudadano. La narrativa se construye en torno a la idea de que el sistema político es corrupto e irreformable, por lo que abstenerse es una forma de protesta.

Entre los hashtags asociados a esta campaña destacan:

 

Actores políticos y mediáticos involucrados

La campaña ha sido promovida directa o indirectamente por figuras conocidas como:

  • Organizaciones como México Unido, Xiudadanos MX, y otras organizaciones opositoras que también convocan a una marcha nacional para el domingo 1 de junio.
  • Influencers y usuarios anónimos que han amplificado los mensajes de la campaña mediante memes y videos virales.

La mayor parte de esta campaña se ha difundido en plataformas digitales de manera orgánica y por lo tanto, estaría dentro de los marcos de la libertad de expresión. Sin embargo, una parte de esta campaña se promocionó, al menos en Facebook, a través de una posible triangulación de empresas.

Además, de manera simultánea se sumaron a la convocatoria para no emitir el voto por jueces, ministros y magistrados, el expresidente Vicente Fox, Ricardo Salinas Pliego, empresario y propietario de TV Azteca y otras personalidades.

Facebook: pauta pagada y descargo empresarial

Contrario a su aparente carácter orgánico, la campaña #YoNoVoto fue activamente promovida a través de publicidad pagada en Facebook por la página Ciudadanos en Red, entre el 21 y el 23 de mayo de 2025. A la fecha de corte de este reportaje, los anuncios permanecen activos. La Biblioteca de Anuncios de Meta arroja los siguientes datos:

  • ID 2998927733613821: Inversión de 9 mil a 10 mil pesos mexicanos.
  • ID 1406745303853504: Inversión de 10 mil a 15 mil pesos.
  • ID 4000786863510942: Inversión de 2 mil a 2,500 pesos.
  • ID 1364286291467589: Inversión de 10 mil a 15 mil pesos.

Debido a que Facebook transparenta los montos aproximados cuando las campañas se encuentran en curso, no será posible identificar el monto total de la inversión en tanto la campaña se mantenga vigente.

En total, se calcula un gasto de entre 31,000 y 42,500 pesos mexicanos en un lapso de tres días. Una cantidad poco significativa pero con impacto principalmente en el Estado de México, la Ciudad de México, Jalisco, Guanajuato, Puebla y Veracruz.

El descargo de responsabilidad de estos anuncios de Fabook está a nombre de la empresa Egresa Eventos y Turismo S.A. de C.V., una sociedad mercantil sin antecedentes conocidos en el activismo cívico o político.

Conexiones empresariales: Egresa y Caja de Pixeles

La persona que en registros públicos de presenta como cofundador de Egresa es Rubén Vladimir Landa Bello, quien también se identifica como encargado de desarrollo comercial y ventas en la consultora de publicidad digital Caja de Pixeles. Ambas entidades comparten el mismo número telefónico: +52 55 2214 7837, que también aparece como contacto en las pautas publicitarias de Facebook. Caja de Píxeles no está registrado en el Instituto Nacional Electoral (INE) como proveedor, de acuerdo con la base de datos del padrón.

Esta conexión directa entre Ciudadanos en Red, Egresa y Caja de Pixeles, con domicilio en Pedregal 107, Lomas Virreyes,
Bosque de Chapultepec II Sección,
sugiere una estructura coordinada de operación publicitaria con fines políticos, aunque bajo la apariencia de ciudadanía espontánea.

Posibles conflictos de interés y zonas grises legales

Aunque la campaña #YoNoVoto no promueve a ningún partido ni candidatura, su propósito declarado de desincentivar la participación ciudadana la coloca en una zona gris legal. En México, las llamadas “contracampañas” —aquellas que buscan inhibir el voto o promover el abstencionismo— no están reguladas explícitamente en la legislación electoral, como sí lo están las campañas formales de partidos y candidatos. Esta ausencia de regulación no implica que sean totalmente inocuas: si bien están protegidas bajo el derecho a la libertad de expresión, su difusión sistemática, pagada y con posibles intereses ocultos puede impactar negativamente en el principio constitucional de equidad en la contienda. Además, al utilizar recursos económicos sin fiscalización —como ocurre cuando empresas privadas financian contenidos para influir en el electorado— podrían generar una distorsión en las condiciones democráticas del proceso electoral. La autoridad electoral aún no ha emitido criterios específicos para este tipo de iniciativas, pero su creciente uso en redes sociales plantea un desafío urgente para garantizar la transparencia y la autenticidad del voto ciudadano.

El hecho de que una empresa de turismo respalde legalmente anuncios con impacto electoral, usando los mismos canales de una consultora de publicidad, plantea dudas sobre la transparencia y legalidad de la campaña. Aunque aún no hay resoluciones del INE al respecto, los elementos disponibles podrían motivar una investigación sobre posible triangulación de recursos o violación al principio de equidad electoral.

La campaña #YoNoVoto no es, como pretende, una expresión ciudadana espontánea. Detrás de los hashtags, los videos y el desencanto, hay una operación financiada y profesionalizada que utiliza estructuras empresariales para intervenir en el debate electoral desde las sombras. En un contexto donde la democracia está bajo presión.